CLOSE
LINKEDINCOMENTARIOSMÁS INFORMACIÓN

Nathaniel Johnson pasó frente a una farmacia CVS en Hollywood con la cámara de su teléfono dirigida hacia unos hombres que salían corriendo de la tienda saqueada, llevando sus brazos llenos de productos robados.

Después de que un oficial de policía de Minneapolis matara a George Floyd, el Sr. Johnson se había manifestado contra la brutalidad policiaca durante dos días vistiendo ropa de civil. Pero esa tarde, decidió cambiarse y ponerse el uniforme que usó durante cinco años: su uniforme del ejército.

No tenía idea de que, cruzando la calle y dos pisos arriba de él, una estrella porno y exactriz de un reality show con 2 millones de seguidores de Instagram estaba grabando en su teléfono móvil.

“Sálganse de la CVS, son unos criminales”, gritaba Farrah Abraham en un video de 57 segundos publicado en Instagram. ”¡Sálganse de la CVS!”

Volteó su cámara hacia el Sr. Johnson. “Este tipo con uniforme del ejército está literalmente con ellos”, gritó. Más tarde ella se atribuyó el crédito de enviar a 20 personas a la cárcel gracias a su video, agregando: “Qué bendición que haya personas como yo en este planeta”.

Pero el Sr. Johnson, de 30 años, no estaba saqueando tiendas. Estaba grabando a los ladrones y a la policía que corría hacia la escena del crimen durante la tarde del lunes. Su meta: mostrar la respuesta policial, para hacer una distinción entre las manifestaciones pacíficas y el tipo de destrucción y robo que se estaban llevando a cabo en todo el país.

Aunque aún era un bebé en Los Angeles, durante los disturbios a causa de Rodney King en 1992, el Sr. Johnson dijo que la larga historia de injusticias raciales y levantamientos en la ciudad está haciendo que la policía y los observadores vean desde la misma óptica general a toda la gente de color.

“A sus ojos somos saqueadores, alborotadores, criminales”, dijo el Sr. Johnson, de 30 años, ingeniero de combate y mecánico del ejército que estaba en servicio en Alemania.

Dicho de otro modo, el Sr. Johnson dijo que enfrenta el mismo tipo de miedo y racismo endémico que condujo a la muerte de Floyd y desató las manifestaciones.

El incidente brinda una imagen única de las manifestaciones y del descontento social en Los Angeles: Una célebre influencer en un costoso departamento de Hollywood, gritándole a la gente, todas personas de color, algunos culpables de vandalismo y robo, algunos inocentes, a 28 años de los disturbios más mortales en la historia moderna de los EE. UU.

Las imágenes de las manifestaciones en Los Angeles, edificios incendiándose contra el cielo nocturno, personas corriendo y gritando, coches quemándose, recuerdan los disturbios de 1992, en los que fallecieron 63 personas. Pero las preocupaciones, esperanzas y la furia brutal de los californianos que salieron a las calles esta semana muestran que todas las manifestaciones, como la política, son locales. Por todo el estado, los manifestantes tenían sus propias motivaciones, sus propios métodos, sus propios problemas con su fuerza policial y su ciudad.

En Merced, los manifestantes preguntaban por qué el lado norte de la ciudad sigue siendo segura y acaudalada, mientras el lado sur se marchita. En Sacramento, los manifestantes demandaban el despido de los oficiales de policía que dispararon contra un hombre negro causándole la muerte en 2018 en el jardín trasero de su abuela, mientras él sostenía un teléfono celular. Y en Salinas, un departamento de policía que lleva tres años implementando sus propias reformas recibe elogios modestos, al igual que quejas.

Lo que une a todas las manifestaciones en California, así como en el resto del país, es la idea de que la policía se debe reformar... o ser forzada a reformarse... la manera como trata a la gente de color, desde aquellos que son baleados por la policía, hasta los que son orillados mientras conducen.

Examinar los motivos de un manifestante en cuatro ciudades diferentes brinda una instantánea de las experiencias personales que están llevando a miles de californianos a las calles esta semana.

