Abren Portobello’s en edificio Taylor

Joe Truskot
ElSol

Las conversaciones durante el almuerzo se escuchaban claramente el jueves en la nueva ubicación del restaurante Portobello’s en el edificio Taylor.

Los comensales entraron por las puertas color beige con paneles de vidrio del edificio, mientras se ponían al día en asuntos relacionados con el trabajo, los cuales con frecuencia se convertían rápidamente en divertidas anécdotas. Después, la presión por decidir qué comer hizo que las conversaciones se detuvieran por lo menos durante un momento.

Los comensales regulares ya conocían la rutina y avanzaron rápidamente por la fila. Hicieron sus pedidos por el lado derecho, pasaron por la barra de ensaladas y postres y pagaron en la caja registradora.

La mayoría de ellos recibió una bandeja con un número de pedido, sus bebidas y sus platillos de acompañamiento o sopa. El especial del jueves era la sopa de lentejas verdes, servida con rebanadas de baguette recién horneada.

Las sopas cambian todos los días y siempre están recién hechas.

Otros comensales necesitaron un poco más de orientación de su mesero y fueron a dar un vistazo a los exhibidores con frente de vidrio que forman parte del diseño que Portobello’s importó de su ubicación anterior en la calle Main Sur. Las 16 bandejas llenas de pastas y ensaladas de verduras de vívidos colores abrían el apetito y dificultaban la toma de decisiones.

El menú del almuerzo colgaba por encima de la cabeza de la anfitriona y proclamaba que las hamburguesas se presentan en siete variedades. En la selección de sándwiches fríos se incluyen los de pollo, estilo club, un wrap vegetariano y más. Entre los platillos asados hay 11 variedades, que van desde la carne asada hasta el bistec de calamar y desde el pavo hasta el atún. Todos los platillos se pueden ordenar para llevar.

Entonces, llegó mi turno para ordenar. Decidí probar algo básico, una hamburguesa con queso cheddar. Siempre me gusta probar la sopa, así que deposité una taza de sopa de lentejas en mi bandeja negra. También pedí un platillo de acompañamiento adicional de ensalada de brócoli con pasitas. Es uno de estos platillos de acompañamiento que nunca he visto que se ofrezca fuera de Salinas, y estoy esperando a que se ponga de moda en el resto del país.

El comedor ofrece mesas bajas y altas, y también cuentan con un patio interior en el que las mesas tienen sombrillas grandes de color beige.

Escogí un lugar en una esquina, desde donde vi cómo se llenaba el restaurante con una diversa muestra representativa de Salinas, y observé a los atentos meseros mientras llevaban las órdenes de los clientes y buscaban por el comedor al cliente correcto.

Enseguida de mí se encontraban Taylor Christiansen y Kacey Farahmand, quienes ordenaron sándwiches fríos y platillos de acompañamiento.

“Es delicioso”, dijo Farahmand, mientras evaluaba su sándwich de pollo asado en pan rústico. Ambas trabajan en el edificio, y les encanta. Portobello’s se mudó hace algunas semanas, y esta fue la primera oportunidad que tuvieron de probarlo. Le dieron su aprobación.

Yo también. La sopa de lentejas estaba suculenta y contenía deliciosas zanahorias y apio. La hamburguesa venía en un pan estilo challah tostado y la sirvieron en un punto perfecto medio rojo de cocción. Declaré que era una de las mejores de Salinas. Mi ensalada de brócoli y pasitas estaba recién hecha (las pasitas se hinchan y se aguadan si permanecen mucho tiempo en el aderezo).

Susan Gibbons y su esposo han sido los propietarios de Portobello’s desde hace 19 años. Con el cambio de ubicación alteraron un poco los parámetros del restaurante. Ahora ofrecen servicio durante la cena y un bar completo. Por desgracia, los populares desayunos, que eran una estupenda característica de la ubicación anterior, ahora son “más ligeros y limitados”.

En la cena ofrecen lo que Gibbons definió como un “menú simple” que incluye lenguado, salmón, pollo, pescado con papas, pastas, pizza, calamar y especiales diarios.

Al igual que en el pasado, todo se hace en el restaurante. Las verduras son frescas, sustentables y de origen local.

La familia de Gibbons ha sido dueña y operadora de restaurantes en el centro, así que esto no es algo nuevo para ella.

“Simplemente es una gran oportunidad de estar de nuevo en el centro”, informó. “Somos gente de negocios a la antigua y amamos a nuestros clientes, que se han vuelto amigos y familiares. Hacemos negocios con un apretón de manos”.

El negocio de comidas para fiestas y reuniones de Portobello’s continuará operando en la nueva ubicación.

Joe Truskot es un reportero en jefe de The Salinas Californian, y cubre las fuentes de las artes, comida, restaurantes, eventos y demás. Escríbale a jtruskot@thecalifornian.com.