SUBSCRIBE NOW
to get home delivery

Emprenden cambios en Cárcel del Condado de Monterey

POR CHELCEY ADAMI | EL SOL

Se han estado implementando mejoras en la atención y la seguridad de los internos en la Cárcel del Condado de Monterrey, después del éxito de una demanda colectiva por $4.8 millones de dólares que se presentó inicialmente en 2013 en relación a las condiciones de la cárcel.

La demanda, presentada a nombre de internos actuales y anteriores, citaba problemas relacionados con la atención médica y mental proporcionada, así como con unas instalaciones y prácticas peligrosas.

En una orden judicial preliminar expedida el año pasado, un juez ordenó que la cárcel presentara un plan de corrección, y en mayo de 2015 las partes alcanzaron un acuerdo tentativo que incluye financiamiento adicional del condado para corregir la mayoría de las condiciones deficientes de la cárcel, según un informe anterior del gran jurado.

En promedio, más de 100 mujeres y más de 900 hombres están alojados en la Cárcel del Condado de Monterey.

Después del fallo emitido por un juez en mayo, el personal de la cárcel ha estado implementando cambios para resolver los problemas.

Por ejemplo, anteriormente, un oficial era quien hacía los cuestionarios médicos de los internos que llegaban; ahora cuentan con un enfermero registrado que está disponible las 24 horas del día para hacerlo. El área de visitas de la cárcel también se ha aumentado para quedar en cumplimiento con la Ley para Estadounidenses con Discapacidades.

Se han agregado casi 300 cámaras nuevas en las instalaciones para ayudar a monitorear mejor a los internos, y se han reemplazado algunas cámaras que fueron instaladas a mediados de la década de 1990, informó el capitán Jim Bass de la Oficina del Alguacil del Condado de Monterey.

Un punto muy importante de la demanda fue implementar mejores formas de ayudar a evitar los suicidios de los internos. Entre 2010 y 2015 hubo seis suicidios en la cárcel, incluidos tres tan solo en 2015. Por lo menos la mitad fueron colgaduras, y uno de los cambios requeridos es el de reducir los puntos de amarre dentro de las celdas.

Durante una reciente visita a la cárcel, Bass mostró la forma en que las cubiertas de la ventilación en las celdas han sido reemplazadas con unas que tienen orificios más pequeños, lo cual hace que sea más difícil para los internos meter sábanas a través de ellos. También se han instalado rejillas y barras a lo largo de las escaleras y de la segunda plataforma, para reducir la posibilidad de que los internos salten desde ahí.

La ropa de seguridad de los internos ha sido reemplazada con material más resistente, y se ha aumentado la frecuencia con que los oficiales deben vigilar a los internos.

Otros ejemplos de cambios necesarios incluyen la revisión de las clasificaciones de los internos colocados en segregación después de una semana, y cada dos semanas después de ello. Además, los internos colocados en segregación ahora tienen permitido salir de sus celdas durante dos horas al día, a diferencia de la única hora que tenían antes.

Los internos con síndrome de abstinencia de alcohol y drogas verán a un profesional médico calificado en un máximo de una hora después de haber sido colocados en una celda de sobriedad, y los que se encuentran en celdas de seguridad y sobriedad serán monitoreados dos veces cada 30 minutos; este proceso se documentará en un diario.

Como resultado de la demanda, cada interno de ciertas áreas identificadas recibe ahora dos horas obligatorias de programas por semana. Los programas que se ofrecen incluyen temas como recuperación de las adicciones, manejo de la ira, mujeres afectadas por traumas, manejo del estrés, habilidades para la vida, reintroducción a la fuerza laboral, clases de equivalencia de preparatoria, cómo llevar un diario y más. Cada vez hay más programas que se ofrecen a los internos, pero aún no hay muchos que se ofrezcan a los que no han sido sentenciados.

Parte de esto tiene que ver con las limitaciones de personal, que no permiten que los programas se impartan en forma segura a los internos, dijo Bass.

“Antes estábamos enfocados en quienes ya han sido sentenciados y en ayudar a quienes van a hacer la transición para salir”, informó. “Ahora, tratamos de hacer más por ofrecerle formas de enfrentar la vida diaria aquí a la población que no ha sido sentenciada”.

