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La comunidad y las organizaciones de salud de Salinas han emprendido un proyecto piloto para descubrir nuevas formas de ayudar a los niños y a los adolescentes traumatizados por la implacable criminalidad y violencia juvenil de la ciudad.

Si descubren alguna, informaron, esto también podría reducir la cantidad de jóvenes traumatizados y disminuir los males sociales por los cuales son responsables.

El proyecto incluye una estrategia “basada en la fuerza” que acentúa lo positivo, y no lo negativo, de los jóvenes que se vuelven violentos o adquieren una actitud negativa como resultado de un trauma.

La estrategia proviene del Dr. Kenneth R. Ginberg, un experto en medicina de adolescentes. Su serie de talleres se llama “Our Kids Are Not Broken: Tools to Build Resilience in Youth” (Nuestros jóvenes no están descompuestos: herramientas para aumentar la resistencia de la juventud).

Ginsberg, un pediatra de The Children’s Hospital de Philadelphia que cuenta con reconocimiento nacional, visitó Salinas esta semana para impartir la primera parte del taller.

El lunes les pidió a los participantes que visualizaran su trabajo en una forma diferente. La tendencia de las organizaciones es preguntarles a los niños traumatizados “tienes algún problema” o qué es lo que hay que arreglar. Su método consiste en buscar las fortalezas de los jóvenes y en trabajar para reforzarlas. Es necesario ayudarles a desarrollar y utilizar la capacidad, la resistencia que poseen, para solucionar problemas.

Ginsberg también sugirió que el personal de la organización utilice técnicas para la educación de los hijos en su trabajo, y que busquen un método de educación equilibrado en lugar de presentarse como autoritarios o de intentar convertirse en amigos del niño.

Como metáfora utilizó un faro: hay que ser una fuerza estable, como un rayo de luz. No se puede permitir que choquen contra las rocas, sino que hay que ayudarles a sortear las olas hasta que sanen y se recuperen.

Varias organizaciones locales se inscribieron para el proyecto de cinco meses que incluye talleres, juntas regulares, lecturas, investigación y otra visita de Ginsberg en marzo.

Según los datos de las organizaciones, los delitos y la violencia de Salinas producen una buena cantidad de jóvenes traumatizados. Esto puede provenir de una ansiedad y temor acumulados, que a su vez se producen al ser testigos o víctimas de violencia doméstica, tiroteos, asaltos, cierres de escuelas, acoso escolar, etc. Los traumas pueden representar una carga emocional que dura toda la vida.

La meta del proyecto piloto es crear un marco de referencia y un enfoque común para las dependencias de salud y seguridad pública, de forma que todas hablen el mismo idioma y les proporcionen las mismas herramientas a los jóvenes que están enfrentando traumas y sus efectos.

“Estamos conscientes de que cada organización está analizando los problemas (de los traumas) individualmente en nuestra comunidad. Sin embargo, pensamos que existe la necesidad de un idioma común cuando los niños deben pasar por todas las organizaciones”, dijo Lorraine Artlinger, enfermera de prevención de traumas y acercamiento del Centro de Traumatología del Centro Médico Natividad.

Parte del mensaje de Ginsberg parece ser cuestión de sentido común, dijo Artlinger, pero “al aplicarlo, recordarlo y darle un enfoque central, es más fácil procesarlo y usarlo”.

Además, “muchos proveedores son padres de familia. Están familiarizados con algunos de los problemas”.

El mensaje de Ginsberg resonó con una madre de familia que asistió al taller del lunes.

Ella y su esposo trabajan como orientadores voluntarios basados en la fe en la Correccional para Menores del condado de Monterrey.

La mujer, quien ha sido residente de Salinas durante 41 años, prefirió no dar su nombre, pero compartió su historia. Dijo que en la descripción de Ginsberg de los diferentes tipos de padres vio una versión anterior de ella misma.

“Antes, yo era esa madre que siempre estaba dando sermones y tenía mis reglas”, dijo al referirse al modelo autoritario. “Qué cambio he tenido en mi forma de educar a los hijos”.

Ella y su esposo crecieron en el este de Salinas. Los padres de ambos abusaban de las drogas, informó. Eso produjo algunos traumas en las dos familias. Como resultado, ella se convirtió en madre siendo adolescente. Él se involucró con gente mala.

“Crecimos con la violencia del lado este. Los padres de ambos tenían problemas con las drogas”. El papá de su esposo murió de una sobredosis, informó. La adicción del padre de ella lo llevó a abandonar la familia. Ese es un ciclo de trauma que continúa repitiéndose. “Vemos a algunos de nuestros antiguos amigos que continúan en ese ciclo… Algunos de ellos lograron salir y están viviendo vidas productivas. Para otros, el ciclo continúa con sus familias”.

En su caso, cuando era niña y adolescente, adquirió una actitud estoica ante el abuso doméstico y ocultó su ansiedad y sus temores; no le decía nada a sus amigos ni a nadie, y mantenía una actitud indiferente. Como muchos adolescentes continúan haciéndolo, ella mentía al respecto.

Entonces quedó embarazada y tuvo su primer hijo a los 17 años de edad.

