LINKEDINCOMENTARIOSMÁS INFORMACIÓN

Después de años de lucha, la fortaleza de Karizma Vargas cautiva e inspira a quienes la rodean, a pesar de no poder decir ni una sola palabra ni de dar el paso más pequeño.

Un 30 de julio hace 15 años, Karizma nació siendo una bebé sana y pronto comenzó a iluminar la vida de sus padres Maribel y Edgar Vargas.

Sin embargo, cuando tenía tan sólo 14 meses de edad, un trágico accidente cambió para siempre la vida de su familia y la dejó con una lesión cerebral irreparable, incapaz de hablar, de caminar o de controlar sus extremidades.

El hecho es que Karizma se encuentra no sólo viva, sino que ha tenido una vida de aventuras activas en la que ha desafiado todos los pronósticos; hace tan sólo tres semanas, cientos de personas cuyas vidas de alguna manera han cambiado gracias a Karizma llenaron el teatro Fox de Salinas para compartir una celebración de quinceañera muy especial.

“He hecho que participe en todo porque yo soy sus brazos y sus piernas”, dijo su madre Maribel. “Mientras yo pueda caminar, ella también podrá. Así que este día es realmente importante para nosotros y es algo que hemos estado planeando durante toda su vida, desde que nos enteramos de que íbamos a tener una niña. Este es el evento más importante de su vida, ya que ella no se va a casar, no va a tener bebés… Nosotros no sabíamos lo que la vida nos tenía deparado, pero yo he estado luchando, luchando y luchando con ella”.

Segundos y minutos de cambio

El 25 de septiembre de 2002, la familia se encontraba en su casa de Salinas, y Karizma estaba sentada en una silla alta para comer. Sobre un gabinete cercano se encontraba una olla para cocer arroz que Maribel estaba usando por primera vez.

El cable de la olla cayó en dirección de Karizma, y en cuestión de segundos la pequeña se dio vuelta, lo sujetó y lo jaló.

Al derramarse la olla, la niña sufrió graves quemaduras en la cara, el hombro y la espalda, y Maribel rápidamente la colocó bajo un chorro de agua mientras Edgar corría por el auto.

Maribel recuerda claramente que era un día neblinoso y “feo” mientras ellos se apresuraban a llegar al hospital donde los médicos, preocupados acerca de posibles quemaduras internas, le insertaron un tubo en la garganta a Karizma para ayudarle a respirar; entonces, un equipo de traumatología la transportó al Centro Medico del Valle de Santa Clara.

Aunque los nuevos padres estaban estresados por el accidente, “en ese momento no pensamos que fuera algo serio, pero resultó ser mucho más grave de lo que creíamos”, dijo Maribel. “Ni siquiera me parecía real. Durante un largo tiempo ni siquiera lo comprendí”.

Después de pasar aproximadamente un mes en una unidad de terapia intensiva, se consideró que era seguro retirar el tubo del respirador, pero 27 horas después se dieron cuenta de que no estaba lista y se lo reinsertaron. En ese momento todo dio un vuelco aterrorizador, ya que Karizma sufrió un paro cardíaco y respiratorio durante 35 minutos, a consecuencia de lo cual tuvo graves daños cerebrales.

Su vida, y la vida de quienes la rodean, cambió para siempre.

Desafío tras desafío

A esto le siguió una gran cantidad de momentos de peligro mientras su familia permanecía a su lado en el hospital durante cinco meses más. Con frecuencia podían escuchar cómo la pequeña bebé se esforzaba por respirar. Maribel y Edgar permanecían con los nervios de punta, con frecuencia incapaces de dormir.

A lo largo de los años, Karizma ha enfrentado una sobrecogedora lista de cirugías, medicamentos, tratamientos y demás; en cierto momento tuvo que permanecer con el cuerpo enyesado durante siete semanas después de una cirugía de cadera.

Maribel y Edgar no sólo tuvieron que ajustarse a las responsabilidades de ser padres, sino también a los desafíos de la atención de 24 horas que Karizma necesitaría durante el resto de su vida.

En la actualidad, Karizma tiene problemas respiratorios a causa de una enfermedad pulmonar crónica y convulsiones esporádicas, y su principal método de comunicación es por medio de un ojo y movimientos faciales.

Su cuidado diario incluye bañarla, darle masajes, terapia de rango de movilidad y medicamentos, así como vestirla, alimentarla a través de un tubo por una abertura en el estómago y cambiarle los pañales. La adolescente ahora pesa más de 90 libras, y sus cuidadores requieren no sólo fuerza física sino mental.

