Disminuyen nacimientos entre adolescentes: lo que hizo una comunidad

BY JONDI GUMZ

Durante décadas, los funcionarios de salud del Condado de Santa Cruz trataron de reducir la cantidad de embarazos de adolescentes en Watsonville para que más jóvenes mujeres tuvieran la oportunidad de terminar su educación y lograran acceso a empleos mejor remunerados, pero todas las iniciativas tenían poco impacto.

Alrededor de 340 jovencitas del condado se convertían en madres cada año, siendo el 72 por ciento de ellas residentes de Watsonville. Cambiar esa tendencia parecía una misión imposible.

Cuando The Sentinel ahondó en las razones de esto hace nueve años, el Dr. Dennis Chamberlain, un obstetra de Watsonville, dijo que veía que las adolescentes de las familias latinas optaban por embarazarse; Carole Browner, una antropóloga de la Universidad de California en Los Ángeles que ha hecho investigaciones de campo acerca de la reproducción en el México rural, dijo que ahí es común tener hijos hacia el final de la adolescencia, y que la maternidad se celebra.

Sin embargo, en la última década, la cantidad de jovencitas adolescentes de Watsonville que han tenido hijos se desplomó en un 59 por ciento, de un promedio de 245, a 104 el año pasado.

En todo el condado, las adolescentes tuvieron 138 bebés; los funcionarios de salud del condado dijeron que esta es una cantidad históricamente baja.

Por todo el país, los índices de natalidad entre las adolescentes comenzaron a disminuir marcadamente después de la recesión de 2007, lo cual hizo que algunos analistas le dieran crédito a la golpeada economía.

Un informe del Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades mostró otro factor clave:

las nuevas tecnologías en anticonceptivos reversibles de acción prolongada, cuyo uso se ha duplicado desde 2009 entre las adolescentes de 15 a 19 años en las clínicas que reciben fondos federales para la planificación familiar. En Watsonville, la organización sin fines de lucro Salud Para La Gente opera una clínica de este tipo, que se encuentra convenientemente ubicada en el campus de la preparatoria Pajaro Valley.

En Watsonville hay otros dos factores: los empleados de atención para la salud han creado relaciones con los adolescentes, y hay adolescentes que piensan a futuro y están educando a sus compañeros acerca de cómo cuidarse.

UN TRISTE RECUERDO

Cuando Reyna Velázquez, de 17 años, era estudiante del primer grado de la preparatoria Pajaro Valley, acompañó a su hermana mayor cuando esta dio una presentación acerca de los anticonceptivos en una secundaria.

Lo que recuerda es haber visto a una jovencita de séptimo grado que estaba embarazada.

“Fue realmente triste”, dijo Reyna. “Sus padres nunca le hablaron acerca del sexo”.

Reyna, quien ahora cursa el último grado de preparatoria en la Academia de Álgebra Granite Rock, está pensando en estudiar ingeniería civil en la Universidad Estatal de San José.

Reyna ha seguido los pasos de su hermana y es líder de Give & Take, una organización de estudiantes de Pajaro Valley que desde hace cuatro años educa a sus compañeros en temas relacionados con la salud.

“Normalmente, un tema que escogen es el embarazo adolescente y los anticonceptivos”, dijo Alicia Potes, quien tiene 30 y tantos años y es asistente médica en Salud Para La Gente, un proveedor independiente de atención médica que cuenta con clínicas en los condados de Santa Cruz y Monterey.

Potes, quien creció en Corralitos y habla fluidamente el español médico, llegó a la clínica de Salud en la preparatoria Pajaro Valley en mayo de 2011, poco después de que abrió.

La clínica se encuentra en ese lugar para ayudar a los estudiantes a permanecer sanos y darles un lugar para proporcionarles exámenes físicos para atletismo, vacunas y ayuda cuando se sienten enfermos o les duele un diente.

DE BOCA EN BOCA

Al principio, “las cosas eran muy lentas”, recordó Potes. “Con los adolescentes, se enteran de boca en boca”.

En su cubículo, Potes tiene una foto del baile de graduación de una adolescente agradecida, y una nota de agradecimiento de otra.

Hace dos años, al aumentar la demanda, la clínica respondió ampliando su horario, que era de 8 a 12 horas, para llegar a un horario de 16 a 20 horas por semana.

“Los adolescentes quieren cambiar su comunidad en formas positivas”, dijo Jasmine Rocha, de 17 años, alumna de último grado que participa activamente en Give and Take y que planea estudiar neuropsicología.

“Así que toman la iniciativa para mejorar su salud”.

Potes dijo que recuerda una vez en que llegó una joven que cursaba el último grado. Al ver a una joven de segundo grado en la recepción de la clínica, la estudiante mayor le aconsejó a la más joven: “Deberías tomar anticonceptivos”.

Si los estudiantes le preguntan acerca de la planificación familiar o los anticonceptivos, Potes dijo que ella los invita a hablar con sus padres.

El sexo es un tema que hace que algunos adultos se sientan incómodos.

“A mis padres no les gusta hablar acerca de eso”, dijo Jaime Melgoza, de 17 años, talentoso alumno del último grado, y actualmente el único hombre que participa en Give and Take. “Yo simplemente quería aprender”.

Cuando los alumnos tienen preguntas, Potes les proporciona información médica correcta.

“Uno escucha muchos mitos”, dijo.

UNA SONRISA DE ENTRADA

La recepcionista es una parte fundamental del éxito de la clínica.

Potes dijo que se preocupó cuando su primera recepcionista se fue, pero que le da gusto que Mariela Fernández se encuentre en ese puesto.

Fernández, de 36 años, comenzó su familia muy joven.

“Tuve a mi hija cuando tenía 17 años”, dijo. “No me interesaba la escuela. Mis padres trabajaban en los campos”.

