Madre de 4 hijos quería nueva vida en Estados Unidos. Pero murió en un accidente cerca de la frontera

Carolina Ramírez Pérez se subió a un automóvil en las primeras horas de la mañana del 2 de marzo, justo al sur de la frontera entre Estados Unidos y México.  

Estaba oscuro afuera, repleto adentro. Casi dos docenas aglutinados. Los asientos fueron arrancados, por lo que los migrantes se postraron sobre bolsas de basura negras y gruesas que contenían sus cepillos de dientes, ropa y documentos para respaldar sus solicitudes de asilo político.

Huyendo de la violencia doméstica, con 32 años de edad y madre de cuatro hijos, esperaba reunirse con sus hijos en el sur de California más tarde ese día, de acuerdo con documentos judiciales, un miembro de la familia y oficiales de protección a migrantes que hablaron con USA TODAY.

Pero ella no sobrevivió al viaje.

Ramírez Pérez estuvo entre los 13 muertos después de que la camioneta en que viajaba chocara con un semirremolque cerca de la frontera entre Estados Unidos y México, confirmó Yadira Robles, de la oficina forense del condado de Imperial, a USA TODAY. 

¿Cómo sucedió?:13 muertos en un accidente en el cruce fronterizo de California: ¿Por qué había 25 personas en una camioneta? Una explicación visual

Una foto de la credencial para votar de Carolina Ramírez Pérez

Residente de “La Mixteca”, México estaba escapando de una relación abusiva y planeaba reunirse con sus tres niños de entre dos, cinco y 10 que viven en los EE.UU., de acuerdo con dos miembros de una organización sin fines de lucro en el condado de Los Ángeles que ayuda y defiende comunidades indígenas. Su hija de 14 años vive con su abuela en México. Los documentos de la corte de Santa Bárbara muestran que el presunto abuso se remonta a 2012.     

"Realmente no sabemos qué pasó", dijo Odilia Romero, cofundadora y directora ejecutiva de la organización, Comunidades Indígenas en Liderazgo (CIELO por sus siglas en inglés). "Todo lo que sabemos es que ella estaba corriendo por su vida, y ahora está muerta".  

La muerte de Ramírez Pérez ha golpeado duramente a Romero porque ve con regularidad a personas atormentadas en similares circunstancias. Los migrantes que quieran ingresar a los Estados Unidos pagarán a los traficantes de personas, conocidos como "coyotes", miles de dólares para que los pasen a escondidas a través de la frontera.  

"Mientras hablamos, la gente está siendo desplazada buscando cruzar la frontera para sobrevivir", dijo Romero. Eso "orilla a la gente a pagar a los coyotes, que siempre van a estar ahí. No van a parar".

Se ven cruces cerca de la escena del accidente entre una camioneta y un tractocamión lleno de grava cerca de Holtville, California, el 2 de marzo de 2021.

'Iba a tirar mi cuerpo al río'

Ramírez Pérez "tuvo una vida trágica", dijo Romero. Cuando todavía era una adolescente, el padre de Ramírez Pérez la sacó de la escuela y la obligó a casarse en contra de su voluntad, dijeron Romero y un miembro de la mesa directiva de CIELO. Cruzaron a los Estados Unidos y encontraron trabajo en los campos de Santa María, un rico centro agrícola, como agricultores, enviando dinero a casa cuando podían a la familia que estaba cuidando a su hija de dos años.  

Fue allí donde su esposo, Martín Ruiz López, fue acusado de abusar de ella casi una década antes de que ella lo dejara, según muestran documentos de la corte de Santa Bárbara. Una declaración de 2019 obtenida por USA TODAY indica que el abuso continuó.  

USA TODAY no pudo contactar a Ruiz López a través de las oficinas municipales en la región rural y montañosa donde vive en Oaxaca, ni a través de un defensor que trabaja con migrantes en el área. 

En 2012, Ruiz López fue arrestado y acusado de violencia doméstica, amenaza criminal con intención de intimidar y tratar de prevenir o disuadir a un testigo mediante amenazas, según consta en registros de la corte superior de California, del condado de Santa Bárbara. Se declaró culpable del último cargo y los otros dos cargos fueron desechados.    

Ese año, Ramírez Pérez obtuvo una orden de protección penal del departamento de policía de Santa María por violencia doméstica contra su esposo. En 2013 fue condenado a 180 días de encarcelamiento y cinco años bajo libertad condicional. Él sirvió 77 días en la cárcel del condado de Santa Bárbara.   

Fue deportado a México después de cumplir su condena y, al ser repatriado, supuestamente la obligó a que regresara, dijeron Corpeño y Romero.  

Atemorizada, Ramírez Pérez accedió y regresó a su casa en México, dijeron Corpeño y Romero. Allí, ella sufrió "abuso físico y psicológico" en manos de su marido, según un comunicado que Ramírez Pérez hizo a las autoridades mexicanas en 2019.      

