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Imagínese que está en el campo trabajando en levantar una de las cosechas locales de lechuga. De pronto siente un dolor terrible en el pecho y se colapsa.

Mientras los paramédicos y los bomberos tratan de ayudarle, le hacen preguntas que usted no puede entender. El problema es que usted no habla inglés. De hecho, tampoco habla español.

Aunque vive y trabaja en un mundo dominado por el inglés y el español, su idioma natal es el triqui, una variante del idioma mixteco que hablan los indígenas de la parte occidental del estado mexicano de Oaxaca.

De pronto, se ve en la necesidad desesperada de utilizar un idioma de señas improvisadas en medio de su emergencia médica, precisamente en un momento en que las comunicaciones precisas entre usted y sus médicos, enfermeros y cuidadores no podría ser más importante.

Por fortuna, si lo llevan al Centro Médico Natividad, tendrá buenas posibilidades de que un intérprete certificado esté al lado del médico de emergencias para traducirle sus preguntas del inglés al triqui.

Los expertos en lingüística dicen que una buena tercera parte de los aproximadamente 120,000 trabajadores del campo de California sólo pueden hablar idiomas indígenas del sur de México, incluidos los ya mencionados triqui y mixteco.

Ese tipo de desconexión en la comunicación con frecuencia impide que los pacientes puedan dar su consentimiento informado a los cuidadores, un paso esencial de conformidad con las leyes estatales antes de poder empezar a dar tratamiento.

Además, no entender el idioma de un paciente puede ser peligroso, informó en una entrevista reciente el Dr. Craig Walls, nuevo director médico de Natividad.

“Si uno no puede comunicarse, pone en riesgo la vida del paciente”, agregó.

Esa falta de comunicación puede ser frustrante tanto para los pacientes como para los médicos y, en algunos casos, puede provocar errores devastadores.

“Podemos estar hablando acerca de un procedimiento quirúrgico o una parte de la anatomía y darnos cuenta de que no hay un término equivalente, y eso puede dificultar las cosas para todos los involucrados”, dijo. “Cuando hay intérpretes trabajando en la sala, uno puede ver el alivio reflejado en la cara del paciente”.

Por cierto, de conformidad con las leyes, todos los hospitales deben tener acceso por lo menos a servicios de interpretación de idiomas por teléfono, como los que proporcionan AT&T y otras compañías de comunicaciones.

Sin embargo, pensando en la importancia de las comunicaciones precisas entre los cuidadores y sus pacientes, la Fundación Médica Natividad y algunas compañías agrícolas importantes, incluida Driscoll’s Berries, dieron un paso adelante al proporcionar financiamiento en marzo de 2014 para ayudar a establecer un servicio llamado Indigenous Interpreting +, el cual se especializa en interpretar los idiomas indígenas de México y Centroamérica.

Los intérpretes participan en una capacitación de seis meses para poder certificarse para trabajar en el programa, y para estar presentes cuando los pacientes y los cuidadores necesitan ayuda para comunicarse.

Aunque el programa comenzó siendo pequeño, ahora cuenta con más de 200 intérpretes en su lista; cada uno de ellos habla con fluidez uno o más de estos idiomas: chatino, náhuatl, purépecha, tlapaneco, amuzgo, maya yucateco, mam, kanjobal, k’iché (quiché), mixe, tseltal, tsotsil, mixteco, triqui y zapoteco.

De acuerdo con el cofundador y director del servicio, Víctor Sosa, el suroeste de México tiene 11 grupos idiomáticos y 68 idiomas. Entre estos hay 364 variantes lingüísticas.

Sosa explicó que el programa de Natividad fue pionero en el campo y sigue siendo uno de tan solo un puñado de estos esfuerzos en funcionamiento.

“Ayudamos a mucha gente necesitada y eso es muy satisfactorio”, agregó. “Estoy muy orgulloso de lo que nuestro equipo ha logrado y me siento optimista acerca de nuestro futuro”.

El programa, que ya ha madurado desde su infancia, se ha expandido más allá de las paredes del Natividad y otras instituciones médicas, ya que ahora los llaman para que interpreten en el sistema judicial y en las operaciones de los gobiernos locales, estatales y federal.

Además, Sosa dijo que el equipo de interpretación está escribiendo un libro de texto con la esperanza de ayudar a otros grupos de intérpretes que están iniciando, y que fijará las normas del servicio en una diversidad de entornos de interpretación.

Un sólido partidario de la fundación y del programa de interpretación de idiomas ha sido El Consejo de Liderazgo Agrícola (TALC), un consorcio de empresas agrícolas del Valle de Salinas.

A la cabeza de TALC se encuentra John D’Arrigo, presidente y director ejecutivo de D’Arrigo Bros. Co.

“Sabemos que al donarle a Natividad, literalmente podemos cambiar y salvar las vidas de los trabajadores agrícolas y sus familias todos los días”, dijo D’Arrigo en un comunicado.

Desde 2010, TALC ha donado más de $2 millones de dólares a la Fundación Natividad para ayudar con programas como el de Indigenous Interpreting +.

Para obtener más información o hacer una donación a Indigenous Interpreting +, visite: http://interpretnmf.com/

Para obtener más información o hacer una donación a la Fundación Médica Natividad, visite:

https://www.natividadfoundation.org/

Para obtener más información acerca de El Consejo de Liderazgo Agrícola, visite la pagina web: https://www.natividadfoundation.org/donors/corporate-donors/the-agricultural-leadership-council-talc/

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