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El Departamento de Policía de Salinas enfrenta una fecha límite inminente para utilizar el dinero de las subvenciones para oficiales escolares, y por fin cuenta con los oficiales para hacerlo.

Sin embargo, el departamento se está topando con oposición por parte de la comunidad, ya que algunos creen que tener oficiales en las escuelas de hecho empeora las relaciones entre la policía y la comunidad, y pone a más niños en un camino hacia la prisión.

Las investigaciones a nivel nacional sugieren que eso ha ocurrido de hecho en las escuelas de todo el país, y que los estudiantes negros y latinos son particularmente vulnerables. La policía dice que la clave es la capacitación y las directrices, pero ambos bandos permanecen muy separados en cuanto a este asunto.

En el año 2000, la policía de Salinas contaba con 10 oficiales escolares, pero la unidad se disolvió y los oficiales volvieron a patrullar debido a la escasez de personal.

Hace tres años, el departamento recibió una subvención de $3.4 millones de dólares del Departamento de Justicia para ocho oficiales escolares, pero como la policía de Salinas seguía teniendo dificultades con la escasez de oficiales, no pudo llenar los puestos.

Como lograron aumentar sus filas este año, determinaron que tenían capacidad para asignar a cuatro oficiales para que trabajen como oficiales escolares, y utilizar así el dinero de la subvención antes de que se venza el próximo mes.

Con esto en mente, la policía se acercó al Distrito de Preparatorias Salinas Union durante la última junta de su consejo en junio, con la propuesta de volver a asignar oficiales escolares.

Sin embargo, la respuesta fue “una tibia recepción, en el mejor de los casos”, dijo el asistente del jefe Dave Shaw durante un informe reciente sobre el asunto que se presentó ante el Comité de Asesoría Comunitaria de la Policía de Salinas. El distrito no devolvió las llamadas para hacer comentarios antes del cierre de esta edición.

Varios miembros de la comunidad y representantes de organizaciones sin fines de lucro han expresado su preocupación acerca de los oficiales escolares y su papel en la “vía de la escuela a la prisión”, un concepto que indica que el aumento en el contacto con las fuerzas de la ley y las políticas de cero tolerancia han dado lugar a que más niños sean empujados hacia el sistema de justicia juvenil por infracciones menores que sería mejor manejar dentro de la escuela.

Los directores del departamento han escuchado las preocupaciones, dijo Shaw, y están de acuerdo en que los oficiales escolares (SRO) no deben imponer la disciplina en los campus.

“Estamos ahí para conocer a los niños, dejar que los niños nos conozcan, ser una especie de mentores para ellos y decirles ‘Esto es lo que puedes lograr en tu vida’”, dijo. “En el otro extremo (los SRO), se ocupan de violaciones criminales. Si no hay ninguna violación criminal, entonces nuestros días terminan mucho más temprano y tenemos oportunidad de pasar un rato con los chicos, conocerlos, darles incluso algunos consejos que puedan mejorar sus vidas y hacer amigos”.

Shaw agregó que varios oficiales del departamento de policía decidieron dedicarse a la aplicación de la ley debido a las interacciones que tuvieron con oficiales escolares cuando eran niños.

“Tenemos evidencia anecdótica de que esto es positivo y puede ser muy bueno para todas las escuelas de la comunidad. Esa es nuestra intención”, agregó.

“Nosotros contra ellos”

Daniel Mendoza tuvo un SRO en su preparatoria mientras crecía en Watsonville.

“Creo que la razón común (por la que el oficial) estaba ahí fue porque teníamos un ‘problema de pandillas’ y determinadas personas de ciertos barrios siempre se involucraban en altercados físicos”, dijo.

Ahora Mendoza trabaja como interno en la organización sin fines de lucro de Salinas Motivating Individual Leadership for Public Advancement (MILPA), que junto con Building Healthy Communities del este de Salinas, California Rural Legal Assistance y otras, se opone a la idea de tener SRO en las escuelas de Salinas.

Mendoza tiene familiares con antecedentes penales y también estuvo preso cuando era un adolescente. Siempre vio a los “policías como un asunto de ‘nosotros contra ellos’, debido a la forma en que crecí”, dijo. “Nunca pensé que estuvieran ahí por mi seguridad”.

