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Empleados de gasolineras, supermercados, lavanderías, repartidores de comidas a domicilio o mecánicos, la comunidad latina copa muchos de los puestos clave que permite a EEUU funcionar en su peor momento. La Voz

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En lo que va de la pandemia de coronavirus, pocas industrias han sido tan esenciales para la nación como la agricultura.

Desde los recolectores que pasan nueve horas al día en cuclillas para cosechar fresas hasta los directores ejecutivos que establecen acuerdos verbales para mantener a flote sus compañías, estos trabajadores literalmente están alimentando a los Estados Unidos. Sin embargo, en muchos sentidos, la pandemia está forzando a los agricultores a reevaluar la manera en que hacen negocios.

En todo el estado, cerca del 60% de los agricultores han perdido importantes ingresos e informan que han tenido que tirar leche por el drenaje, sacrificar vacas lecheras, arar sobre los cultivos de lechuga, brócoli, arúgula y otros, de acuerdo con encuestas como las realizadas por la Federación de Cámaras Agrícolas de California y la Oficina de Agricultura del Condado de Monterey. 

Como resultado, los líderes de la industria esperan ver algunos cambios en la manera en que la industria agrícola hace negocios, incluyendo un aumento en la diversidad de las vías de comercialización y una pronta respuesta a futuras epidemias.  

“Estamos en territorio desconocido”, dijo el congresista demócrata de California, Jim Costa. “El cambio siempre es difícil, pero es constante. Aquellos que se adaptan son los que pueden tener éxito”.

Agricultores estadounidenses perderán $20,000 millones en 2020

La agricultura de frutas y verduras actualmente es dominada por grandes compañías que manejan la refrigeración, el embalaje y el transporte de estos productos. Contratan a pequeños agricultores para que les suministren cierta cantidad de cajas de bayas, lechuga o zanahorias; las cuales, a su vez, son cosechadas y empacadas por los trabajadores agrícolas. 

Su trabajo hace que las fincas agrícolas sigan funcionando, pero el camino que recorren los alimentos tras salir de las manos de los recolectores es una complicada red que se entreteje con empacadoras, plantas de refrigeración, camiones refrigerados, aviones, las comunidades de agricultura sostenida (CSA), la industria de los servicios de alimentos y los estantes de las tiendas de abarrotes.

Y los agricultores han perdido ingresos porque se les han cerrado o quitado diferentes vías de ingresos. La industria agrícola, que tiene un valor de $50,000 millones de dólares en California, ha sufrido un impacto significativo.

La pandemia ha afectado a los agricultores muy rápidamente, de acuerdo con una encuesta de la Federación de Cámaras Agrícolas de California. La encuesta mostró que más de la mitad de los encuestados dijeron haber perdido clientes o ventas debido al COVID-19, y cerca de la mitad dijeron que ellos o un familiar inmediato había perdido ingresos en un empleo no agrario.

De acuerdo con la encuesta de la Federación de Cámaras Agrícolas de California, cerca del 60% de los agricultores encuestados registraron pérdidas que atribuyen a la pandemia, ya que los decretos de permanecer en casa causaron el cierre de los negocios de sus clientes, de los mercados de agricultores y los clientes internacionales cancelaron pedidos debido a preocupaciones sanitarias. De los encuestados, el 24% también dijo haberse visto obligado a suspender, despedir o liquidar a los trabajadores, principalmente debido a la disminución en los pedidos.

“Se perdieron muchos miles de toneladas de frutas y verduras en buen estado”, dijo Dave Puglia, presidente del Western Growers’ Association. Aunque gran parte de las frutas y verduras fueron enviadas a bancos de alimentos, muchas más fueron aradas y enterradas o acabaron en los vertederos.

“He escuchado que mucha gente dice: “Esa es comida buena, ¿cómo pueden dejar que se desperdicie?”, dijo Puglia. “Estamos tratando, pero la infraestructura no puede manejarlo con rapidez, especialmente con los requisitos de refrigeración”.

En Texas, hogar de una industria agrícola de $22,000 millones, el Centro de Política Agrícola y Alimentaria de la Universidad de Texas A&M calculó que los agricultores podrían perder entre $6,000 y $8,000 millones a causa de la pandemia. 

En todo los Estados Unidos, los agricultores perderán $20,000 millones en ingresos netos durante 2020, de acuerdo con un informe económico actualizado que fue publicado el mes pasado por el Instituto de Investigación de Políticas Alimentarias y Agrícolas de la Universidad de Missouri. 

Comentan que, por su parte, los productores de frutas y verduras podrían perder hasta $4,000 millones. Y en el Valle de Salinas, apodado el “tazón de ensalada del mundo”, es probable que en 2020 una buena parte de sus ingresos relacionados con la agricultura se esfume durante la pandemia.

