Se requieren más voluntarios para atender línea de ayuda para suicidios tras aumento de intentos suicidas

Jocelyn Ortega
El Sol de Salinas
Beginning with the 2019-20 school year, all IDs for California students in grades seven through 12, and in college, must bear the telephone number of the National Suicide Prevention Lifeline.

A los 24 años, Esperanza Torres se dio un ultimátum: conseguiría un trabajo y comenzaría su carrera un año después de graduarse de la universidad o se quitaría la vida.

Esto puede parecer una decisión extrema para algunos, pero Torres no llegó a este momento crítico de vida o muerte de la noche a la mañana.

Torres relató que ha luchado contra la ansiedad y la depresión la mayor parte de su vida. Aunque ha buscado ayuda para evitar los pensamientos de autolesionarse, la mujer de la ciudad de Salinas todavía experimenta síntomas de depresión.

Ella no es la única.

Millones de estadounidenses luchan contra los pensamientos suicidas y la depresión. Durante la pandemia, las llamadas de ayuda colmaron al centro de Servicio de Prevención de Suicidios de la Costa Central.

A medida que ha crecido la demanda de ayuda, organizaciones como los Servicios de Prevención del Suicidio necesitan más voluntarios para atender las líneas telefónicas de ayuda para el suicidio. Estos servicios están diseñados para prevenir y atender los pensamientos suicidas, al tiempo que guían a las personas hacia la ayuda que necesitan.

"Un estereotipo puede ser el pensar que todo esto solo está en tu cabeza, que puedes simplemente accionar un interruptor para deshacerte de la idea, pero cuanto más la reprimía, más me aparecía", argumentó Torres. "No fue hasta que finalmente me acerqué y obtuve ayuda de un profesor de psicología, quien me dijo que lo que tenía eran ataques de pánico, que pensé, guau ... puedo hacer que me hagan un diagnóstico".

Liberándose

Para Torres, sus dificultades comenzaron con la presión social y familiar a una edad temprana. Le diagnosticaron con dislexia y frecuentemente, tuvo problemas en la escuela.

Al ver a sus hermanos emprender carreras exitosas por sí mismos, Torres señaló que sintió como crecía la presión de sus padres.

“Me sentí tan inútil. Estaba aterrorizada por el futuro y no sabía hacia dónde iría ni qué iba a hacer”, recordó.

En los meses posteriores a su graduación universitaria, Torres batalló para encontrar inclusive los trabajos más básicos.

La mujer aseguró que empezó a planear varias formas de quitarse la vida, pero finalmente se detuvo al pensar en el impacto que esto tendría en su familia.

Finalmente, consiguió el trabajo de sus sueños y las cosas parecieron mejorar durante un par de años.

"Ahí fue cuando aprendí a dejar esos pensamientos, a meterme en el trabajo y a dejar que las cosas encajaran, porque si no lo terminas, entonces esto nunca acaba", afirmó.

Sin embargo, cuando la pandemia del COVID-19 puso al mundo patas arriba e interrumpió la vida de todos, las cosas comenzaron una vez más a tomar un giro oscuro para Torres.

Como millones de estadounidenses que fueron despedidos para quedarse en casa por los contagios, Torres tuvo que trabajar más por menos dinero, debido a que en su lugar de trabajo no tenía suficiente personal. Recientemente decidió dejar su empleo por temor a que el estrés y que a largo plazo, se convierta en algo que no pueda afrontar.

"Me perdí en medio de esos días y siempre fue algo que estaba en el fondo de mi mente", expuso. “Pero como dicen en cualquier discurso de motivación, eres tú el primer obstáculo. Claro, hay otras cosas, pero lo primero que debes hacer es superarte a ti mismo".

Con tiempo y autorreflexión, la mujer señaló que fue una de las personas afortunadas que pudieron salir de un lugar oscuro en su mente. Para aquellos que todavía enfrentan las mismas luchas, dijo, hay cosas tan simples como tener a las personas adecuadas para hablar, lo que puede marcar la diferencia.

Una voz de razón

En los últimos años, las personas han recurrido a las plataformas de las redes sociales en un movimiento para poner fin a lo que dicen, es un estigma detrás de la salud mental.

Noah Whitaker, un consultor experto en prevención del suicidio, explicó que la desestigmatización ha hecho que las personas sean menos evasivos a la hora de pedir ayuda.

"Durante el primer año de la pandemia, vimos una disminución en las muertes por suicidio. En los tiempos de tragedias, eso no es extraño", dijo. "Las comunidades se unieron a pesar de que estábamos distanciando socialmente".

En lo que va del año, el Departamento del Sheriff del Condado Monterey informó de 38 muertes por suicidio. Ese número ha bajado de 56 en 2020 y de 46 en 2019.

Sin embargo, la pelea no ha terminado.

Durante la pandemia de COVID-19 las salas de emergencia de todo el país experimentaron un aumento del 31% en las visitas por emergencias de salud mental, según datos de los Centros para la Prevención del Control de Enfermedades (CDC por sus siglas en inglés).

Esto fue principalmente entre jóvenes de 12 a 17 años.

La directora del Programa de Servicios de Prevención del Suicidio, Carly Memoli, asegura que el propósito de la línea de ayuda es brindar un lugar más cómodo y seguro donde las personas puedan hablar con las personas capacitadas.

"Es realmente gente que ayuda a la gente y muchos de este personal son estudiantes de psicología o personas que quieren hacer algo con habilidades como esta en su futuro laboral", apuntó Memoli. “Parte del objetivo es enviar menos llamadas de crisis de salud mental a los servicios de emergencia y direccionarlas a lugares como nosotros”.

Aunque las tasas generales de suicidio en California han disminuido en el último año, Memoli explica que el volumen de llamadas y los intentos de suicidio de jóvenes y adultos en edad laboral está aumentando.

“Durante la pandemia, recibimos más llamadas de personas que estaban experimentando violencia de pareja, abuso infantil o simplemente no tenían otro espacio seguro para hablar sobre estas cosas”, aseguró. “No quieren vivir como están en estos momentos. Necesitan algo para cambiar. Quieren que el dolor termine y es difícil para las personas ver otro camino cuando se encuentran en un estado emocional crítico".

Memoli afirmó que actualmente no tienen suficiente personal al contar con solo 60 voluntarios activos. La línea de vida nacional está cambiando a un número de tres dígitos (988) similar al 911 para julio de 2022, y necesitarán al menos duplicar su fuerza laboral voluntaria.

Whitaker y Memoli dijeron que anticipan un aumento en el volumen de llamadas dentro del primer año de la activación de la línea de ayuda nacional.

"Mucha gente agotó sus sistemas de resistencia y sus métodos de apoyo, así como muchos de los apoyos federales y estatales que ya no existen", expuso Whitaker. "Podría ser más difícil el próximo año".

La capacitación para voluntarios comienza el 7 de octubre y continúa hasta el 16 de diciembre. Los voluntarios están capacitados para manejar cualquier situación, desde situaciones de bajo riesgo hasta las más complicadas, donde se necesita una intervención de emergencia.

Para obtener más información y postularse como un voluntario, se puede visitar la página de internet www.suicidepreventionservice.org o llamar al número de teléfono (831) 459-9373.

Para las personas que necesitan ayuda, pueden llamar a la Línea Nacional de Prevención del Suicidio al número de teléfono (800) 273-8255.