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Residentes de la frontera México-EEUU rechazan muro de Trump

POR FRANK BAJAK | AP

LOS EBANOS – Olvídese de la gran muralla de Donald Trump.

Los residentes del pujante y fértil valle del río Bravo, donde la frontera sur de Estados Unidos se encuentra con el golfo de México, creen que un “muro virtual” con tecnología de vigilancia tendría mucho más sentido. Es un sistema que ya se utiliza y está en expansión.

Levantar una barrera de concreto de 12 metros (40 pies) de alto en los 3,180 kilómetros (1,954 millas) de frontera con México, como prometió Trump en su campaña electoral, es un concepto que tropieza de lleno con varias realidades: la orografía del terreno, una fuerte resistencia local y dudas sobre quien asumirá el costo.

La gente se rió de la idea del republicano de que México pagaría voluntariamente los miles de millones que costaría la obra. Funcionarios mexicanos dijeron que no lo harían. Por lo que pocos locales se sorprendieron cuando Trump suavizó su posición cinco días después de su victoria electoral, diciendo que el muro podría incluir algunas vallas.

“El muro no va a parar a nadie”, sostuvo Jorge García.

García esperaba perder el acceso a la mayor parte de su rancho de más de 12 hectáreas junto al río tras la entrada en vigor del U.S. Border Fence Act hace una década, bajo el mandato del presidente George W. Bush. Sigue pendiente de si la patrulla fronteriza instala o no una cerca o un muro en la parte de la finca señalada y por la que prometieron pagar 8.300 dólares.

Según la ley, se construirían más de 1,000 kilómetros (652 millas) de barrera, la mayoría en Arizona. Los 177 kms (110 millas) de vallas y zonas fortificadas que se levantaron en Texas no siguen una línea continua y muchos tramos se encuentran a más dos kilómetros (1.5 millas) del río.

Los García creen que ellos, como el resto de residentes de Los Ebanos, quedaron fuera del proyecto porque la erosión del suelo de arcilla hace que el terreno sea demasiado inestable.