SUBSCRIBE NOW
to get home delivery

Análisis revela disparidades entre tasas de mortalidad en cárceles de los condados de California

Matt Brannon
El Sol de Salinas

Cada año, los condados de California gastan más de $4 mil millones de dólares para encarcelar a presuntos delincuentes o infractores en las cárceles de los condados, las cuales no están diseñadas de ninguna manera para que sean lujosas, sin embargo, es una obligación constitucional que en ellas se proteja a las personas contra cualquier daño.

Pero eso no siempre sucede. Entre 2005 y 2019, fallecieron casi 1,960 personas que estaban encarceladas en las prisiones de los condados de California. La mayoría de estas cárceles operan con relativa independencia, dirigidas por comandantes de policía electos, algunas con poca supervisión local. Las diferencias entre la forma en que los condados gestionan sus cárceles se vuelven cada vez más obvias cuando se comparan sus índices de mortalidad. 

Para entender mejor las disparidades, Record Searchlight revisó los datos disponibles de 53 de los 58 condados de California. Esa revisión reveló que algunas cárceles tienen índices de mortalidad del doble o triple en comparación con cárceles vecinas o de otros sistemas carcelarios de tamaño similar. 

El análisis se produce después de que la cárcel del condado de Shasta tuvo tres fallecimientos en septiembre de 2019. Los datos estatales indican que Shasta se ubica dentro de los 12 condados con más alto índice de mortalidad de los 53 condados revisados, y tiene 13 fallecimientos en sus cárceles por cada 100,000 procesados, un parámetro que permite una comparación per cápita entre sistemas carcelarios de diferentes tamaños.  

Illustration

En los últimos 15 años, Shasta informó casi el doble de fallecimientos en prisión que el condado de Santa Cruz (12), a pesar de haber encarcelado más o menos a la misma cantidad de personas durante este periodo.

Tehama, otro condado del norte de California, se colocó en el primer lugar, promediando 26 fallecimientos por cada 100,000 procesados, más del doble del promedio estatal que es de alrededor de 10. Tratar de encontrar una explicación para esta situación es un reto en sí mismo. Los administradores penitenciarios no pudieron ofrecer teorías que aclararan estas disparidades, solamente sugirieron que los datos demográficos podrían ser un factor.  

“En definitiva, voy a examinar cuidosamente las causas de los fallecimientos y desarrollar una estrategia para poder tomar algunas medidas preventivas”, dijo el capitán Gene Randall, quien en enero empezó a supervisar la cárcel del condado de Shasta, en representación de la oficina del comandante de policía.

Tratar de determinar la posibilidad de haber evitado cualquier fallecimiento individual puede ser difícil.

En California, no se ha publicado ningún estudio que trate de buscarle un sentido a las disparidades en los índices de mortalidad entre las cárceles de los condados, por lo que, definitivamente será difícil explicar por qué un lugar como el condado de Tehama tiene cuatro veces el índice de mortalidad en prisión que el vecino condado de Butte, el cual promedia unos 7 fallecimientos por cada 100,000 procesados. En especial si se considera que, fuera de la cárcel, Tehama tiene índices de mortalidad menores que Butte, de acuerdo con los datos estatales.

Sin embargo, los expertos dicen que existen algunas características que tienen en común las cárceles con altos índices de mortalidad. 

Uno de esos expertos es Jeff Schwartz, quien cuenta con un doctorado en psicología y ha pasado décadas desarrollando guías de capacitación para cárceles y prisiones. Ha trabajado como testigo perito en casos de muerte por negligencia, ha dado asesoría por parte de la legislatura de California y actualmente presta sus servicios como supervisor del tribunal federal en dos sistemas penitenciarios del sur de California.

“Cuando una cárcel muestra una cantidad considerable de fallecimientos, algunos de los cuales son cuestionables o su cantidad es desproporcionada en comparación con su población, con frecuencia es un reflejo de que existen problemas sistémicos”, dijo el doctor Schwartz. “No se trata de un solo factor. Es una falla de supervisión y de la falta de una capacitación adecuada del personal en temas clave como la prevención de suicidios o emergencias médicas... y es toda una cadena”.

Michele Deitch, abogada de Texas, asesora de correccionales y catedrática de la Escuela de Asuntos Públicos LBJ, dijo que las diferencias en el reclutamiento de personal, la capacitación, la actitud y los servicios “pueden hacer una diferencia increíble” en la forma en que las personas experimentan el ambiente de la cárcel.