El abuso se prolongó durante años, dijo en el comunicado.

Sin embargo, en 2019, Ramírez Pérez decidió dejar a Ruiz López. Ella hizo una declaración al fiscal municipal de Tecomaxlahuaca, obtenida por USA TODAY, que detallaba el presunto abuso en curso por parte de su esposo y lo citó como motivo de separación. En la declaración, Ramírez Pérez dijo a las autoridades que ella había llegado a su casa una noche y lo halló ebrio, y la amenazó con un arma.     

Dijo "que me iba a tirar al río y que nadie se iba a dar cuenta de mi paradero", dijo en el comunicado. Ella añadió que él le dijo que esa noche iba a dispararle y a tirar su cuerpo en el río, y que nadie iba a saber lo que le había sucedido.  

Ella se marchó en ese momento, dijo en el comunicado. Pero ella todavía tenía miedo.

'Nadie respondió'

Aunque Ramírez Pérez dejó a Ruiz López en 2019, ella volvió con él al menos una vez, dijo Corpeño. En los últimos meses, un familiar, que solicitó no ser identificado por temor a la deportación y las amenazas del esposo de Ramírez Pérez contra su familia, dijo que Ramírez Pérez contactó a su familia en Estados Unidos pidiendo ayuda para dejar a su esposo de una vez por todas.       

Dijo que quería escapar a Estados Unidos y llevarse a sus hijos con ella.

Primero, solicitaron ayuda a organizaciones y abogados para tramitar una solicitud de asilo, pero les dijeron que todo lo que ella podía hacer era quedarse quieta y esperar, dijo Cynthia Santiago, una abogada de inmigración con sede en Los Ángeles que trabaja para los familiares de Ramírez Pérez.   

"Para ella, eso no era posible debido a la cantidad de peligro en que se encontraba", dijo Santiago.  

Como muchas mujeres que sufren violencia doméstica, a Ramírez Pérez no se le permitía trabajar fuera de casa, por lo que un familiar le prestó dinero para pagar un coyote -guías que toman su nombre de los animales que se abren paso con una destreza natural por el desierto. Usó los fondos para pagarle a un hombre de su municipio de origen para que la llevara a ella y a sus hijos a Tijuana, México.  

Allí, los conectó con un coyote que los pasaría de contrabando a los Estados Unidos por una parte del dinero que le pagó. Desembolsó $14,000 por los niños y $12,000 por ella, dijo Corpeño.       

Ramírez Pérez envió a sus tres pequeños a cruzar primero y esperó a saber que estaban a salvo en las casas de sus familiares, dijo Corpeño.   

Sólo entonces Ramírez Pérez hizo planes para cruzar, dijo Corpeño, esperando reunirse con sus hijos en el sur de California.

No vivió para volver a verlos.

Ramírez Pérez planeaba subirse al automóvil alrededor de las 3 am, dijo su familiar, que la llevaría al otro lado de la frontera. Esperando tener noticias suyas horas antes del amanecer, ansioso, checó una, dos, tres veces. Cada vez, el coyote respondió que saldrían pronto y que le avisaría cuando hubieran llegado al otro lado. 

Cuando él la llamó, ella no respondió el teléfono, pero le envió un breve mensaje de texto, que decía: "Todavía no hemos subido al coche, pero pronto lo haremos". " Ella no volvió a escribir, a pesar de que él seguía llamando y enviando mensajes de texto.

A las 8 am, dijo, estaba seguro de que algo andaba mal. No pudo localizarla, ni al coyote que la iba a cruzar. Nadie contestaba sus teléfonos.

Abrió Google y vio que había ocurrido un accidente automovilístico; temía lo peor. Le dijo a USA TODAY que inmediatamente llamó al consulado de México en Calexico, y fue entonces cuando se enteró por los funcionarios que Ramírez Pérez había muerto.

Agentes de la policía trabajan en la escena de un accidente mortal en Holtville, California, el martes 2 de marzo de 2021. Las autoridades dicen que un tractocamión se estrelló contra una camioneta SUV que transportaba a 25 personas en una carretera del sur de California, matando al menos 13 pasajeros.

La colisión mortal ocurrió la madrugada del martes 2 de marzo en el corazón del Valle Imperial de California, una región agrícola importante, después que dos camionetas fueron identificadas en un video de vigilancia pasando a través del muro fronterizo por un hueco de 10 pies, de acuerdo a Aduanas y Protección Fronteriza (CBP por sus siglas en inglés). Las autoridades dijeron que se sospecha que todas las víctimas del accidente ingresaron ilegalmente al país, y la agencia estaba investigando posibles vínculos con el tráfico de personas.      

