Cómo los productores eludieron programas estatales y del condado para vacunar a los trabajadores agrícolas

Caitlin Antonios
CalMatters

A finales de enero, la junta de supervisores del condado de Monterey envió una carta a los líderes estatales, instándolos a dar prioridad a sus 64,000 trabajadores agrícolas en una de las regiones agrícolas más grandes del país. Un mes después, el gobernador Gavin Newsom visitó una clínica móvil de vacunas en Fresno, prometiendo decenas de miles de dosis adicionales para los trabajadores agrícolas.    

A su vez, Chris Valadez, presidente de una organización sin fines de lucro de productores, confiaba en que podría implementar una jornada de vacunación masiva para vacunar a miles de trabajadores agrícolas. Su grupo, la Asociación de Productores y Transportistas, se unió con Clínica de Salud del Valle de Salinas, un proveedor de atención médica comunitaria.

Pero a fines de febrero, el estado y el condado se estaban enfocando en vacunar a las personas mayores de 65 años, por lo que no priorizaron las dosis para los trabajadores agrícolas. Con la temporada de cosecha en el valle de Salinas acercándose rápidamente, a los productores les preocupaba que las infecciones comenzaran a propagarse, perjudicando su fuerza laboral. 

"Estábamos listos para a servir a una población que, creo, simplemente no se consideró en la fila, y mucho menos al frente de esta". 

Un hombre espera su turno durante la primera clínica de vacunación COVID-19 para trabajadores agrícolas el jueves, 25 de febrero de 2021 en Salinas.

Entonces, Valadez y CSVS tomaron una decisión: eludieron tanto al condado de Monterey como al estado, y solicitaron directamente los envíos de vacunas al gobierno federal. El 6 de marzo comenzaron a operar un sitio que vacunaba de 2,500 a 4,500 trabajadores agrícolas de todas las edades, todos los sábados. Este programa ha vacunado hasta el día de hoy a 25,000, o 39% de los trabajadores agrícolas del condado de Monterey, según sus cálculos.

"Tuvimos la oportunidad de no sólo ponerlos en la fila, sino que es su hilera propia", dijo Valadez, refiriéndose a los trabajadores del campo. 

El episodio en el condado de Monterey y preocupaciones similares expresadas por los productores del condado de Riverside se revelaron en correos electrónicos obtenidos por el proyecto “Documentando COVID-19” del Instituto Brown para la Innovación en Medios en colaboración con CalMatters mediante la Ley de Registros Públicos.     

La decisión de los funcionarios del estado y del condado de priorizar a los californianos de 65 años o más, retrasó la vacunación de miles de trabajadores agrícolas durante varias semanas a medida que las infecciones comenzaron a propagarse, lo que llevó a los productores y médicos a intervenir para llenar el vacío. 

Cuando el condado de Monterey finalmente contó con un lote de vacunas de alrededor de 1,500 dosis para los trabajadores agrícolas, Valadez dijo que no, gracias.

"Todo está bien", respondió Valadez a Elsa Jiménez, directora de salud de Monterey, en un correo electrónico el 22 de marzo. "No es necesario actualizarnos más". En una entrevista, Valadez calificó las dosis proporcionadas por el estado como "ya no son necesarias". Ya estaban administrando su sitio de vacunación exclusivamente para trabajadores agrícolas, por lo que no las necesitaban.  

Los funcionarios del condado de Monterey dijeron que los suministros de vacunas eran tan limitados en enero y febrero que tenían que priorizar a las personas mayores de alto riesgo antes que a los trabajadores agrícolas.

“Casi el 70% de las muertes relacionadas con COVID-19 en el condado de Monterey fueron entre personas de 65 años o más”, dijo Karen Smith, vocera del condado de Monterey, en un correo electrónico. "Si bien los suministros de vacunas eran limitados, los esfuerzos de vacunación se centraron en aquellos con mayor riesgo de hospitalización y muerte para salvar sus vidas".

Un portavoz del Departamento de Salud Pública de California estuvo de acuerdo y dijo: "Tan pronto como el gobierno federal nos dio suficiente suministro para abrir más la elegibilidad, hicimos lo correcto para los trabajadores agrícolas".

Mientras tanto, aumentaron las infecciones entre los trabajadores agrícolas de California, siendo vulnerables porque trabajan y viven en condiciones precarias. Aproximadamente 49,000 han dado positivo por COVID-19, según un índice de vulnerabilidad de la Universidad de Purdue. 

“Ha sido necesario un poco de tiempo para zanjar las cuestiones. Desafortunadamente, es tiempo que realmente no teníamos para vacunar a esta fuerza laboral realmente vulnerable”, dijo Heather Riden, directora del programa del Centro Occidental de Salud y Seguridad Agrícola de la Universidad de California, Davis.

Dos personas esperan recibir sus vacunas Moderna durante la primera clínica de vacunación COVID-19 para trabajadores agrícolas el jueves, 25 de febrero de 2021 en Salinas.

Brechas en la vacunación de los trabajadores agrícolas 

Ahora que la temporada de cosecha de lechuga y brócoli en el Valle de Salinas está en pleno apogeo, y con la llegada de otros cultivos en primavera y verano, los departamentos de salud y los grupos comunitarios están tratando de vacunar a tantos trabajadores agrícolas como sea posible, en especial a los que dudan o les cuesta trabajo recibir servicios debido a barreras de idioma o falta de acceso.

“Sabemos que hay brechas”, dijo Diana Tellefson Torres, directora ejecutiva de la Fundación UFW, que aboga por los trabajadores agrícolas. "Diferentes áreas del estado, como el Valle Central y el Valle Imperial, tienen menor cantidad de vacunas". 