“Estamos observando una situación con un declive mucho más pronunciado, o muy grande, en el ingreso agrícola en relación con lo que se había esperado”, expresó Patrick Westhoff, director del Instituto de Políticas Alimentarias y Agrícolas. “Son momentos mucho más difíciles para los agricultores de lo que hubiéramos imaginado hace unos cuantos meses”.

La disminución en el gasto del consumidor suprimirá la demanda de productos agrícolas, forzando a una baja en los precios, predice el informe. Se espera que en 2020 los ingresos por “otras” cosechas, es decir, frutas, verduras y cultivos de invernadero, se reduzcan en $4,000 millones, y disminuyan otros $1,600 en 2021, calcula el informe del mes de abril. 

Henry Gonzales, comisionado de agricultura del condado de Monterey, supervisa una industria de $8,000 millones en la Costa Central de California. Aunque la diversidad de los cultivos en el Valle de Salinas es una fortaleza, y los agricultores ya han comenzado a sembrar nuevos cultivos anticipándose a una temporada “normal”, Gonzales teme que las pérdidas para los agricultores solo en su región tengan efectos muy profundos.

“En el condado, la agricultura genera $4,500 millones anuales”, dijo Gonzales. “Luego, con el efecto multiplicador, se generan otros $4,000 millones. Solo por el efecto multiplicador, con las pérdidas en el condado causadas por la pandemia, esa pérdida se va a multiplicar”.

“En lugar de $200 millones de dólares, podríamos perder $400 millones”, dijo, dando un ejemplo del efecto multiplicador. “Temo que la pérdida será mucho mayor”.

“Aceptadores de precios, no fijadores de precios”

“Los agricultores son aceptadores de precios, no fijadores de precios”, dijo Costa, autoproclamado amante de la comida y agricultor. “Para los agricultores, el COVID-19 es otro nuevo factor incontrolable con el que nunca habían tenido que lidiar antes. 

“Ha cambiado la cadena de suministro de alimentos para nuestro país en formas que nunca habríamos imaginado antes, por el cierre de los restaurantes y las escuelas. En los últimos 30 años, hemos desarrollado una complicada cadena de suministro... Este es un nuevo inconveniente”, expresó.

Si bien los agricultores que sobrevivan a esta situación tendrán que diversificar sus carteras de ventas con compradores en diferentes industrias como supermercados, servicios de alimentos y comunidades de agricultura sostenida, por ejemplo, Costa dijo que la resiliencia y la innovación evidentes de los agricultores de frutas, verduras y carne de res de California prevalecerán.

Durante la pandemia, agricultores de todo el estado han tenido que lidiar no solo con gastos adicionales para proporcionar equipo de protección personal, aumentar las medidas de seguridad como sanitarios adicionales o realizar viajes con mayor frecuencia para transportar cuadrillas más pequeñas de trabajadores, sino que además han perdido dinero a medida que el mercado se ha reducido, y solo ahora algunas compañías están lanzando nuevos productos para cerrar la brecha entre el producto y la demanda.

“Estamos examinando nuestra selección de productos y anticipando las necesidades del futuro, no solo las de hoy”, dijo Scott Grabau, presidente y director general de Tanimura & Antle, gigante de la lechuga con sede en Salinas, en una declaración proporcionada a The Californian. “No es una cuestión de ‘si continuamos sembrando la misma cantidad de acres’, es una cuestión de ‘qué vamos a sembrar en nuestros acres’”.

“No está en nuestra naturaleza darnos por vencidos y no es por accidente que hemos operado una compañía exitosa durante 38 años”, escribió.

T&A, que cultiva más de 36,000 acres al año, recientemente lanzó HarvestSelect, una caja con una variedad de frutas y verduras para compra directa. De acuerdo con Jamie Johansson, presidente de la Federación de Cámaras Agrícolas de California, muchos agricultores están analizando lanzar o ya han lanzado lotes combinados de productos, que también llaman CSA.

Johansson, quien fue elegido para ocupar su cargo en 2017, es agricultor de aceitunas. Le preocupa la probable pérdida de pequeños agricultores y la consolidación de granjas a cargo de compañías más grandes.

“Cómo será el futuro de la agricultura dependerá de en qué tipo de California estoy viviendo justo ahora”, dijo Johansson. “Estamos observando un déficit de $450 millones... se trata de un déficit de proporciones épicas”.

Johansson reflexionó sobre el déficit estatal de 2011, el cual dio lugar a recortes de poco más de $30 millones en los programas agrícolas. Al mismo tiempo, dijo, haberse recordado un estudio de CalPoly que mostró que los costos regulatorios por campo aumentaron entre 600 y 700% y forzaron la consolidación de muchos agricultores, quienes de otra forma no habrían sobrevivido.