Algunos de los desafíos para la cárcel también se derivan de las iniciativas estatales de reforma a las prisiones, como las del proyecto 109 (AB 109) de la asamblea, conocido popularmente como la realineación, el cual, en un esfuerzo por reducir la sobrepoblación en las prisiones, requirió que ciertos internos cumplieran sus sentencias en las cárceles de los condados, en lugar de hacerlo en las prisiones estatales.

Anteriormente, las cárceles no alojaban a los internos durante mucho más que tan solo unos meses. Ahora, aproximadamente el 12 por ciento de la población de la Cárcel del Condado de Monterey consiste en internos del AB 109 que están cumpliendo sentencias de años. Hay un interno que está cumpliendo una sentencia de 16 años en la Cárcel del Condado de Monterey.

Como resultado, aumentaron las necesidades de servicios para los internos. Por ejemplo, aunque anteriormente se proporcionaba atención dental a los internos de la cárcel, principalmente era para casos agudos. Ahora el enfoque es en la atención crónica, y todos los internos reciben un plan de tratamiento dental.

Bass dijo que aunque muchos de los cambios fueron resultado de la demanda, otros muchos también han ocurrido como resultado de un “cambio en el paradigma” de la filosofía de encarcelación que surgió a raíz de cosas como la realineación.

Por ejemplo, aunque esto no era obligatorio como parte de la demanda, ahora el personal de la cárcel asiste a una junta para compartir información acerca de las actividades diarias antes del inicio de su turno. Ese tipo de cambio ha permitido mejorar en gran medida las comunicaciones y la seguridad general de la cárcel, dijo Bass.

Después de 16 años de tener oficiales que trabajaban turnos de 12 horas, el personal de la cárcel ahora trabaja en turnos de ocho horas.

Ernest Galván, de Rosen Bien Galvan and Grunfeld LLP, fue uno de los abogados que participó a nombre de los demandantes, y dijo que buena parte de la cárcel continúa en una “situación terrible”.

“Pienso que aún tienen mucho por hacer desde el punto de vista de hacer que la cárcel sea segura, y las mejoras más importantes se han dado no tanto a partir de cambios físicos como los de las rejillas, sino a partir de la forma en que programan al personal”, dijo Galván. “Se trata de tener suficientes oficiales de custodia para verificar la seguridad de los diversos dormitorios y celdas, y de asegurarse de que los oficiales que tienen no trabajen demasiado como para no tener tiempo de comprobar la seguridad”.

Las dificultades por la falta de personal y la atención inadecuada de los internos con enfermedades mentales son preocupaciones que las cárceles de todo el país están enfrentando, agregó. Con demasiada frecuencia, las personas con crisis mentales son llevadas a la cárcel y colocadas en celdas de seguridad o aislamiento, en lugar de llevarlos a una unidad segura en un hospital, explicó.

Bass dijo que ha habido un aumento en la cantidad de internos que sufren de enfermedades mentales y que llegan a la cárcel.

“Los servicios de la comunidad no están recibiendo un financiamiento adecuado, y la cárcel en realidad es el último recurso”, informó Galván.

Aunque se supone que algunas de las mejoras físicas requeridas quedarán terminadas para finales de este año, muchos de los asuntos relacionados con el personal ya deberían estar implementados, agregó.

Un componente importante del acuerdo es el nombramiento de varios monitores expertos que verificarán el cumplimiento de la cárcel en las áreas de la Ley para Estadounidenses con Discapacidades, salud mental, atención médica, condiciones generales del confinamiento y seguridad de la cárcel, así como atención dental.

Los monitores realizarán dos inspecciones de dos días al año en la cárcel, y presentarán un informe de sus hallazgos. La primera visita se espera para principios del próximo año.

“Nos preocupa el bienestar de la gente de la cárcel”, dijo Galván. “Con frecuencia nos llaman personas para informarnos acerca de las continuas dificultades para obtener atención médica en la cárcel y problemas de otro tipo… Abogamos por la gente ante los fiscales del condado a medida que nos enteramos de los problemas y tratamos de resolverlos”.