Maribel trabajaba como asistente médica cuando ocurrió el accidente, pero inmediatamente renunció a su trabajo para convertirse en la principal cuidadora de tiempo completo de Karizma. Posteriormente Maribel y Edgar se divorciaron, pero Edgar vive cerca y sigue siendo una parte activa de la vida de su hija.

“Yo renuncié a todo por ella. Renuncié a mi vida”, dijo Maribel. “O hay alguien más que la vigila o yo me aseguro de estarla cuidando”.

Eso incluye no sólo atender sus necesidades médicas, sino también servir como su voz en la escuela, en actividades recreativas y en entornos sociales.

Cuando Karizma va a la escuela Maribel aprovecha la oportunidad para ponerse al día con sus otras responsabilidades, pero dice que es mejor cuando permanece ocupada porque así no divaga.

“A veces se vuelve frustrante, pero con tan sólo ver esa sonrisa, justamente esa sonrisa me devuelve a la vida y decimos ‘vámonos’”, dijo Maribel. “Es difícil. Yo no sería un ser humano normal si no lo dijera. Puedo hacerlo en este momento, y quizás algún día no pueda hacerlo más, así que quiero hacerlo mientras pueda… Puedo voltear atrás y decir ‘te lo di mientras pude’. Eso es lo que me hace continuar”.

Día a día

Nadie sabe cuánto tiempo de vida le queda a Karizma. En 2008, Maribel fue a ver a un médico para obtener su opinión acerca de un problema médico, y le entregó al personal médico las imágenes del cerebro de su hija que le tomaron después del accidente.

“Todos se me quedaron viendo con una mirada extraña, como si se tratara de un error médico”, dijo Maribel, quien después les preguntó cuál era la expectativa de vida de su hija y la respuesta fue: “La tendrá durante el tiempo que la tenga”.

La noticia hizo que Maribel sintiera como si la hubieran golpeado, y la sumergió en semanas de desesperanza hasta que se repuso y adquirió una renovada determinación por su hija.

A medida que Maribel se dio cuenta de que el mañana no tiene garantía, su deseo de llenar la vida de su hija hasta el borde se volvió cada vez más profundo.

“Ella es mi bebé, es mi mundo, y yo quiero que viva su vida plenamente, así que ha tenido muchas experiencias en los últimos 15 años”, dijo Maribel.

Karizma ha viajado por todo el mundo, ha visto la Torre Eiffel de París desde abajo y ha nadado con los delfines en México. Participa en una larga lista de deportes, que incluyen el básquetbol y el boliche, entiende inglés y español, estudia en la preparatoria Salinas de tiempo completo con cursos modificados y cada uno de sus cumpleaños ha sido una gran experiencia.

“Karisma es una gran luchadora. Es realmente fuerte”, dijo Edgar. “No hay muchos niños de esa edad, de un año y dos meses, que puedan recuperarse después de esa situación… Con Karizma, ella ya pasó por eso y ha hecho más cosas que la mayoría de lo que la gente que habla y camina hará jamás en su vida”.

Cuando la gente conoce por primera vez a Karizma, a veces juzgan rápidamente de lo que es capaz, pero no pasa mucho tiempo antes de que se den cuenta de que están equivocados.

“Al ver a Karizma o escuchar su historia, ella impacta a la gente porque hay gente que tiene problemas como que no pueden pagar la renta o su comida y quieren suicidarse, pero la realidad los golpea duro en la cara cuando pasan cinco minutos (con ella)”, agregó.

Todos los días, cuando Karizma llega a casa de la escuela, Maribel le cuenta lo que hizo durante el día.

“Ella no responde, pero cuando estoy preocupada se ve preocupada, y cuando estoy emocionada ella se emociona. Ella es mi mejor amiga, lo cual es un poco extraño porque es mi bebé”, dijo Maribel.

Los padres que conocen a Karizma con frecuencia les dicen a Maribel y a Edgar que sus propias relaciones con sus hijos cambian al ver el inmenso amor y apoyo mutuo que se tienen.

“Cada día es un desafío. Han sido casi 15 años de desafío”, dijo Maribel. “Ha habido muchos momentos increíbles, sorprendentes, inolvidables, pero luego están esos momentos que son difíciles y tú eres el padre y eso es lo que tienes que hacer. Yo no lo esperaba, pero tengo que hacerlo”.

Un proceso de 15 años

Para Maribel, quien creció con tres hermanos, Karizma es como la hermana que nunca tuvo; en cuanto se enteró de que iba a tener una niña, Maribel comenzó a planear su quinceañera con entusiasmo.

