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Maestros y personal de Palma aprenden tras las rejas

POR CHELCEY ADAMI | EL SOL

Los educadores de Salinas que tienen la tarea de enseñar a las futuras generaciones se convirtieron en estudiantes el 16 de febrero, cuando los internos de la prisión compartieron con ellos sugerencias acerca de los maestros a quienes les importaron, aquellos a quienes no les importaron y qué es lo que podría haber generado una diferencia.

Los profesores y el personal de la preparatoria Palma High visitaron al grupo Life CYCLE del Centro de Capacitación de la Correccional (CTF) en Soledad durante uno de sus días regulares de crecimiento espiritual. Life CYCLE es un programa en el que los internos mayores se convierten en mentores de los más jóvenes para promover un crecimiento y servicio positivos.

Esta colaboración única entre educadores que siempre hacen el papel de buenos y convictos con frecuencia olvidados, la mayoría de los cuales no han estado en libertad desde hace más de 20 años por haber cometido delitos como homicidio, permitió proporcionarle nuevos conocimientos al grupo de Palma High y al mismo tiempo permitir que los internos ayuden a las generaciones por venir.

Jim Micheletti, director del ministerio del campus de Palma High, y su asistente Mia Mirassou, han estado llevando a grupos de estudiantes a la prisión como parte de una serie de lecturas mensuales con los internos.

Sin embargo, esta reciente visita marcó la primera ocasión en que el viaje se abrió a todo el personal y a los maestros, dijo Micheletti, y permitió impartirles una perspectiva que bien podría afectar su trabajo con los estudiantes.

“Pienso que todos tenemos ciertas suposiciones acerca del aprendizaje y el aprendiz, y podemos caer en un estado mental endurecido que es erróneo”, dijo. “Al entrar al salón de clases del mundo, en particular al de una prisión, donde la gente tiene muchas suposiciones acerca de la gente que vive ahí, encontramos que se trata de seres humanos que están contribuyendo. Muchos de ellos no han tenido ni una primera oportunidad en la vida y están buscando una forma de reparar el daño que han causado”.

El retiro se enfocó en el tema de “Rosas y espinas”. Participando en pequeños círculos, los internos compartieron con los visitantes de Palma High información acerca de sus experiencias en salones de clases que ejercieron una influencia positiva para ellos, lo cual representaron con hermosas rosas, así como experiencias negativas, representadas con dolorosas espinas.

Los internos hablaron acerca de problemas como crecer con padres adictos a las drogas o el alcohol, razones por las cuales con frecuencia faltaban a clases, y hasta las expresiones faciales de sus maestros que se les quedaron grabadas.

A Johnny Placencia lo encerraron en la prisión cuando tenía 18 años y ha estado ahí más de 25.

“Lo que pasa con algunos maestros es que comienzan a vernos como un simple empleo. Los buenos maestros consideran que se trata de conexiones que se pueden relacionar… Eso puede ayudar a los estudiantes más que los libros”, informó. “Queremos inspirar a los maestros para que si un estudiante está teniendo dificultades no se den por vencidos con él. Una inversión en los estudiantes es una inversión en el futuro de ustedes”.

Muchos dijeron que sentían que sus maestros se habían dado por vencidos con ellos desde el segundo o tercer grado.

“Hacemos suposiciones acerca de las razones por las que los estudiantes no están entregando la tarea o no tienen tanto éxito… Hay muchas cosas que están mal en nuestras familias y cultura, así que vayamos hacia la luz y hagamos algo al respecto”, dijo Micheletti.

La colaboración en años recientes entre la prisión y la escuela ha dejado constantemente a los involucrados de ambos lados llenos de esperanza, agregó, y “como educadores, si no participamos en el negocio de la esperanza, entonces andamos totalmente mal”.

La visita comenzó cuando el grupo de aproximadamente 30 visitantes comenzó a entrar con temor o curiosidad a medida que pasaban a través de los múltiples niveles de seguridad que son normales ahí.

El teniente del CTF Roland Ramón les proporcionó una breve historia de la prisión, los diferentes niveles de custodia, qué era lo que debían hacer si sonaba una alarma y un resumen general de “la vida tras los muros”.

Para comenzar, los visitantes aprendieron acerca de la dinámica del patio de la prisión. Los internos como Fernando Parada y Roy Durán llevaron entonces a los visitantes a las celdas y al puñado de regaderas que dan servicio a cientos de internos. Los miembros del grupo hicieron preguntas a lo largo del camino, y cuando salieron del área alguien gritó “¡las regaderas están abiertas!” a los internos que esperaban pacientemente.

Posteriormente se dirigieron a una sala de juntas grande, donde más de 60 internos del grupo de Life CYCLE habían formado una larga fila para conocerlos y saludarlos.

“Es como un rompehielos para hacer que todos se sientan más cómodos”, dijo el interno Javier Haro. “A veces nos sentimos separados como internos y esta es una forma de salvar esa distancia y formar un lazo con todos”.

Los internos le ofrecieron café a sus invitados y varios de ellos compartieron sus experiencias con el grupo antes de dividirse en grupos pequeños.