Sentía que los SRO los acosaban a él y a sus amigos, independientemente de lo que estuvieran haciendo, y hacía esfuerzos por evitar toparse con el SRO. Mendoza recuerda que se escondía de ellos detrás de su mamá cuando asistían a reuniones a puertas abiertas.

“Tengo hermanitos y en lo personal pienso que ver a un oficial cuando llegan a la escuela les envía un mensaje de que no son valorados como estudiantes, sino como amenazas o sospechosos”, agregó.

Aunque Mendoza apoya el mejoramiento de las relaciones entre la policía y los estudiantes, sostiene que esto debería suceder a “nivel de la comunidad”.

“Cuando tratas de imponer a los oficiales de policía (sobre los estudiantes), no creo que eso forme una relación significativa y auténtica”, informó.

Israel Villa, también de MILPA, tiene dos hijas que asistirán a la escuela en Salinas el próximo año, y “como elector, como padre, me preocupa”, dijo.

“Los SRO se correlacionan con la vía de la escuela a la prisión porque hay una gran cantidad de información de que las escuelas que cuentan con SRO empujan a más niños al sistema de justicia penal”, agregó. “Y la mayoría de los niños son de color, niños con discapacidades y niños que se identifican con LGBTQ (lesbianas, gays, bisexuales, transgénero y queer)”.

Dijo que las escuelas que cuentan con SRO tienen mayores índices de expulsiones y suspensiones, y señaló que los delincuentes juveniles tienen más probabilidades de convertirse en delincuentes adultos.

Villa tiene un hijo que fue encarcelado como delincuente juvenil, además de su propia experiencia en el sistema de justicia penal. Su primer contacto con la policía fue mientras cursaba el sexto grado, cuando fue suspendido de la escuela primaria por una pelea. Llamaron a la policía, le levantaron cargos y fue puesto en libertad condicional.

“La vía de la escuela a la prisión es muy real. Yo la viví. Mis hermanos la vivieron”, dijo Villa. “(Los estudiantes) necesitan ayuda. Necesitan amor. Necesitan mentores y necesitan asesoramiento. Y los SRO no proporcionan nada de lo mencionado. Ellos intimidan a la gente”.

Villa preguntó por qué, si son útiles, no hay SRO en las comunidades más prósperas de Pacific Grove o Carmelo. El 75 por ciento de la población de Salinas es latina, y más de una quinta parte de la comunidad vive en la pobreza, según el censo nacional de 2010.

Expansión y supervisión

El uso de oficiales escolares no se generalizó en Estados Unidos hasta principios de la década de 1990, después de una serie de tiroteos en las escuelas y del aumento de los índices de delincuencia juvenil, según un informe del Servicio de Investigaciones del Congreso, publicado en 2013. Durante años, el papel de los SRO varió de una comunidad a otra, con poca supervisión.

“A falta de evaluaciones, los legisladores y los funcionarios de las escuelas ampliaron los programas de SRO, a pesar de los efectos potencialmente nocivos que estos podrían tener en el entorno educativo”, según un informe preliminar publicado en 2016 por la Fuerza Conjunta de Tareas para Revertir la Vía de la Escuela a la Prisión de la Barra Americana de Abogados. “Por ejemplo, las estrictas medidas de seguridad por sí mismas pueden dañar el ambiente educativo al alejar a los estudiantes y generar desconfianza, lo cual, paradójicamente, puede agravar aún más el desorden y la violencia”.

Uno de los autores del informe, Jason Nance, examinó datos restringidos del Departamento de Educación de EE. UU. y determinó que la presencia regular de un oficial de policía en una escuela aumenta significativamente las probabilidades de que la escuela refiera a los estudiantes a las fuerzas de la ley por delitos de menor nivel.

El 51 por ciento de las preparatorias con poblaciones grandes de estudiantes negros o latinos tienen SRO, según la Recopilación de Datos de Derechos Diviles (CRDC) realizada en 2014 por el Departamento de Educación de EE. UU. A pesar de que representan el 45 por ciento del total de la población estudiantil, más del 70 por ciento de los estudiantes detenidos en la escuela o referidos a las fuerzas de la ley fueron negros o latinos, según los datos de la CRDC.

Aunque los datos del Departamento de Educación mencionan que la investigación sobre la eficacia de los SRO es limitada, y que lo que está disponible llega a conclusiones contradictorias, sí indican que los SRO pueden promover la seguridad escolar, pero con posibles consecuencias imprevistas de enviar a los niños al sistema de justicia penal por delitos relativamente menores.