En Merced: “La política se debe llevar a cabo en casa”

Merced realmente no es un lugar de manifestaciones. Una demostración normal tal vez atrae a unas 100 personas. Pero el fin de semana pasado, llegaron cerca de 400 personas de todas las razas. ¿Qué cambió? Los manifestantes dijeron que una combinación del peso que ha caído sobre la gente de color por la pandemia, las batallas libradas en el tema de la inmigración y el asesinato de Floyd hicieron que salieran a las calles.

“Pienso que los últimos cuatro años hicieron la diferencia”, dijo Katrina Ruiz, de treinta y tantos años, quien vive cerca de Los Banos. “Tenemos a un presidente cuya retórica perpetúa los estereotipos contra la gente de color. Tenemos esta pandemia, y la respuesta ante la pandemia fue atroz. En los últimos cuatro años, ser una persona negra ha sido algo cada vez peor gracias a la persona a quien elegimos. La gente está indignada y no sabe qué hacer”.

A nivel local, la ciudad está dividida por su clase social y por la raza, dijo la Sra. Ruiz. En el norte de Merced, hay inversiones, una nueva preparatoria, tiendas de abarrotes, es fácil transitar en la vía pública.

“Vas al sur de Merced [y] no hay tiendas de abarrotes. No hay aceras. Las escuelas cuentan con una fuerte presencia policial y no hay inversión en la comunidad”, comentó la Sra. Ruíz. “Se invierte en la fuerza policiaca”.

El sur de Merced tiene una mayoría de personas de color, con manzanas llenas de latinos, personas afroamericanas y hmong. La oficina del alguacil del condado de Merced ha atraído la ira de los activistas por su cooperación con el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de los Estados Unidos.

“Tenemos a un alguacil del departamento que, en primer lugar, no habla con las personas que están bajo la custodia de ICE, y dice que el departamento del alguacil no coopera con Seguridad Nacional”, dijo la Sra. Ruiz, “pero hay registros que prueban lo contrario.

“Pienso que esto es una llamada a actuar para los líderes locales y nacionales”, comentó, “porque la política se debe llevar a cabo en casa”.

Un día después y 56 millas al sudeste, Shannah Albrecht, estudiante de 24 años de Fresno City College, dijo que la reunión de 3000 personas en Fresno el sábado fue su primera manifestación.

“Fue un evento muy diverso”, comentó. “Hubo gente blanca, gente asiática, gente hispana. Hubo gente de todas las edades. Todos estaban ahí para apoyar a la comunidad afroamericana y mostrarle que tienen aliados, que todos están ahí con el mismo propósito, demostrar que hay gente que se interesa por ellos y que quiere que todo esto termine.

“Soy yo, finalmente llegando al punto de decir que ya es suficiente”.

En Sacramento: El fantasma de un asesinato por arma de fuego

Sacramento fue el foco de marchas y protestas durante el verano de 2018, cuando dos oficiales de policía dispararon contra Stephon Clark, de 22 años, y lo mataron, mientras un helicóptero del departamento del alguacil del condado de Sacramento volaba sobre ellos, grabando el incidente. Los oficiales dispararon 20 veces y después dijeron que creían que Clark tenía un arma. Era un teléfono celular. Una autopsia descubrió que tres de los siete disparos que alcanzaron a Clark le dieron en la espalda.

El fantasma de la muerte de Clark se sentía en las manifestaciones de Sacramento esta semana. 

“La gente está iracunda y se está alborotando y saqueando, con justa razón, porque está muy enojada”, dijo Thongxy Phansopha, quien asistió a las vigilias por Floyd y llevó suministros para los manifestantes la semana pasada.  “No se les ha dado el espacio adecuado para llevar su pena”.

Es necesario responsabilizar a los oficiales que han matado o lesionado a los residentes de Sacramento, dijo Phansopha, incluyendo a aquellos que mataron a Clark. Pero eso no es suficiente. “Las reformas son muy importantes a corto plazo”, dijo Phansopha, “pero no son el camino hacia el futuro”.

Phansopha, quien se identifica con un género neutral, no sabía que también se convertirían en víctimas, cuando se dirigieron hacia el capitolio en el distrito de Midtown el sábado pasado para entregar una ronda final de bocadillos y agua a sus amigos que se estaba manifestando ahí.

