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Familia de Salinas recauda fondos para un perro de servicio

POR CHELCEY ADAMI | EL SOL

Con la ayuda de familiares, amigos y extraños, un amigo de cuatro patas de color crema ayudará a traer seguridad a un mundo a veces silencioso para una pequeña de Salinas.

Los padres de Catalina Burgoa, de 10 años de edad, se dieron cuenta de que era sorda unos días después de su nacimiento y, para ayudarla a escuchar, ahora utiliza implantes cocleares, un dispositivo electrónico que envía señales a una parte colocada quirúrgicamente bajo su cuero cabelludo.

Sin embargo, cuando se los quita para dormir, bañarse, nadar, o simplemente para descansar los oídos, regresa a ese mundo silencioso. También hay momentos cuando las baterías de los implantes no funcionan o mueren.

Con esto en mente, su familia se preocupa por su seguridad, siempre queriendo cuidarla, pero se dan cuenta que es imposible estar siempre allí.

La reciente muerte de la joven de 17 años de edad Gabriela "Gabby" Beas, la cual fue impactada por una motocicleta que viajaba a exceso de velocidad en octubre, también afectó a un nivel personal. Beas no escuchaba de un oído y tal vez no haya tenido la oportunidad de oír o ver la motocicleta que se aproximaba.

La hermana mayor de Catalina, Abril, de 15 años, conocía a Beas a través de amigos y se sintió conmocionada por la perdida.

La familia de Catalina comenzó a explorar la posibilidad de conseguirle un perro de servicio de audición, pero encontró que puede costar entre $35,000 y $40,000 dólares, un costo desalentador para la familia que se mantienen con un ingreso. También implica una larga lista de espera, y la mayoría de las agencias que proporcionan perros de servicio para los sordos priorizan a los adultos como receptores, dijo Linda, la madre de Catalina.

Linda perdió su trabajo años atrás cuando hubo una alarma de E. Coli en la zona, y desde entonces se ha enfocado en ayudar a cuidar a Catalina, Abril y a su hijo, Yeshua, en su hogar en el este de Salinas.

Su marido, Iván, trabaja en la construcción, y cuando Linda perdió su trabajo, la familia perdió el seguro médico que tenían de su trabajo. El seguro médico cubrió los aparatos auditivos pero no los implantes cocleares, los cuales costaron miles de dólares.

Con la esperanza de reducir el gasto para el perro de servicio, decidieron obtener un perro y luego obtener el entrenamiento especializado ellos mismos. Una opción más barata, pero todavía cara.

Al ver a sus padres luchar para conseguir de fondos para cubrir el entrenamiento, Abril tuvo la idea de recaudar fondos en línea para obtener los $10,000 dólares necesarios para cubrir el costo del cachorro y el entrenamiento.

Linda encontró que el Labradoodle australiano es una raza adecuada para este tipo de entrenamiento.

"Dijeron que era un perro muy inteligente, así que lo que empecé a hacer fue buscar a criadores que estaban cerca de nosotros, y escribí a muchos de ellos para ver si estaban dispuestos a donar un perro o tal vez reducir el precio", dijo Linda.

Ella recibió una respuesta de Elizabeth Ferris de Country Labrodoodles en Paso Robles. Ferris se ofreció a subir un enlace a la página de financiación colectiva GoFundMe en el sitio web de su negocio, y pronto, un generoso filántropo se ofreció a donar los $2,700 dólares para el perro.

Ferris luego donó el resto para cubrir el costo de $3,800 dólares, y Catalina felizmente trajo "Buddy" a casa a principios del otoño.

"Ella lo llamó 'Buddy' porque para ella él iba a ser su mejor amigo", dijo Linda. "Ella dijo que van a ser mejores amigos para siempre".

Buddy ahora está recibiendo entrenamiento para ser los oídos de Catalina y le alertará a cosas como cuando alguien llama su nombre, suene el teléfono, el timbre, el despertador, la alarma de incendio. También será su compañero, dándole un sentido de independencia y seguridad, dijo su madre.