El Departamento de Policía de Salinas ha proporcionado SRO desde finales de la década de 1970, cuando se inició el primer programa con oficiales vestidos de civil.

En el año 2000, cuando el programa de SRO tenía 10 oficiales y un sargento de tiempo completo para aproximadamente 28,000 estudiantes, la policía de Salinas declaró que la intención del programa era mejorar las relaciones, suprimir las pandillas, dirigir a los estudiantes al apoyo que necesitaban y proporcionar un ambiente de aprendizaje seguro en general.

Percepción

Villa dijo que ha escuchado que los jóvenes locales ven a los SRO como “bravucones” y que piensan que aumentan la tensión en los campus.

Sidhartha Raj, quien prestó juramento como oficial de policía de Salinas en mayo, recuerda una experiencia muy diferente cuando creció en Stockton.

“En la escuela primaria teníamos un oficial escolar, y él realmente nos dedicaba muchas atención y me mostró el lado bueno de la labor de la policía, de modo que yo lo entendí de inmediato”, dijo durante su ceremonia de toma de juramento.

Borman Lesley, residente de Salinas, tiene un hijo que comenzará a cursar su penúltimo año de preparatoria este próximo año. En el pasado, a ella no le ha preocupado si hay o no un oficial escolar en el campus de su hijo.

“Si es un disuasivo en cualquier forma, o si hace que la gente se sienta segura, eso es estupendo”, dijo. “Definitivamente, hay cosas para las que son necesarios. Los (SRO) que he conocido y que han hecho esto han desarrollado excelentes relaciones con los chicos”.

Sin embargo, se opone a que los SRO sean quienes impongan la disciplina, y añadió que contar con oficiales que quieran hacer el trabajo genera una gran diferencia.

A Villa también le preocupa que la mayoría de las escuelas con SRO refieren las medidas disciplinarias a la policía.

“Debe llamarse a la policía como última opción, si hay una pelea seria... Creo que deberíamos invertir más recursos en orientadores y psiquiatras”, agregó.

Como la zona ocupa el primer lugar estatal en los índices de violencia juvenil y homicidios, muchos estudiantes de Salinas están traumatizados y la presencia de los oficiales empeora ese trauma, continuó.

Los cuatro tiroteos de hombres latinos en los que participaron oficiales de Salinas en 2014, que fracturaron las relaciones entre los miembros de la población latina y las fuerzas de la ley, también siguen frescos en la mente de muchas personas, dijo.

“Me encantaría verlos como nuestros protectores, y quizás con el tiempo eso cambie”, informó. “Pero para eso será necesario curar heridas, reparar daños y algo de trabajo de su parte para mejorar la forma en que interactúan con nuestra comunidad”.

Para hacer eso, el departamento necesita más oficiales que hablen español y que vivan o sean de la comunidad, agregó.

Capacitación

El oficial de policía Richard López dijo que las leyes estatales requieren que los oficiales escolares tomen una intensa capacitación especializada para el trabajo.

López trabajó principalmente como SRO mientras estuvo asignado a la Alianza Comunitaria para la Seguridad y la Paz, y ha pasado mucho tiempo en las escuelas de Salinas.

Tomó las 40 horas de capacitación que se requieren para convertirse en SRO. Esta capacitación les enseña a los funcionarios a no tener mano dura con los estudiantes y a actuar más bien como un “protector, orientador y asesor del estudiante”, dijo López.

Él cree que los SRO previenen la delincuencia.

“No queremos andar por ahí deteniendo a los chicos y repartiendo multas, sino estar ahí antes de que algo suceda”, agregó.

Salinas no es la única comunidad que está debatiendo si contar o no con SRO. A principios de esta semana, el Minneapolis Star Tribune informó que las escuelas públicas de Minneapolis aprobaron un plan para reducir la cantidad de oficiales en las escuelas, así como un contrato modificado que requiere que los SRO usen “uniformes suaves” con pantalones kaki y camisas de policía.

Las interacciones prominentes entre los estudiantes y los SRO también se han convertido en parte de la discusión.

En 2014, un joven estudiante de Texas, de 17 años de edad, pasó 52 días en un coma médico tras haber recibido descargas de Taser a manos de un oficial escolar que respondió a una pelea.