Tracy Jones, directora de avance de Palma High, ha pasado por la prisión en numerosas ocasiones sin pensar al respecto, “excepto por el hecho de que yo pensaba que había gente mala adentro”, dijo. “Nunca pensé que entraría”.

Al principio estaba nerviosa, no estaba segura de qué esperar; claramente recordó el momento en que pasó por la última puerta con cerrojo. Sin embargo, mientras escuchaba las historias de varios de los internos, su temor disminuyó a medida que los ojos se le llenaban de lágrimas, y así siguió durante toda la visita.

Jones creció en un ambiente lleno de amor y apoyo, y ahora que es adulta, tiene una familia amorosa. No pudo identificarse con la infancia de los internos ni tampoco con su vida actual, ya que algunos no tienen familiares que los visiten; Jones dijo que la experiencia le abrió los ojos acerca de lo afortunada que ha sido su vida.

Uno de los internos emigró de Holanda a Estados Unidos cuando era niño. Sus primeras palabras ante el grupo fueron “mi madre era una perra”, informó Jones.

Las palabras la golpearon como si hubiera sido un ladrillo, agregó, y mientras él hablaba acerca del abuso que sufrió por su acento, la ausencia de padres cariñosos y sus malas decisiones, Jones sintió que quería tenderle la mano para asegurarle que sí le importa a alguien.

“Pasas por la prisión y ni siquiera piensas en ella, pero después de estar sentada ahí con estos hombres y de ver cómo aceptan la responsabilidad de lo que han hecho, tienen un enfoque en la mirada y ese enfoque extremo de mejorarse a sí mismos… Si tan solo a más gente le importara lo suficiente para conocer su historia, podríamos hacer mucho bien”, informó.

Jesús Ramos, de 34 años y originario de Oakland, ha estado en la correccional durante ocho años por haber matado a alguien cuando tenía 15, y por haber estado involucrado en pandillas. Ramos se puso de pie para compartir algo de su vida con el público.

“Hoy estoy aquí porque quiero generar una diferencia y tener un impacto en la comunidad, que son ustedes”, le dijo al público.

“Para mí, esto es una experiencia. Nunca he compartido nada en público antes. Es mucha presión, pero es algo que necesito hacer en mi nueva vida como líder y no como seguidor… Mi familia ahora cree que estoy cambiando y que no soy el mismo joven que cometió delitos, y ahora me aman”, informó.

Ramos recibió una sentencia de 39 años, pero debido a la reciente legislación acerca de las personas que cometieron delitos cuando eran adolescentes, es posible que sea elegible para la libertad condicional en algunos años.

“Si mantengo este estilo de vida y sigo siendo líder, tarde o temprano saldré adelante”, dijo.

El público rio y aplaudió mientras el interno Brian Cecil bromeaba acerca de que, aunque solía ser un “demonio indigente y drogadicto”, su participación en Life CYCLE y las colaboraciones como esta lo han convertido en un “demonio esperanzado y sin drogas”.

El grupo de Life CYCLE también aprovechó la oportunidad para entregarles certificados de reconocimiento a Micheletti y a Mirassou por su labor con ellos; ambos se mostraron conmovidos por el gesto.

“Muchos de los hombres que están aquí no tienen visitas de sus familiares”, dijo Johnny Howe. “(Micheletti y Mirassou) vienen cada dos semanas”.

Después de regresar de la visita, los maestros y el personal tomaron un tiempo para reflexionar acerca de lo que aprendieron.

Una persona dijo que un interno comenzó a llorar durante una oración en la cual los internos se tomaron de las manos con los visitantes. Cuando el maestro le pregunto por qué lloraba, el interno le dijo que tenía 20 años de no tomarse de la mano tanto tiempo con otra persona”, dijo Micheletti.

El director de Palma High, David Sullivan, participó en la visita y se mostró impresionado por la habilidad de los internos para abrirse con tanta libertad ante extraños.

“Para mí es sorprendente que las personas que han perdido su libertad civil tengan tanta libertad para mostrarse tan abiertos, tan honestos y tan llenos de verdad acerca de quiénes son”, informó. “Pienso que a final de cuentas, cuando estás en ese estado, tu habilidad de crear relaciones es mucho más auténtica”.

La escuela católica ofreció el retiro como una oportunidad de crecimiento espiritual, informó. También permitió facultar a los maestros para ver que “los estudiantes llevan mucho más a la escuela que la tarea que los maestros les asignan el día anterior”, agregó.

“Llevan los problemas de sus vidas. Llevan dificultades que son socioeconómicas, raciales… Llevan la carga del vecindario donde crecieron”, informó. “A final de cuentas, lo más importante es la creación de relaciones. Los jóvenes no van a aprender de la gente que no les cae bien, o que creen que no piensa como ellos”.

Todos los maestros del personal dijeron que les habría gustado tener más tiempo para platicar con los internos, agregó.

“A mí me sorprendió porque este no era un servicio obligatorio para nuestros maestros, y sin embargo tuvimos una abrumadora cantidad de personas entusiasmadas, asustadas y ansiosas que realmente salieron de su zona de confort para participar en un diálogo auténtico… Jesucristo nos dijo: “Cuando estuve en prisión y me visitaste. En cuanto lo hiciste por alguno de mis hermanos más pequeños, lo hiciste por mí”, dijo Sullivan.