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Cuando comenzó la gran recesión, Kerri Leigh Rivera, de 39 años, emprendió un largo y oscuro camino que comenzó con la pérdida de su empleo y la llevó a acabar viviendo en las calles en su auto.

Una lista de cargos por “conducir con una licencia suspendida” y un cargo por deterioro en la capacidad de conducir la llevaron a la Cárcel del Condado de Monterey, donde el jueves ella y aproximadamente 45 internas que pronto serán puestas en libertad participaron en una feria de empleos y recursos.

“Simplemente quiero tener una mejor vida. Quiero un empleo que me proporcione beneficios y me pague el dinero que necesito para resolver mis problemas con la licencia”, informó mientras caminaba de un stand examinador a otro durante la feria de recursos, llevando con ella varios paquetes de información acerca de empleos y recursos.

La feria de empleos es idea de Charles DaSilva, administrador de programas de corrección de la cárcel. El programa pone en contacto a los internos con las oportunidades de educación y empleo que existen en el exterior, así como con programas para apoyar su transición, informó.

Muchos internos no saben de su existencia ni de cómo acceder a ellos, agregó.

Sandra Marentes y Sandra Magdaleno son trabajadoras de casos de uno de esos programas, denominado Embajadores Juveniles por la Paz, que ofrece ayuda a los jóvenes en riesgo de hasta 24 años de edad para navegar por el mundo de la educación superior, incluida la capacitación vocacional, informaron.

También ponen en contacto a esos jóvenes con programas para internos y aprendices, organizan viajes a campus de universidades y ofrecen apoyo para mantenerlos orientados, dijo Marentes.

Además, Marentes y Magdaleno también les preguntan a los jóvenes qué empleo o carrera profesional les interesa, y posteriormente les ayudan a encontrar y navegar el camino para lograrlo.

“Quieren ir a la universidad, o se trata más bien de una capacitación vocacional”, preguntó Marentes.

La feria de empleos y recursos ha crecido de los 10 stands que tuvo en su evento inaugural hasta alcanzar 35 este año, dijo DaSilva. Los internos en los que se enfoca regresarán a la comunidad pronto, dijo, así que a todos les interesa tener éxito.

Incluso si algunos internos salen de la feria de empleos sin un plan específico acerca de lo que harán cuando sean puestos en libertad, de cualquier forma se beneficiarán, agregó.

“Como mínimo, recibirán una educación acerca del hecho de que hay gente que desea ayudarles”, informó.

Esos recursos se agradecen, dijo Rosemarie Frances Vargas, de 35 años, quien está en la cárcel por violar su libertad condicional.

Cuando fue liberada la última vez, le habría gustado saber acerca de los programas disponibles para ayudarle, que la habrían referido a una clase en la que un oficial de libertad condicional le explicara todos estos programas.

A ella le interesó un empleo en el que se instalan paneles solares, dijo.

Rivera informó que ella también pensó que la feria de empleo y recursos había sido útil. Desea recuperar la vida que tenía antes de caer en las drogas.

También desea alejar a sus hijas, de 13 y 18 años, del camino que ella siguió.

“Sé que si no lo arreglo ahora será demasiado tarde”, informó.

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