Durante la revisión de Record Searchlight en los condados del norte de California con altos índices de mortalidad en prisión, salieron a la luz quejas de atención médica inadecuada y bajos niveles de supervisión, con frecuencia causados por la falta de personal, en muchas de las cárceles con los más altos índices de mortalidad.

Así es como se relacionan estos datos:

Problemas de atención médica en la cárcel

James McMillan, de 77 años, había estado trabajando en la propiedad de su difunta madre en el condado de Shasta en marzo de 2019 cuando los bomberos lo acusaron del delito de quema ilegal. El Sr. McMillan, abogado de San Diego, se rehusó a firmar el citatorio, fue arrestado y llevado a la cárcel. 

Al final de su estadía, se sintió como víctima de abuso de personas mayores. De acuerdo con su demanda, un enfermero de la cárcel tiró sus medicamentos a la basura porque no estaban en su frasco original. Cuando su primo se los llevó en su frasco original, el Sr. McMillan dijo que el oficial a cargo los rechazó. El Sr. McMillan alegó que pasó más de un día sin su medicamento para la diabetes y que empezó a tener alucinaciones cuando abandonó las instalaciones.

“Fueron negligentes. Simplemente ignoraron mi enfermedad”, dijo el Sr. McMillan. “Un médico profesional me recetó medicamentos para tratar problemas cardiacos (podían matarme), y ellos solamente lo pasaron por alto”.

Tanto Wellpath como los funcionarios del condado de Shasta han negado en el tribunal las afirmaciones de maltrato del Sr. McMillan. El caso continúa.

Como en varias cárceles, la del condado de Shasta no presta servicios médicos a los residentes de la cárcel en forma directa. Lo hace por contrato a través de una empresa llamada Wellpath, uno de los mayores proveedores privados de las correccionales del país.

El Dr. Schwartz dijo que la calidad de los proveedores de atención médica de las cárceles puede variar, y hay algunos que “trabajan muy mal”. 

“Existe una relación tensa entre el nivel de ganancias y la calidad de la atención”, dijo el Dr. Schwartz. “Y si se sacrifica la calidad de la atención, entonces con frecuencia se dan situaciones en las que las vidas de los internos están en riesgo”.

La historia de Wellpath está repleta de litigios y reclamaciones por mala atención. La empresa surgió con ese nombre en 2018 cuando dos grandes empresas de atención médica penitenciaria se fusionaron: Correctional Medical Group Companies y Correct Care Solutions. Desde 2003, la esta última ha sido demandada al menos 1,395 veces en tribunales federales, incluyendo demandas de muerte por negligencia, de acuerdo con Project On Government Oversight, una organización de vigilancia y ramificación de National Taxpayers Union.

Cuando una mala atención médica contribuye a causar un fallecimiento, los contribuyentes del condado acaban cubriendo parte del costo para solucionar la demanda. Los residentes del condado de Lake aprendieron esto en 2018 tras el suicidio de una mujer que se ahorcó en la cárcel. El condado aceptó pagar $2 millones como parte de una demanda de muerte por negligencia. De acuerdo con el abogado de la mujer, la demanda demostró que California Forensic Medical Group (parte de Correctional Medical Group Companies) empleaba personal de enfermería vocacional con capacitación insuficiente para tomar decisiones médicas y de salud mental importantes.

Actualmente, el condado de Shasta se encuentra defendiendo su propia demanda de muerte por negligencia contra California Forensic Medical Group, que surgió de un incidente en 2017 en el cual se encarceló a un hombre con sobredosis de metanfetaminas, quien a los 2 días fue encontrado muerto. 

De acuerdo con los documentos del tribunal de este caso, la familia del hombre afirma que tanto el personal de la cárcel y como el de California Forensic Medical Group sabían que tenía necesidades médicas graves y se mostraron “deliberadamente indiferentes”, negándole atención médica, lo que produjo su fallecimiento. 

El grupo médico y los funcionarios de la cárcel negaron esas afirmaciones, y la demanda sigue su curso.

Hablar de atención médica deficiente en la cárcel no es algo nuevo. En 2015, una consultora encuestó a 32 empleados de la cárcel del condado de Shasta. Solo el 28 % dijo que los servicios médicos eran adecuados para quienes están tras las rejas. 

Part 1:Here's a look at why more deaths are happening in Shasta County Jail custody

Cárcel del condado de Shasta.