Al principio, “como madre yo era autoritaria y controladora por el temor que tenía de que él terminaría como yo y crecería como lo hice yo”. Pues resultó que el ciclo del trauma dio la vuelta una vez más, informó.

A los 18 años, su hijo tuvo un bebé y dejó la escuela, pero obtuvo su GED.

“Estaba sucediendo”, dijo. “Lo que yo temía y lo que deseaba controlar estaba de hecho sucediendo”.

Ahora eso ha cambiado, agregó. Sus habilidades para educar a sus hijos han mejorado. Con su hija de 19 y su hijo de 14, quienes viven en casa, ella utiliza un método diferente.

En cuanto a los factores que contribuyeron al trauma, la criminalidad y la violencia en la comunidad han empeorado, se han vuelto más mortíferos, informó.

Ella y su esposo forman parte de un grupo cristiano que ofrece orientación basada en la fe una vez por semana en la correccional para menores.

Ahí consuelan y ofrecen consejo cuando es adecuado, dijo.

“No los presionamos. Les contamos nuestra historia, los motivamos, escuchamos lo que ellos nos quieren contar”. Esta es su contribución para romper el ciclo del trauma en los demás.

A otro de los participantes también le gustó lo que dijo Ginsberg.

“Me gusta el concepto generalizado de replantear la forma en que estamos trabajando con la juventud”, dijo Derek Elder, orientador de Door To Hope, un programa para la recuperación del abuso de sustancias.

“Hay que tratar de no etiquetarlos, lo cual crea nuestros propios juicios y prejuicios que se relacionan con esas etiquetas. Me gusta el énfasis en el amor. A veces nos sentimos nerviosos o inseguros acerca de lo que deberían ser nuestras relaciones personales con nuestros clientes, así que se pierde el concepto del amor y la forma en que podemos usarlo con ellos. Me gusta la forma en que dice que eso tiene que ser central en nuestras interacciones con nuestros clientes”, agregó.

“Esta capacitación es realmente buena para la gente que trabaja en la línea frontal. Es por eso que traje a mi equipo. El programa refuerza algunas cosas que ya conocen y les da nuevas herramientas para enfrentarse a ellas”, dijo José Arreola, director de seguridad comunitaria de la ciudad de Salinas.

Arreola también dirige la Alianza Comunitaria para la Seguridad y la Paz, que cuenta con dos programas, Acercamiento a la Comunidad y la Academia de Liderazgo Juvenil, donde trabajan con niños que han experimentado traumas a través de alguna forma de violencia.

“Cuando trabajamos con los jóvenes y las familias en esta forma, nos enfrentamos con muchos otros problemas, con violencia doméstica, con algún tipo de abuso o con la presencia de violencia en las calles con las pandillas”, agregó.

A Arreola le gustó la idea de aumentar la autoestima de un joven a quien se le muestra cómo resolver sus propios conflictos internos utilizando el poder y el autocontrol interior. Esto puede ser útil al trabajar con pandilleros, informó. “Te da una forma más positiva y respetuosa de trabajar con los jóvenes que están arraigados en esa cultura”.

“También necesitamos analizar la forma en que resolvemos los problemas de disciplina en las escuelas y en casa”, informó. “Nuestra reacción a la violencia de las pandillas ha sido la de una intervención reactiva con muchos recursos asignados al sistema de justicia criminal, la libertad condicional y la justicia juvenil. Necesitamos analizar eso”.

Los talleres de Ginsburg son ofrecidos por CHOICE, el programa de intervención contra la violencia del Centro de Traumatología de Natividad, que promueve las alternativas positivas a la violencia para reducir las represalias y la repetición de las lesiones entre los jóvenes y los adultos jóvenes que resultan heridos por la violencia. La Fundación Médica Natividad es la organización que patrocina los talleres.

“Esta es una oportunidad fantástica, no solo para los trabajadores de atención médica, los orientadores, los educadores y otros que sirven a la juventud, sino también para los padres… Para que aprendan a comunicarse con los jóvenes y les ayuden a darse cuenta de la fortaleza que tienen dentro de sí mismos y a fomentar su resistencia interna”, dijo Artinger. “Los talleres están abiertos y se invita al público a asistir”.

Asistentes

Los programas y organizaciones inscritos en el proyecto piloto para combatir los traumas de la juventud incluyen los siguientes:

  • Alianza Comunitaria para la Seguridad y la Paz
  • Departamento de Salud Conductual del Condado de Monterrey
  • Door to Hope
  • Correccional para Menores del Condado de Monterrey
  • Departamento de Libertad Condicional del Condado de Monterrey
  • Sun Street Center
  • Boys and Girls Club del Condado de Monterrey
  • Ciudad de Seaside
  • Ciudad de Salinas
  • Campo Juvenil Rancho Cielo
  • Socios por la Paz
  • Centro Médico Natividad

Para participar

Hay espacio disponible para organizaciones, padres de familia o para el público en general que desee participar.

Los boletos de admisión general para cada sesión tienen un precio de $40 dólares y de $25 dólares para los estudiantes; el precio general por ambas sesiones es de $75 y de $50 para los estudiantes. Los boletos están disponibles en Eventbriteeventbrite.com/e/our-kids-are-not-broken-register-today-tickets-29063193795 o llamando a la Fundación Médica Natividad al (831) 755-4187.

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