El automóvil en el que viajaba Ramírez Pérez, una Ford Expedition que transportaba a 25 personas, estaba a 10 millas al norte y 30 millas al este del hueco en el muro fronterizo cuando chocó contra un tractocamión, expulsando violentamente a los pasajeros y sus pertenencias. La otra camioneta que cruzó la frontera, una Chevrolet Suburban que transportaba a 19 personas, se incendió en una carretera interestatal cercana después de ingresar a Estados Unidos, según CBP. 

Diecisiete personas en el automóvil que se estrelló eran mexicanas, incluidas 10 que murieron y siete resultaron heridas, dijo el consulado mexicano en Calexico. Al menos tres eran de Guatemala, dijo el consulado de Guatemala en Los Ángeles. Nadie que viajaba en la Chevrolet murió.

"Ella fue tan heroica al llevar a sus hijos a un lugar seguro para que pudieran tener un futuro mejor", dijo Santiago, la abogada. "Desafortunadamente, como consecuencia ella perdió su vida. Pero ella estaba haciendo todo lo posible para que ellos no crecieran en malas condiciones."    

El familiar de Ramírez Pérez dijo que no sabe cómo continuar. Ni siquiera ha podido decirles a los pequeños que ha muerto, todavía están esperando que ella venga a buscarlos.   

"No hemos sido capaces de decirles a los niños. Todavía la esperan," el familiar dijo. Pero "ellos también merecen la verdad. 

Agentes de la policía trabajan en la escena de un accidente mortal en Holtville, California, el martes 2 de marzo de 2021. Las autoridades dicen que un tractocamión se estrelló contra una camioneta SUV que transportaba a 25 personas en una carretera del sur de California, matando al menos 13 pasajeros.

Reducción de recursos, violencia y migración

Corpeño abrió una página en GoFundMe para recaudar fondos para cubrir los costos del funeral y ayudar a alimentar y vestir a los hijos de Ramírez Pérez, que aún se encuentran en Estados Unidos. Un familiar busca solicitar la tutela legal de los niños y ha contratado a Santiago con ese fin. Le preocupa que Ruiz López pudiese reclamar a los niños.    

"Es horrible", dijo Corpeño con la voz quebrada." No creo que la gente pueda apreciar que no se trata solo de gente nueva que viene. Es gente que ha estado aquí antes, que se reúne con sus familiares. No es solo cruzar la frontera y listo, es mucho más complicado."  

Romero dijo que los factores que empujan a las personas a dejar sus hogares y emprender un cruce peligroso son variados y complicados, pero las comunidades indígenas como la de la que proviene Ramírez Pérez enfrentan presiones adicionales.  

"La comunidad de la que proviene es uno de los estados más empobrecidos de la República Mexicana", lo que puede sumir en la violencia la vida de los pobladores, dijo Romero. "Las comunidades de allí están migrando constantemente. Creo que la causa fundamental es el desplazamiento".  

Romero dijo que las políticas que permitieron la tala y la extracción de agua en tierras nativas han marginado a los indígenas e impedido poder ganarse la vida. Eso, a su vez, alimenta a los coyotes, dijo.  

El coyote que contrabandeó a Ramírez Pérez a través de la frontera ha desaparecido, dijo su familiar.

Aún así, un familiar que le prestó a Ramírez Pérez el dinero para el viaje les dijo a los representantes de CIELO que aún se le debe al hombre que la llevó a Tijuana $14,000, la mayoría de los cuales son para los coyotes.    

Pero ellos no les cobran por haber transportado a Ramírez Pérez, ya que ella falleció.

Si es víctima de violencia doméstica, la Línea Directa Nacional de Violencia Doméstica le permite hablar confidencialmente con defensores capacitados en línea o por teléfono, que recomiendan para aquellos que piensan que su abusador está monitoreando su actividad en línea (800-799-7233). Pueden ayudar a los sobrevivientes a desarrollar un plan para lograr la seguridad.

La línea directa de Safe Horizon ofrece asesoramiento en caso de crisis, planificación de seguridad y asistencia para encontrar refugios 1-800-621-HOPE (4673). También tiene una función de chat donde puede pedir ayuda desde una computadora o teléfono de forma confidencial. 

Los sobrevivientes pueden llamar a la línea directa en inglés y español las 24 horas del día, los 7 días de la semana, al 212-714-1141 y obtener apoyo. Si llamar no es seguro pero es posible enviar un correo electrónico, haga un informe en avp.org/get-help y deje información de contacto seguro, y alguien se comunicará con usted.

Contribuyendo: Rafael Carranza, The Arizona Republic; Omar Ornelas, El Paso Times; Colin Atagi, (Palm Springs) Desert Sun.

Este artículo es parte de California Divide, una colaboración entre redacciones que examina la desigualdad de ingresos y la supervivencia económica en California.

Agentes de la policía trabajan en la escena de un accidente mortal en Holtville, California, el martes 2 de marzo de 2021. Las autoridades dicen que un tractocamión se estrelló contra una camioneta SUV que transportaba a 25 personas en una carretera del sur de California, matando al menos 13 pasajeros.