A finales de 2018, el condado de Shasta le pagó a otra consultora, CGL Companies, $97,000 para revisar las operaciones penitenciarias. En esta revisión se reveló que la falta de normas y requerimientos en el contrato entre la cárcel y Wellpath presenta una “vulnerabilidad mayor para el condado”.

Wellpath no respondió inmediatamente a una solicitud de comentarios sobre este artículo.

El capitán Randall dijo que planea revisar el contrato médico que tiene la cárcel. Dijo que no estaba personalmente al tanto de quejas de personas que no estaban recibiendo sus medicamentos. Otras personas que estuvieron presas anteriormente y tres abogados expresaron quejas similares a Record Searchlight.

Las quejas de atención médica inadecuada son generalizadas en muchas de las cárceles con altos índices de mortalidad.

El condado de Monterey, el cual tuvo uno de los 10 índices de mortalidad más altos entre los sistemas penitenciarios revisados por Record Searchlight, también contrata servicios médicos a través de Wellpath. Desde 2018, el condado ha sido responsable de indemnizaciones por más de $7 millones en cinco demandas de muerte por negligencia. 

A pesar de ese resultado, Steve Bernal, Comandante de policía del condado de Monterey, dijo que el proveedor de la cárcel brinda atención médica "de primer nivel", destacando que la cárcel procesa a muchas personas que ya llegan en malas condiciones de salud. 

“Con Wellpath reciben atención médica de la mejor calidad, y muchos de ellos probablemente habrían fallecido incluso si no hubieran estado encarcelados”, dijo cuando se le preguntó sobre las 26 muertes en prisión ocurridas desde 2005.

Cárcel del condado de Monterey en Salinas, California.

Sin embargo, utilizar los servicios de proveedores internos para prestar atención médica, no es algo que por sí mismo garantice mejores resultados.

A diferencia de Shasta y Monterey, el condado de Tehama usa los servicios de la agencia de salud del condado para prestar servicios médicos, en vez de un contratista privado.

El índice de mortalidad en prisión del condado de Tehama es el más alto de los 53 condados que fueron revisados. Entre 2005 y 2019, reportó 15 fallecimientos de un total de alrededor de 57,000 procesados. Ningún condado de su tamaño o más pequeño reportó más de seis fallecimientos en ese periodo. El siguiente sistema penitenciario más grande, en el condado de Tuolumne, reportó cuatro. 

Informes del gran jurado de 2016 y 2017 indicaron que la queja más comúnmente reportada es la falta de satisfacción con la atención médica, algo que el comandante de policía del condado de Tehama, Dave Hencratt, atribuyó a exprisioneros estatales quienes “saben cómo usar al sistema y se quejan de maltrato”.

Cuando el condado inició planes para crear una segunda cárcel, un equipo de análisis de costos descubrió en 2017 que el número de trabajadores de salud en la cárcel existente “no era adecuado para cubrir las necesidades de los internos”.

“En el aspecto médico, el personal de enfermería está trabajando en turnos de 12 horas y lo hacen sin parar todo el día" indicó el informe, el cual fue preparado por una consultora con la ayuda del personal del condado. 

Valerie Lucero, jefa de la agencia de servicios de salud del condado, dijo que la cárcel del condado de Tehama tiene como parte de su personal a un enfermero de planta en turnos de 12 horas al día, los siete días de la semana, y un auxiliar médico en turnos de ocho horas al día, cinco días de la semana.

De los 15 fallecimientos en prisión, la forma de muerte se conoce en 13 de ellos. Ocho se reportaron como suicidios, una categoría de mortalidad en prisión que se consideró como “en su mayoría prevenible” por un panel de expertos que estudió la mortalidad en las instituciones correccionales en 2017.

Un informe del gran jurado de 2018 destacó que la cárcel no contaba con personal de salud mental capacitado. La Sra. Lucero dijo a Record Searchlight que, aunque no hay especialistas en salud mental en la cárcel, en algunas ocasiones los médicos clínicos de salud mental del departamento de salud del condado se rotan para prestarles atención “dependiendo de quién necesite ser atendido”.

La cárcel también tiene disponible una línea telefónica para personas que deseen hablar con el departamento de Salud Mental del Condado de Tehama. No obstante, el Dr. Schwartz destacó que los carceleros no deberían dar por hecho que los internos con problemas de salud mental siempre saben cuándo buscar ayuda, ya que algunos podrían no reconocer cuándo podrían usar los tratamientos.

