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Siete propietarios o inquilinos de propiedades de la calle Quail Run Circle, cerca de la calle Rossi en el lado Oeste de Salinas, se han puesto en contacto con la ciudad debido a su creciente preocupación por Altai Brands, una compañía de productos comestibles de cannabis que está buscando expandir su negocio para convertirse en fabricante.

Altai Brands lanzó su producción de dulces en Quail Run en 2015. Este es uno de los negocios de cannabis que podrían recibir permisos de fabricación en Salinas. La compañía también se conoce como Cypress Manufacturing. Presentaron una solicitud para una licencia de fabricación en su ubicación actual, junto con una solicitud para el cultivo y distribución en unas instalaciones que se encuentran en el 641 de la calle Work.

Salinas se está preparando para la naciente industria de la cannabis, después de aprobar una ordenanza que permite las ventas y el cultivo de la mariguana médica. Se espera que expidan hasta nueve permisos, tres para distribuidores, tres para cultivo y tres para fabricación, para finales de mayo.

El 11 de mayo, los propietarios de la calle Quail Run, incluidos Higashi Farms, Dilbeck & Sons, Signature Glass and Windows y la Fundación para las Oportunidades de los Méxicoamericanos, le enviaron al procurador de Salinas Chris Callihan una carta en la que explicaban sus preocupaciones, entre ellas el posible impacto de la extracción de aceite de cannabis, que podría incluir químicos tóxicos y contaminantes que se utilizan en el proceso de extracción. Los negocios también explicaron que en 2015, Altai dijo que su negocio se limitaría a la fabricación de dulces y que no habría materiales de la planta de cannabis en el lugar. Con la solicitud más reciente, Altai está “cambiando la naturaleza de sus operaciones y afectando nuestra capacidad de operar nuestros negocios establecidos”, escribieron los propietarios.

También tienen serias preocupaciones sobre el posible impacto financiero para sus negocios. Los propietarios se preguntan si el valor de sus propiedades disminuirá y si esto ahuyentará a los posibles inquilinos.

Otras preocupaciones incluyen los problemas de estacionamiento y tráfico, y algunos propietarios temen que la industria y la expansión esperada de la compañía pueda crear congestionamientos.

Algunos propietarios dijeron que les preocupa la proximidad del negocio de cannabis en los vecindarios residenciales, una iglesia y una escuela primaria cercana. Recientemente, algunos propietarios de negocios dijeron que habían detectado un nuevo olor extraño.

“El transporte de miles de plantas de mariguana a Quail Run Circle es potencialmente peligroso e inaceptable”, expresaron en la carta.

Una fuente que pidió permanecer en el anonimato por temor a represalias, preguntó: “¿Han expandido sus operaciones sin permisos o licencias?”.

En la carta, los propietarios urgieron a la ciudad a no expedir un permiso que permita la extracción de aceite de cannabis y a no permitir la presencia de plantas de cannabis en esa calle.

En la reunión pública del 26 de abril que se llevó a cabo en el ayuntamiento, se expresaron preocupaciones similares.

Por último, los inquilinos de Quail Run dijeron que no piensan que la ciudad haya sido transparente al compartir información con los residentes y negocios cercanos.

Esta no es la primera vez que los propietarios han expresado sus preocupaciones acerca de la nueva industria. Poco antes de que Altai Brands se mudara en 2015, algunos propietarios dijeron que se habían sorprendido al enterarse de que Altai estaba relacionada con la cannabis, ya que pensaban que era una compañía fabricante de dulces y chocolates.

Responde la ciudad

Callihan dijo que la ciudad recibió las quejas de la comunidad y que él las compartió con el comité de selección.

El comité incluye a la directora de desarrollo de la comunidad Megan Hunter, a la planificadora en jefe Courtney Grossman, al director de finanzas Matt Pressey y a los representantes de HdL Consultants, la firma de consultoría que se especializa en ayudar a los municipios a desarrollar una industria de la cannabis.

Callihan confirmó que muchas de las nuevas quejas son acerca de los olores que provienen del edificio.

El 17 de mayo, los negocios recibieron una carta de Callihan en la que reconocía sus preocupaciones. Callihan dijo que compartió la carta con el comité de selección, el cual ya terminó de analizar a los principales solicitantes.

Agregó que como parte del proceso, el comité consideró si los posibles lugares cumplen con el código de la ciudad y los requisitos del distrito de zonificación. Callihan confirmó que está permitido tener un negocio de manufactura en el número 20 de la calle Quail Run Circle.

