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"Star Wars" siempre ha presentado una amplia gama de rostros y de idiomas en sus películas, pero al margen de unos pocos casos aparte, la diversidad se limitó básicamente a la de las varias criaturas que habitaban los planetas.

"The Force Awakens" ("El despertar de la fuerza") rompió un poco con eso, pero es la cinta derivada "Rogue One: A Star Wars Story" ("Rogue One: Una historia de Star Wars) la que realmente atraviesa las barreras de la raza con un gran elenco internacional que incluye al actor mexicano Diego Luna, el danés Mads Mikkelsen, el británico-paquistaní Riz Ahmed, los chinos Donnie Yen y Jiang Wen, al australiano Ben Mendelsohn, al afroestadounidense Forest Whitaker y la británica Felicity Jones.

Para el director Gareth Edwards, esto simplemente tenía sentido para la historia.

"La rebelión está en caos", dijo. "Hay distintas secciones de la alianza que se están juntando y no pueden ponerse de acuerdo en muchas cosas. Quisimos reflejar las distintas áreas de la galaxia y, tú sabes, obviamente tenemos cosas como peses parlantes en la rebelión, así que es como, definitivamente tenemos que representar al mundo. Lo maravilloso de eso es que cuando lo haces, puedes seleccionar a cualquier actor que quieres. Estamos consentidos con el elenco que tenemos".

Luna quería tanto estar en una película de "Star Wars", que dijo que hubiera pagado para ser parte de esto. En la cinta, interpreta a Cassian, un oficial de inteligencia de la rebelión, o, un espía acusado de encabezar la peligrosa misión que culmina con los rebeldes robando los planos de la Estrella de la Muerte.

"Es un personaje muy solitario. Su mejor amigo es un robot, básicamente — eso dice mucho sobre él — ¡y un robot que él reprogramó! Es ese tipo de personaje", dijo Luna. "Tiene tanta información, ha visto cosas terribles que le encantaría olvidar".

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