El alguacil del condado de Tehama Sheriff Dave Hencratt en noviembre de 2017.

Solo en 2015, la cárcel tuvo cuatro fallecimientos, y dos de ellos fueron suicidios. El tercer sistema penitenciario más grande del estado, el condado de San Bernardino, también reportó cuatro fallecimientos ese año, excepto que ocurrieron en una población de cerca de 60,000 procesados ese año, mientras que el condado de Tehama admitió a menos de 3,500 personas.

¿Qué podría hacer la agencia para reducir el número de fallecimientos en prisión? “No tengo la respuesta para esa pregunta”, dijo el comandante de policía Hencratt. “Si la tuviera, sería un genio, supongo”.

Recortes de personal llevan a una falta de supervisión

La falta de personal adecuado se encuentra entre los problemas más visibles que afectan a las cárceles de los condados.

El Consejo de Correccionales Estatales y Comunitarias de California (California's Board of State and Community Corrections) realiza inspecciones en las cárceles de los condados cada dos años, y destacó que en 2016 y 2018 una de las fallas más comunes entre las cárceles de los condados era que la cantidad de personal es inadecuada, dando como resultado que las revisiones obligatorias de seguridad en las celdas sean tardías. 

Algunos informes explican las consecuencias de esto con más profundidad. En 2019, un bufete de abogados del estado de Washington publicó un análisis de fallecimientos en cárceles de los condados de 2005 a 2016, el cual reveló que “las muertes podrían haberse evitado” si hubiera habido más personal presente para supervisar adecuadamente a aquellos bajo su cuidado. 

“Otras muertes que revisamos demuestran una falta de atención apropiada de parte de los profesionales de atención médica o de salud mental, ya sea porque no estaban realmente presentes en la cárcel durante los periodos relevantes o porque no estaban poniendo atención debido a la gran cantidad de asuntos que demandaban su tiempo”, indicó el informe realizado por Columbia Legal Services.

La revisión de la consultora CGL comisionada por el condado de Shasta en 2018 reveló que el personal es insuficiente y se ve “presionado” para cumplir con la carga de trabajo con altos índices de horas extras. El informe indica que la insuficiencia de personal “podría afectar la seguridad” en el interior de las instituciones. 

En la revisión se señala que la cárcel de Shasta tenía un poco menos de 1 integrante del personal por cada cuatro internos, la proporción más baja entre los cinco condados examinados en el informe con características demográficas similares. En comparación, la proporción del condado de Humboldt (0.67) era casi el triple de la del condado de Shasta (0.24).

This chart from a 2018 jail operations review shows how Shasta County has the lowest ratio of staff to inmates among four other county jail systems with similar demographics.

Basándose en las mejores prácticas a nivel nacional, la revisión de la consultora indicó que se requieren 15 miembros más del personal para proporcionar la cobertura necesaria sin tener que hacer uso indebido de las horas extras. 

El capitán Randall dijo que la institución había agregado un nuevo puesto desde la realización del informe, destacando que las agencias de todo el estado han tenido dificultades con la contratación de su personal.

En el condado de Tehama, alrededor de 19 % de los puestos de la oficina del comandante de policía estaban vacantes hasta mediados de agosto, de acuerdo con una carta del comandante de policía Hencratt, en la que destaca que 24 de 127 puestos no estaban ocupados.

“Cuando contamos con un personal completo con oficiales correccionales y oficiales de policía, todo funciona bastante bien. Cuando no es así, tenemos que depender de los turnos de horas extras”, dijo el comandante de policía Hencratt a Record Searchlight. “Diría que estoy cómodo con la cantidad de personas que pueden cubrir los turnos, pero no lo estoy con la cantidad de vacantes que tenemos”.

El sindicato que representa a los oficiales en el condado dijo que la cárcel estaba sobrepoblada y con poco personal

Eso podría tener efectos colaterales en la supervisión interior de la cárcel. Los reguladores estatales del Consejo de Correccionales Estatales y Comunitarias han inspeccionado las instalaciones dos veces en los últimos cuatro años, observando en cada ocasión que se incumple con la realización de las revisiones de seguridad en los intervalos obligatorios de 60 minutos.

El comandante de policía Hencratt no estuvo de acuerdo con los hallazgos, diciendo que el problema se debía a los escáneres electrónicos que los guardias de la cárcel usan para registrar sus horarios cuando hacen sus rondas. Sin embargo, la inspección más reciente indicó que algunas de las revisiones de seguridad no realizadas dentro del intervalo obligatorio de 60 minutos “no estaban relacionadas con el mal funcionamiento ni con la operación intermitente” de los escáneres. 