Tardará hasta dos años para que "Buddy" este debidamente entrenado en las necesidades específicas de Catalina, pero Catalina ya está asistiendo a sesiones semanales de entrenamiento con él.

El camino con un final feliz con "Buddy" no ha sido fácil. Catalina no escuchó las voces de sus padres sino hasta que tenía 17 meses de edad después de obtener su primer implante coclear.

"La primera vez que pudo oír nuestras voces, su rostro se iluminó y sus hermosos ojos azules se abrieron... Fue algo increíble", dijo Linda. “Su expresión era feliz, asustada. Al principio fue un poco abrumador para ella".

En 2011, Catalina y Abril estaban jugando en un columpio cuando Catalina se cayó y golpeó su cabeza en su lado derecho. La caída hizo que la antena interna del implante dejara de funcionar, y durante dos meses volvió a ser sorda.

El regreso al silencio fue muy difícil para Catalina y su familia.

"Ella estaba asustada todo el tiempo", dijo Linda. "Ella estaba llorando y apegada a mí porque necesitaba esa seguridad. Sabía que nadie estaría hablando con ella y necesitamos hacerle saber lo que estaba pasando porque no estaba escuchando nada”.

"Siempre tuve que tener cuidado con ella y tenía miedo de hacerlo mal", dijo Abril. "Me sentí como si tuviera que cuidar de ella porque ella es mi hermana pequeña, y se supone que debo cuidar y asegurarme de que nada malo le pase".

Abril se culpa por el accidente de Catalina, todavía llora al pensar en lo que pasó y Catalina envuelve a su hermana con un abrazo.

Después del segundo implante coclear. Catalina todavía percibe el sonido de manera diferente, y cada oído tiene un nivel variado de fortalecimiento auditivo. También es difícil para ella escuchar en entornos ruidosos.

En la escuela, ella tiene problemas al procesar la información. Esto hace que el proceso de aprendizaje principalmente auditivo sea difícil y frustrante para ella.

"Nos dijeron que su cerebro está conectado de manera diferente", dijo Linda. "Su memoria de procesamiento o memoria auditiva no es buena. Por ejemplo, si se lee algo en voz alta y luego le preguntas, ella no recuerda... El sistema educativo no es para los estudiantes visuales. El sistema educativo es para estudiantes auditivos, orales o prácticos”.

A los padres de Catalina se les ha dicho que siempre estará atrasada y que no va a ir a una universidad debido a su discapacidad de aprendizaje, pero sus padres todavía están investigando maneras de ayudarla a encontrar un sistema de aprendizaje que funcione para ella.

"Aunque Cata ha pasado por mucho, sigue siendo una niña feliz", dijo Linda.

Mientras que los médicos dijeron que Catalina no sería capaz de apreciar la música, ella adora escuchar música y a menudo se encuentra cantando y bailando, dijo su familia. También le encantan los animales y quiere ser veterinaria algún día.

Catalina a menudo navega en línea, curiosa por encontrar otras personas sordas que pueden identificarse con el mundo como ella lo escucha. Ella envía a su familia los enlaces.

Hasta el viernes en la mañana, la página de financiación colectiva GoFundMe "Catalina's Hearing Dog" ha recibido un total de $6,762 dólares en donaciones, a sólo $3,238 dólares de su meta de $ 10,000 para terminar de pagar por la capacitación especializada de “Buddy”.

La familia está sorprendida por la generosidad de extraños.

"Estamos muy agradecidos con todos los que nos han ayudado y quiero decirles 'Gracias'", dijo Iván. "El hecho de que lo compartan en Facebook, significa mucho".

Abril dijo que inicialmente no creía que nadie donara nada, pensó: "¿Por qué intentarlo? Esto es tonto ", pero pronto se entusiasmó al ver todo el apoyo.

"Me gusta que esta es la verdadera representación de cuando la vida te da limones, aprende a hacer limonada”.

Para donar, visite la página de GoFundMe de "Catalina's Hearing Dog".