Un año después tuvo un hijo.

Su hija está obteniendo buenas calificaciones en la Gilroy Early College Academy, misma que investigó por Internet y seleccionó por su estupenda clasificación. Su hijo se encuentra en la preparatoria Anzar, donde tiene buenas calificaciones y juega fútbol.

“Yo no quiero que batallen como yo”, dijo Fernández,

quien después regresó a la escuela por sí misma y completó un curso de nueve meses como asistente dental por medio del Programa Ocupacional Regional del Condado de Santa Cruz, mientras su esposo y sus hijos la apoyaban en casa.

Incluso con su certificado, a Fernández le gusta trabajar en la recepción ayudando a los adolescentes.

“Me identifico con ellos”, dijo.

Cuando tres jovencitas que reían tontamente llegaron durante la hora del almuerzo haciendo preguntas en español, ella les contestó en español.

MÁS OPCIONES

En comparación con hace 10 o 15 años, los adolescentes de la actualidad tienen más opciones anticonceptivas, no solo las píldoras o los condones que requieren un uso constante para ser eficaces.

En 2006, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de EE. UU. aprobó dos anticonceptivos nuevos, un implante reversible que proporciona protección durante tres años y una píldora de hormonas que se vende sin receta para emergencias, conocida como Plan B, para usarse después de tener relaciones sexuales sin protección en mujeres de 18 años o más.

Al principio, las adolescentes de 17 años o menos solo podían obtener acceso a Plan B, conocida como la píldora “de la mañana siguiente”, con una receta. Hubo una pelea en los tribunales, y la Secretaria de Salud y Servicios Humanos de EE. UU. Kathleen Sebelius bloqueó las ventas sin receta; después hubo otra pelea en los tribunales, que concluyó con que un juez federal eliminó la restricción de edad en 2013.

Acerca de los nuevos anticonceptivos, el método más eficaz es el implante que tiene un índice de falla de 0.05 por ciento al año, según informó el CDC.

AUMENTO EN LA DEMANDA

Cuando Potes ve a los estudiantes les explica todas las opciones, junto con artículos, un modelo que pueden tocar de un dispositivo intrauterino y el implante de Nexplanon, que es del tamaño de un cerillo.

El implante requiere que el fabricante entrene al personal médico, así que al principio Potes enviaba a las adolescentes a otra clínica.

Se dio cuenta de que las adolescente se sentían más cómodas con el implante en el brazo. Desde que recibió la capacitación necesaria en 2012, ha podido ofrecer esa opción en la clínica de Salud.

La cita, que requiere la firma de formularios de consentimiento y el adormecimiento de un área pequeña del brazo, tarda 30 minutos; sin embargo, el procedimiento de implantación es rápido, de unos 30 segundos, dijo Potes.

Hace cinco años, tan solo un par de proveedores médicos de Salud tenían capacitación para la inserción de dispositivos intrauterinos y para el implante de Nexplanon.

Ahora, 13 integrantes de la clínica proporcionan estos métodos, informó Anita Aguirre, jefa de operaciones de la clínica Salud, al hablar de un crecimiento en la demanda.

Aguirre dijo que las visitas de planificación familiar de las personas de menos de 18 años han aumentado un 150 por ciento, de 200 en 2010 a 550 en 2015.

Hace tres años, Salud se convirtió en una clínica de planificación familiar del Título X, lo cual le permitió calificar para obtener $130,000 dólares en fondos federales para proporcionar servicios anticonceptivos y asesoría.

El Programa de Tratamiento, Atención y Acceso para la Planificación Familiar de California (PACT) paga las pruebas de embarazo, anticonceptivos, análisis y tratamientos para enfermedades de transmisión sexual de los adolescentes que no tienen seguro y no pueden costear el pago.

PLANES A FUTURO

Como es un club oficial, Give & Take se reúne durante el horario escolar. No solo sus 13 miembros aprenden mucho, sino que han formado un grupo muy unido en el que utilizan mensajes de texto grupales para comunicarse, comen juntos y practican sus pláticas juntos.

Vanessa Rosillo, de 16 años, quien se transfirió de la preparatoria Watsonville y quiere convertirse en obstetra, dijo: “Hemos formado vínculos en el grupo”.

Incluso los miembros nuevos como Gigi Barrera, de 17 años, quien se unió hace tres semanas, se sienten a gusto. Barrera se ofreció como voluntaria para las tareas de medios sociales y publica a nombre del grupo en Instagram y en Twitter.com/PVGiveAndTake.

Los jóvenes dan presentaciones en clases de educación física a los alumnos de primero y segundo grados, y reclutan nuevos miembros. Jaime diseñó un logotipo con un oso pardo, la mascota de la escuela, y un condón.

“Después de una presentación, recibimos 10 solicitudes”, dijo Miria Ramos, de 17 años, alumna de último grado que piensa estudiar ingeniería agrícola y premedicina en la universidad.

Con la drástica reducción de los partos entre adolescentes, ¿sería posible que ese número llegara a cero?

Miria piensa que la cantidad podría disminuir a 50, 40 o 30 si los estudiantes de otras preparatorias y secundarias se organizaran y abrieran camino.

“Podríamos visitar otras escuelas”, dijo Reyna. “Podríamos suscitar el interés”, dijo Jasmine. “Ellos podrían seguir nuestros pasos”.

(c)2016 the Santa Cruz Sentinel

RECURSOS

  • Clínica Salud Para La Gente: 500 Harkins Slough Road, Watsonville.
  • Club Give&Take de la preparatoria Pajaro Valley: 500 Harkins Slough Road, Watsonville.
  • Planned Parenthood: 398 S. Green Valley Road, Watsonville.