También se mencionó una falta de supervisión en un caso de muerte por negligencia en el condado de Monterey que terminó con una indemnización de $1.6 millones en 2019. Un experto médico dijo que el hombre (consumidor de heroína cuya autopsia indicó que su abstinencia podría haber contribuido para causar su muerte en 2015) probablemente seguiría vivo si el personal de la cárcel hubiera llevado a cabo sus revisiones obligatorias de seguridad. 

Esposas cuelgan fuera de una celda en la cárcel del condado de Monterey en Salinas.

Más tarde ese mismo año, tras el fallecimiento, el comandante de policía del condado de Monterey, Steve Bernal, dijo que transfirió a 24 oficiales de policía de sus labores de patrullaje a labores en las correccionales.

“Desde entonces, yo creo que nuestro personal es suficiente y seguro”, escribió en un mensaje de correo electrónico. 

No obstante, en una reunión de supervisores de condados de 2019, el comandante de policía Bernal sugirió que una revisión externa todavía podría recomendar más trabajadores. Cuando los oficiales del condado sugirieron auditar las operaciones penitenciarias, el comandante de policía Bernal advirtió al Consejo que tuviera cuidado con lo que deseaba porque una revisión podría conducir a mayores niveles de contratación de personal, informó el Monterey Herald

Otro de los condados dentro de los “10 principales” por alto índice de mortalidad en prisión fue Fresno, con 75 muertes en la cárcel entre 2005 y 2019. Los reportajes del Sacramento Bee mostraron que la cárcel del condado había tenido problemas para cubrir los puestos de trabajo considerados en su presupuesto, y había 82 puestos vacantes (14 %) a principios de 2018. 

¿California puede rectificar los profundos problemas que existen en las cárceles?

Los expertos dicen que atender los problemas con contratación de personal, supervisión y atención médica puede tener un gran impacto en la seguridad tanto para los guardias como para los internos, además de limitar el riesgo de que los condados enfrenten indemnizaciones por millones de dólares ante demandas de muertes por negligencia.

Ese proceso empieza con una mayor supervisión, de acuerdo con la Sra. Deitch. California cuenta con una agencia de vigilancia en el Consejo de Correccionales Estatales y Comunitarias, pero la Sra. Deitch destacó que se le ha criticado por una falta de recursos para hacer cumplir las leyes. Dijo que la supervisión que existe tiende a enfocarse en las reglas y regulaciones de las cárceles, sin tocar el tema de cómo se trata en su interior a los encarcelados.

“Hay muy pocas oportunidades para que los encarcelados expresen sus inquietudes ante un órgano de supervisión o reciban alguna reparación por cualquier problema que tengan”, dijo la Sra. Deitch. “Y vale la pena destacar que, en cualquier otro país de occidente, la supervisión de rutina y el monitoreo de las condiciones de confinamiento son, sin duda alguna, la norma. Así que EE. UU. realmente destaca por no proporcionar ese tipo de monitoreo continuo”.

Nick Straley, abogado que trabajó en el informe sobre muertes en prisión en el estado de Washington, dijo que la sociedad “no ha estado dispuesta a hacer lo realmente necesario para cuidar de las personas, así que se lo dejamos al sistema de justicia penal y a las cárceles locales”.

El Sr. Straley dijo que con frecuencia es difícil obtener el apoyo público para mejorar las cárceles porque son “el último lugar en el que cualquier persona quisiera gastar el dinero”.

Ese estigma persiste incluso cuando las consecuencias de no actuar llevan a más fallecimientos, algunos de los cuales podrían haberse evitado. El año pasado, California alcanzó el nivel más alto en 15 años en relación con la cantidad de fallecimientos en prisión en los condados, que llegó a 157, de acuerdo con el Departamento de Justicia del estado.

Pero el hecho de solo inyectar más dinero no puede rectificar los profundos problemas que existen en las cárceles.

“Todos quisieran decir: ‘Oh, si solo tuviera los recursos’, pero en la mayoría de los casos ese no es el único problema”, dijo el Dr. Schwartz. “El asunto depende de qué tan bien se gestionen las cosas”.

Matt Brannon escribió este artículo mientras participaba en el programa de becas California Fellowship del Centro de Periodismo de Salud de la USC (USC Center for Health Journalism).

Más en esta serie