En enero, un oficial de recursos escolares que respondió también a una pelea entre estudiantes, levantó a una jovencita de 15 años y la golpeó contra el suelo en Carolina del Norte, lo cual le provocó una conmoción cerebral.

En 2014, la administración Obama solicitó un financiamiento de $150 millones de dólares para un amplio programa de seguridad en las escuelas, como parte de su solicitud de presupuesto para los Servicios de Mantenimiento del Orden Orientados a la Comunidad (COPS), que le proporcionó la más reciente subvención a la policía de Salinas. Este programa también financia la contratación de psicólogos, trabajadores sociales, orientadores y otros expertos para las escuelas.

En septiembre de 2016, el director de COPS Ronald L. Davis escribió que después de que los oficiales de policía conocen a los estudiantes en una situación sin confrontaciones, la familiaridad puede “ayudar a reducir los prejuicios y los estereotipos negativos en ambos lados, y conduce a sólidas relaciones personales”.

Aunque habló de “innumerables historias” de interacciones positivas con los SRO en todo el país, reconoció que hay “preocupaciones legítimas” acerca de problemas potenciales.

“Si los SRO no se contratan, capacitan, evalúan e integran debidamente en la comunidad escolar, pueden ocurrir, y ha habido, resultados negativos que incluyen violaciones de los derechos civiles de los estudiantes”, escribió Davis.

La oficina de COPS se ha asociado con el Departamento de Educación de EE. UU. para desarrollar directrices para la implementación efectiva de los programas de SRO.

López, el oficial de policía de Salinas, dijo que no está familiarizado con los estudios que indican la existencia de una “vía de la escuela a la prisión”. Sin embargo, se pregunta si esos estudios se aplican a Salinas y si los oficiales o las administraciones de las escuelas participaron en las decisiones de expulsar o suspender a los estudiantes.

Los oficiales correctos, con la capacitación y las directrices adecuadas, generan una diferencia, dijo.

“No todo el mundo está hecho para este trabajo”, reconoció López,

quien ya presentó solicitud para el puesto de SRO; si lo aprueban, espera ser uno de los oficiales de las escuelas de Salinas. Ha estado trabajando en Salinas durante 14 años y también da clases en el proyecto de los padres de la organización sin fines de lucro Socios por la Paz, que proporciona habilidades a los padres para tratar a los niños con problemas de conducta.

“Lo traigo en la sangre, y me encanta interactuar con los niños y los padres”, dijo. “Tienes que tener ese deseo”.

López ha trabajado estrechamente con los participantes en la justicia reconstituyente de la comunidad, así como con los delincuentes juveniles, y piensa que el alejamiento de las actividades delictivas es una responsabilidad primaria de los SRO.

Cuando encontró a unos chicos pintando graffitis, en lugar de llevarlos al centro de detención juvenil, hizo que tomaran brochas y cubetas de pintura para limpiarlos.

“Solucionamos el problema a nivel comunitario. Esas son las cosas que un SRO haría para que los niños aprendan la lección, no necesariamente esposarlos... No le vi nada negativo, a menos que se trate de atrapar delincuentes, como cuando tuvimos chicos que disparaban desde vehículos en movimiento o llevaban drogas a las escuelas”, agregó.

López acepta que la policía de Salinas debería contratar a más oficiales que hablen español, pero negó enérgicamente que los que no viven aquí no se preocupan por la comunidad.

“Para trabajar en Salinas, tienes que tener ese deseo de ayudar… Tenemos mucho trabajo y es posible que la gente de aquí no siempre tenga la misma sonrisa que tengo yo, pero al trabajar estrechamente con ellos sé que están realmente comprometidos con lo que hacen”.

López dijo que le entristece pensar que ahora que por fin el departamento de policía cuenta con personal para los puestos de SRO, quizás no pueda hacerlo.

“Sería una pérdida de una oportunidad fantástica para construir esos vínculos positivos con los miembros de la comunidad en la escuela”, informó. “Sé que la intervención temprana es en realidad la clave para ayudar a los chicos a mantenerse alejados de los problemas”.

Se espera que el asunto regrese al consejo del Distrito de Preparatorias Salinas Union el martes para su consideración.

Comuníquese con la reportera Chelcey Adami al 831-754-4261 o escríbale a cadami@thecalifornian.com.

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