Torres comentó que, para reducir esas brechas, se necesitan más recursos para vincular organizaciones comunitarias con pequeñas clínicas móviles.

A través de una alianza público-privada, California anunció en febrero que otorgaría dosis adicionales y $52,7 millones a 337 organizaciones comunitarias como parte de su Campaña de Difusión Comunitaria COVID-19, para llegar a las comunidades vulnerables. La mayoría de esos grupos, sin embargo, no ayudan a los trabajadores agrícolas.   

Algunas organizaciones que recibieron fondos estatales dijeron que están utilizando el dinero para actividades educativas y para ayudar con las barreras del idioma en el registro. La Fundación UFW utilizó algunos de sus fondos para establecer un centro de llamadas para coordinar las citas y los registros. 

Visión y Compromiso, que tiene promotores o coordinadores de pacientes en los condados de Kern, Tulare y Riverside, utilizó los fondos para pagar los salarios del personal, dijo Maria Lemus, directora ejecutiva del grupo. Los empleados tocaron las puertas de los trabajadores agrícolas en el condado de Tulare, animándolos a participar en las jornadas de vacunación y entregando alimentos y otros artículos básicos a los trabajadores infectados. 

Pero algunos grupos que no recibieron los fondos estatales dijeron que tuvieron más éxito vacunando a los trabajadores porque evitaron las capas burocráticas adicionales.

Por ejemplo, una de las organizaciones comunitarias más grandes que asiste a trabajadores agrícolas en Inland Empire, Growing Coachella Valley, dijo que ha ayudado a vacunar a más de 7,700 trabajadores agrícolas a través de promoción y el registro. Ellos no recibieron fondos estatales.

Docenas de personas recibieron la primera dosis de la vacuna Moderna en el estacionamiento de D'Arrigo California el jueves, 25 de febrero de 2021. Fue la primera distribución de la vacuna COVID-19 para trabajadores agrícolas en el condado de Monterey.

Los productores del Valle de Coachella dan un paso al frente 

Las grandes plantaciones en Inland Empire dicen que ellos, no los grupos comunitarios, han sido los que han trabajado directamente con los departamentos de salud locales para vacunar a los trabajadores agrícolas. Los productores dicen que intentaron adoptar un modelo dependiente del empleador como el que se usó en el Valle de Salinas.

“Fue demasiado complicado tener a tanta gente en medio. Deberían haberlo dejado en manos del productor y del condado”, dijo un gerente de un gran viñedo en el área quien habló en anonimato para evitar dañar sus vínculos con el gobierno.

Blaine Carian, copropietario de Desert Fresh, una empresa de productos agrícolas del Valle de Coachella, escribió a la directora de salud del condado de Riverside, Kim Saruwatari, el 21 de enero, pidiendo más dosis para los trabajadores agrícolas, de acuerdo a los correos electrónicos.

"Nuestra preocupación es que el condado ha abandonado el Este del valle", escribió Carian en un correo electrónico a Saruwatari.

Albert P. Keck II, presidente de Hadley Date Gardens, Inc., también le pidió apoyo al condado. “Nuestros trabajadores han estado luchando durante el año más estresante que se recuerde y han sido afectados personalmente por COVID a tasas que parecen ser de dos a tres veces el promedio nacional ... nosotros, los productores estamos listos para desplegar rápidamente los recursos agrícolas del Valle de Coachella en un esfuerzo de vacunación masiva”, escribió.

"Hacemos todo lo posible para mantenerlos seguros y motivados ... y gran parte de eso se basa en la esperanza de que la mitigación está cerca ... por favor ayúdenos".

Un funcionario del condado de Riverside les envió un correo electrónico al día siguiente, pidiendo paciencia porque el condado estaba batallando con muy pocas dosis de vacunas para su población.

"Sé que están defendiendo a los trabajadores agrícolas por todas las razones correctas, al igual que nosotros, pero les pido un poco de paciencia y comprensión de que nuestra oficina y el condado también están recibiendo cientos de llamadas de distribuidores de alimentos, trabajadores de supermercados, maestros, trabajadores de guarderías de niños, y los adultos mayores exigiendo vacunas”, escribió Greg Rodríguez, asesor de relaciones gubernamentales y políticas públicas de un supervisor del condado.

Aunque el condado de Riverside ha vacunado a más de 22,000 trabajadores agrícolas, los productores de la zona dicen que conseguirlo fue una batalla.

El registro para citas en clínicas móviles ha disminuido, principalmente porque la mayoría de la gente ha ido a farmacias. Pero los productores ahora se están preparando para una nueva ola de trabajadores cuando comience la cosecha a mediados de junio. 

“Nos comunicaremos con todos los empleadores, averiguaremos quién no ha sido vacunado y luego comenzaremos a establecer sitios nuevamente”, dijo Carian.

El Dr. Eric Schneider, vicepresidente senior del Commonwealth Fund, un grupo de políticas de salud, dijo que el estado les dio a los condados tanta autoridad que demoró la implementación de las vacunas.

“En California, los condados son en cierto modo responsables de la prestación de servicios de salud pública y creo que en realidad impidieron el rápido despliegue de vacunas”, dijo. "Se delegó tanta autoridad a los condados, y los condados tenían formas muy diferentes de responder".

Caitlin Antonios, una periodista independiente con sede en California, quien trabaja con el proyecto Documentando COVID-19 en el Instituto Brown para la Innovación en Medios de la Universidad de Columbia, desarrolló esta historia mientras participaba en la Beca de Datos 2020 del Centro Annenberg de Periodismo de Salud de USC.