Cuando Phansopha daba vuelta a una esquina a pie, le esperaba una escena caótica. Oficiales de un lado de la calle lanzaban granadas cegadoras y balas de goma hacia los manifestantes del otro lado. El gas lacrimógeno se esparcía por el aire.

Phansopha dijo que hicieron pausa durante un momento para inspeccionar un recipiente de gas lacrimógeno vacío que estaba en el suelo. De repente, Phansopha sintió cómo un objeto chocaba con su cabeza: otro recipiente. La sangre brotaba del rostro de Phansopha y se dejó caer lentamente al suelo, empezó a arrastrarse y otros manifestantes le llevaron a un lugar seguro. Phansopha dijo que los oficiales siguieron disparando balas de goma.

En la sala de urgencias, Phansopha descubrió a qué grado llegaba el daño que le causaron: siete balas de goma le golpearon el rostro, cuello, brazo, hombro, espalda y cadera, dejándole un sangriento corte sobre la ceja, un pómulo fracturado y tres fracturas de cráneo.

Phansopha dijo que en el largo plazo los activistas deberían de tratar de cambiar la manera como se gasta el dinero de la ciudad y quién decide cómo gastarlo. Además de menos oficiales de policía, Phansopha dijo que debería de llegar menos dinero a la cárcel del condado, y que esos dólares deberían gastarse en alternativas dirigidas por la comunidad, junto con servicios de salud mental.

Debería de ser decisión de la comunidad la forma de usar el dinero, dijo Phansopha, haciendo “inversiones realmente grandes en los vecindarios que realmente lo necesiten”.

En Salinas: Ya se está recuperando la confianza

En los terrenos del rodeo de Salinas la noche del lunes, Selena Wells, mujer de origen mexicano y afroamericano de 24 años de edad, estaba de pie en silencio en la parte de atrás entre la multitud. Estaba ahí apoyando a su hermana, una poetiza que leyó algunos de sus trabajos al inicio de la manifestación y a su madre, quien hablaría más tarde.

Aunque su madre no es negra, crio a la Srta. Wells y a su hermana sabiendo cómo es ser una persona negra en Estados Unidos, dijo la Srta. Wells. Les enseñó que serían discriminadas debido al color de su piel, que tenían que comportarse en forma diferente en ciertas ocasiones, ser más cuidadosas si la policía les decía que se orillaran al conducir, cosas así, dijo la Srta. Wells.

Hizo un llamado a la responsabilidad, en particular por parte de la policía de la ciudad.

“Ser discriminadas por el color de nuestra piel está mal, nunca debería de ocurrir”, dijo.

Salinas tiene una tensa historia con la policía, en la que el departamento ha trabajado para cambiarla en los últimos seis años. Después de que cuatro residentes perdieran la vida a manos de los oficiales en 2014, explotaron las tensiones entre la policía y los residentes de East Salinas, ocasionando manifestaciones generalizadas.

Una revisión realizada por el Departamento de Justicia en 2015 descubrió preocupantes deficiencias en la forma en la que la policía de Salinas trabajaba con las personas que sufren de enfermedades mentales, usaban la fuerza, participaban con la comunidad y ganaban su confianza.

Como respuesta, bajo el mando de la jefa de policía de Salinas Adele Fresé, el departamento se ha concentrado en contratar a mujeres y personas de color como oficiales, además de contratar a gente de la comunidad. El Departamento de Policía de Salinas también renovó su enfoque de capacitación, enfatizando la desintensificación de los conflictos y el alcance comunitario.

La oficina de la Fiscal de Distrito empezó un proceso de revisión independiente de cada tiroteo que involucrara a oficiales de policía, un hito importante para los activistas.

En la manifestación del lunes, la jefa Fresé dijo creer que los pasos que ha seguido el departamento en años recientes para hacer énfasis en que era algo esencial la confianza y la construcción de la comunidad entre las fuerzas del orden y las personas.

Aún así, los recuerdos son muchos, y las relaciones entre la comunidad y la policía siguen crispadas en Salinas.