En esta ocasión, comentó, la diversificación de lugares de cultivo sería clave para la supervivencia.

“Considero que todos van a buscar diversificar sus operaciones”, dijo Johansson. “¿Quieres tener predios agrícolas en varios lugares de California solo para de alguna forma minimizar riesgos? No es con la intención de volverse un monopolio, sino solo como protección y para por lo menos sobrevivir otro año”.

“No solo una herramienta”

Puglia de la WGA reflexionó sobre los cambios que los agricultores podrían verse forzados a realizar. Los agricultores, dijo, asumen riesgos. Tienen que hacerlo, con todos los factores que no pueden controlar, entre ellos: el precio en el mercado, el clima y el tamaño de la cosecha de otros agricultores.

“La palabra clave que hay que tener en mente es riesgo”, dijo Puglia. Sin embargo, agregó, se siente optimista.

“Los agricultores... son muy inteligentes para detectar las señales del mercado y ajustar sus modelos de negocios para satisfacer las demandas del mercado”, aseguró Puglia. “No será perfecto, pero tengo la confianza de que esta industria, con toda su agilidad e innovación, se adaptará y saldrá airosa, incluso mejor en algunos aspectos, aunque perderemos a algunos agricultores”.

Los agricultores no son los únicos que están siendo afectados por la pandemia.

De acuerdo con el Centro para Familias de Trabajadores Agrícolas (Center for Farmworker Families), una organización sin fines de lucro que representa a campesinos, entre 500,000 y 800,000 trabajadores agrícolas residen en California, lo que equivale a entre un tercio y la mitad de todos los trabajadores agrícolas en el país. 

Los trabajadores agrícolas se han visto duramente afectados, en lo que respecta a su salud, por la pandemia. Considerados trabajadores esenciales, solo en el condado de Monterey, el 41% de las personas diagnosticadas con COVID-19 trabajan en la agricultura. Muchos viven en Alisal, una comunidad mexicana y méxico-estadounidense dentro de Salinas, donde los datos de la Encuesta sobre la Comunidad Estadounidense estiman que viven alrededor de 60,000 personas, y muchas de ellas viven en casas y departamentos que comparten dos o tres familias para poder pagar la renta. 

Alisal, ubicada dentro de la zona postal 93905, tiene la mayor concentración de pacientes con coronavirus dentro del condado. Para el 17 de mayo, aquí, 94 personas habían dado positivo para el virus.

Expertos en salud dicen que las condiciones de hacinamiento, como en las que viven los trabajadores agrícolas, pueden acelerar la propagación del COVID-19. Aun así, la demanda por su trabajo no ha disminuido.

A pesar de la pérdida que sufrieron los productores agrícolas de los mercados de la hospitalidad y los servicios de alimentos, Lupe Sandoval, fundador y director de Farm Labor Contractor Association, informó que en general, ha habido una demanda constante de trabajadores agrícolas entre los contratistas que representa. No espera que la necesidad de trabajadores disminuya en el futuro.

“La mayoría de sus clientes siguen necesitando que sus cultivos sean cosechados, recolectados, podados, recogidos”, dijo Sandoval. “Hay problemas este año y habrá cierto sufrimiento a corto plazo para la gente de la industria agrícola, pero la mayoría de ellos parecen continuar con sus necesidades constantes de trabajadores”.

Lauro Barajas, director de la Fundación de Trabajadores Agrícolas Unidos (United Farm Workers Foundation), estuvo de acuerdo con Sandoval. 

Además, dijo, le gustaría ver que los trabajadores agrícolas pudieran practicar mejor el distanciamiento social en el futuro, en caso de que surgiera otra epidemia. 

Eso implica que los productores agrícolas no vuelvan a retacar de gente los autobuses, manteniendo pequeñas sus cuadrillas y asegurándose de que las personas puedan mantener una distancia significativa entre ellas mientras trabajan y mientras se transportan a su trabajo, observó Barajas.

Muchos trabajadores agrícolas también han visto cómo aumentan sus propios costos durante la pandemia, debido al costo adicional de servicios de guardería, comentó. Aun así, otros han contraído el virus y se han enfermado.

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Hay en EEUU centenares de casos, concentrados casi siempre en los barrios más humildes, que están sufriendo de forma desproporcionada el drama de la actual pandemia. La Voz

“Es importante que los productores agrícolas y el público entiendan que los trabajadores agrícolas no son solo una herramienta para trabajar”, dijo Barajas. “Son seres humanos y necesitan que se les respete”.

USA Today contribuyó a este artículo.

Kate Cimini es periodista multimedia para The Californian. Te puedes comunicar con ella al 831-776-5137 o al correo: kcimini@thecalifornian.com. Subscríbete y apoya el periodismo.

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