Después de casi un año y medio de trabajar en la ordenanza, incluido el proceso de solicitud y los reglamentos, la ciudad se encuentra en la recta final del proceso. Se espera que expidan todos los permisos para finales del mes.

Acercamiento y educación

Rob Weakley, director ejecutivo y cofundador de Altai Brands, dijo que está consciente de las quejas y que es fundamental que la industria aumente su educación y acercamiento a la comunidad. Agregó que la compañía ha trabajado de cerca con un consultor acerca del cumplimiento, y que no hay ningún olor.

“Esperamos seguir siendo una parte importante de la comunidad, para educar y aumentar la concientización”, dijo “Cada quien tiene sus creencias morales y yo no puedo cambiar eso. Lo único que puedo hacer es asegurarme de que estemos representados de la mejor manera posible”, informó.

El mismo Weakley es un veterano de la industria alimenticia y fue cofundador de Pebble Beach Food & Wine antes de vendérselo a Coastal Luxury Management.

Weakley mencionó que Altai recibió recientemente un premio del Consejo Empresarial del Condado de Monterey al nuevo negocio del año, y la compañía también es miembro de la Cámara de Comercio del Valle de Salinas.

La compañía cuenta actualmente con poco más de 60 empleados y tiene más de 20 puestos vacantes que está tratando de contratar.

“Este es nuestro hogar”, dijo Weakley acerca de Salinas.

Alternativas y opciones

Sin embargo, la calle Quail Run Circle está llena de negocios; enseguida de Altai hay un consultorio de un quiropráctico.

En el parque comercial hay cientos de compañías, muchas de ellas negocios pequeños que operan en gran variedad de industrias, desde seguros y agricultura hasta salud y medicina; sus nombres se pueden ver en anuncios colectivos debajo de los números de los edificios.

Altai Brands, que se encuentra en el 20 de Quail Run Circle, parecía ser una de las pocas compañías sin un anuncio notorio.

Otra preocupación fundamental de los propietarios y los ocupantes de Quail Run se resume en el dinero; las entrevistas con los propietarios sugieren que muchos temen el impacto financiero.

Steve Tibbs, uno de los principales comerciantes del Quail Run Commercial Center, dijo que los negocios están a la alza y que el centro de 43,000 pies cuadrados se encuentra completamente lleno, con 20 inquilinos.

Agregó que lo que más le preocupa son los valores de las propiedades y el posible impacto que podría sentirse en el vecindario.

“Simplemente no entiendo por qué (los negocios de cannabis) no pueden estar en una zona industrial donde no resulten afectados los residentes ni las escuelas”, informó.

Dijo también que espera que la ciudad no expida el permiso.

Shari Higashi, de Higashi Farms, dijo que no ha habido problemas notables con Altai desde que se mudaron, pero que últimamente le han molestado los nuevos olores.

“Huele como si alguien estuviera fumando mariguana. Lo he olido y ha penetrado en nuestra oficina”, informó. “Los vecinos del otro lado también lo olieron... Así que está sucediendo algo nuevo y diferente”.

“Me preocupa el valor de mi edificio y mi seguro si la aseguradora lo ve como un riesgo”, agregó.

Ryan Booker, director ejecutivo de Ethnobotanica, una distribuidora de cannabis con operaciones en Watsonville y Moss Landing, dijo que algunas de las preocupaciones provienen de lo que constituye un cambio cultural rápido.

Hasta hace poco, la industria de la cannabis era ilegal y estaba asociada con la criminalidad y la contracultura.

“En gran parte, es un estigma generacional. Hay una vieja guardia que piensa que la cannabis es mala. Esos negocios tienden a ser más conservadores”, informó. “Pienso que es más un temor que cualquier otra cosa. Es lo desconocido. Realmente, no ha habido mucho acercamiento con la comunidad”.

Los participantes principales en la industria de la cannabis, incluidos Weakley y Gavin Kogan, un abogado y empresario de la cannabis, dijeron que el acercamiento es una prioridad. La industria ya organizó una reunión introductoria en Greenfield.

Higashi dijo que no cree que el acercamiento vaya a hacer que la gente cambie de opinión. Sugirió que la ciudad limite los negocios de cannabis a una zona industrial.

“Simplemente creo que no se adapta a nuestro parque comercial. Si la ciudad creara una zona y ellos estuvieran todos juntos, esto estaría bien”, agregó.

Qué sigue

Se espera que la ciudad de Salinas expida los permisos de cannabis comercial a finales de mayo. El condado de Monterrey está revisando las 74 solicitudes de permisos de cannabis comercial que ha recibido hasta la fecha.

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