La jefa Fresé se enfrentó a una breve interrupción la noche del lunes, cuando, durante sus comentarios, un puñado de manifestantes pidieron justicia para Brenda Rodríguez, madre primeriza que fuera abatida por la policía de Salinas en marzo de 2019 después de un enfrentamiento de ocho horas con los oficiales, quienes respondieron a una llamada de violencia doméstica en casa de la madre de su novio.

La Sra. Rodríguez fue herida de bala después de que “apuntara una pistola Airsoft de apariencia realista directamente hacia” los oficiales, dijo el asistente general de la fiscal de distrito del condado de Monterey Christopher Knight en ese momento.

Organizaciones de activistas locales realizaron manifestaciones en nombre de la Sra. Rodríguez durante los meses siguientes.

La Fiscal de Distrito del condado de Monterey determinó que los oficiales implicados en el fallecimiento por arma de fuego de la Sra. Rodríguez habían actuado en forma adecuada.

En Los Angeles: Presencia militar

El Sr. Johnson esperaba que el poder de su uniforme lo protegiera el lunes. Las noches del sábado y domingo pasados, cuando el Sr. Johnson vestía su ropa habitual, “vine de civil, como manifestante y me topé con gas lacrimógeno, con toletes, con violencia”, dijo. “Solo nos vieron como criminales y maleantes. Sentí como si estuviera en una guerra”.

Así que se puso su uniforme militar el lunes.

“Me acerqué [a la policía y a la Guardia Nacional] con mi identificación militar y mis placas de identificación. Son las mismas personas que yo era cuando estaba en servicio. Soy un soldado. Eso nunca desaparece”.

Pero dice que no hizo la diferencia. La protesta del lunes en Hollywood terminó de la misma forma: gas lacrimógeno, amenaza de balas de goma y arrestos.

Una de las principales quejas del Sr. Johnson fue el uso de la Guardia Nacional para calmar las manifestaciones, junto con la amenaza hecha por el presidente Trump de enviar al ejército a las calles estadounidenses. 

“Al haber sido entrenado como ellos, soy un soldado, el tipo de tortura al que te someten en el ejército es para que puedas decir: "Puedo hacerlo, puedo matar", dijo el Sr. Johnson. “Y cuando se dan de baja, ¿qué empleos les damos?, ser policías”.

El uso de gas lacrimógeno y balas de goma ha generado la ira de los defensores de las libertades civiles. Pero manifestación tras manifestación durante la semana de disturbios sin fin en Los Angeles, la policía con su equipo de protección personal completo, caretas y armas de grado militar actúa como control de multitudes mucho antes de que empiecen los disparos.

Las manifestaciones son, en última instancia, una negociación entre quienes se manifiestan y el gobierno que buscan reformar. El alcalde de Los Angeles, Eric Garcetti, había sugerido un aumento para el Departamento de Policía de Los Angeles en la propuesta de presupuesto 2020. Entonces Floyd falleció y empezaron las manifestaciones, muchas de ellas concentrándose en el hecho de que el departamento de policía recibiría más del 53 % del presupuesto de la ciudad.

Después de varias noches de disturbios, el alcalde Garcetti cambió el curso el miércoles, proponiendo un recorte de $150 millones al departamento.

Al día siguiente, el jefe de policía de Los Angeles, Michel Moore, ya se enfrentaba a cuestionamientos de cómo iba a costear su departamento con los recortes.

Era claro que continuaría el tema público y sucio de negociar el futuro de ser policía; tal vez hasta se intensificaría.

Esa noche, más personas salieron a las calles en todo el estado, indicando que las manifestaciones estaban lejos de terminar.

Nigel Duara y Jackie Botts son reporteros de CalMatters, Manuela Tobias es reportera del Fresno Bee y Kate Cimini es reportera de The Californian. Este artículo forma parte del proyecto California Divide, una colaboración entre salas de redacción que analiza la inequidad de ingresos y la sobrevivencia económica en California.

LINKEDINCOMENTARIOSMÁS INFORMACIÓN
Read or Share this story: https://www.elsoldesalinas.com/story/noticias/2020/06/18/voces-de-manifestantes-mismo-mensaje-motivos-diferentes/3207558001/