Al igual que en muchos eventos hubo pequeñas dificultades durante la planeación, pero Maribel enfrentó tenazmente los ajustes de último minuto, desde el vestido hasta la fotografía, e incluso la fecha.

“La planeación no resultó como yo lo había pensado, al igual que su vida”, dijo Maribel mientras reía. “Pero con el simple hecho de haber llegado este día yo me siento bendecida. Me hace la mamá más feliz del mundo el que estemos aquí 15 años después y ella pueda celebrar sus 15 años”.

Comenzando por el vestido, Maribel sabía que “quería algo de color para ella porque quiero algo que hable acerca de la vida”, explicó.

Catalina Cárdenas, modista de Salinas, trabajó día y noche para crear un vestido largo color fucsia para Karizma; durante una prueba del vestido, a Karizma se le iluminó la cara mientras capas y capas de organza comenzaban a caer alrededor de ella.

Maribel también le mostró a Karizma una gran variedad de brillantes coronas, hasta que ella sonrió ampliamente para indicar cuál era la correcta.

“Participó bastante en las selecciones que hicimos para todo elemento”, dijo Maribel.

En la mañana del evento, un aluvión de estilistas, maquillistas, fotógrafos, amigos y familiares comenzaron a revolotear alrededor de Karizma. Después de batallar un poco para ponerle el vestido, Maribel y Karizma descendieron por una dramática escalera curva con ayuda de una silla de ruedas especial para escaleras. Una corte de jovencitas y jóvenes las recibieron con besos.

Todo lo que sucedió ese día tuvo un significado especial para Karizma y su familia. Las jovencitas de la corte eran sus primeras y sus mejores amigas de toda la vida. Llevaban puestos vestidos blancos para representar a sus ángeles. Los jóvenes eran un primo y cuatro familiares. Sus pañuelos fucsia estaban hechos con la misma tela que el vestido de Karizma.

Mientras todos se preparaban para comenzar la procesión a la iglesia para la ceremonia, una flotilla de autos modificados, autos clásicos, motocicletas y una unidad de la Patrulla de Caminos de California recorrieron el vecindario para escoltar a Karizma con estilo. Los vecinos salieron de sus casas para tomar fotos del evento y saludar a Karizma.

Al llegar a la iglesia, Karizma sonrió alegremente cuando vio la multitud que estaba ahí para saludarla.

Durante la misa le presentaron su corona, joyas, rosario y Biblia de quinceañera como parte de la tradición, y después recibió la sagrada comunión por medio de una mezcla especial a través de su tubo de alimentación.

Una noche para recordar

La celebración continuó en el teatro Fox, donde pusieron su nombre en la marquesina, y de nuevo una multitud de amigos y familiares le dieron la bienvenida.

Después de su gran entrada, las tradiciones como el intercambio de zapatos, la aceptación de su “última muñeca”, brindis y bailes con cada uno de sus chambelanes continuaron durante la noche. Cientos de seres queridos llenaron el salón para compartir esos momentos. Sus sonrisas aparecieron a través de las lágrimas al ver la sonrisa infecciosa de Karizma que lo disfrutó todo.

“En esos momentos yo simplemente estaba feliz, más que nada, y ella se portó increíblemente”, dijo Maribel. “Su sonrisa, yo estaba tan feliz de que si alguien tenía alguna duda acerca de lo que ella sabía y entendía, con eso les demostró a todos los que no entendían lo equivocados que estaban”.

La mágica velada incluyó un baile sorpresa efectuado por su corte con la canción “Can’t Stop the Feeling” de Justin Timberlake, misma que culminó cuando levantaron a Karizma por los aires y el confeti llovió a su alrededor. Todos se levantaron entonces a la pista, donde había colores y luces que parpadeaban por todo el salón, mientras los familiares y amigos de Karizma celebraban su extraordinaria vida.

“Lo que nos dijo el médico es que la expectativa de vida para alguien con este tipo de padecimiento por lo general no es muy larga”, dijo Edgar. “Cuando a uno le dicen eso, y uno ya tenía planes, uno tiene que sacar lo mejor de la situación y este fue un gran día”.

Esa noche, sus médicos, enfermeras, vecinos, amigos, familiares y demás querían tomarle la mano y dejarse cubrir por la interminable sonrisa de Karizma.

“Ella simplemente ha sido mi sueño durante toda mi vida”, dijo Maribel. “Ella lucha todos los días. Ha tenido días de locura, pero todo lo muestra con su sonrisa, y eso hace que yo quiera continuar mucho más allá”.

LINKEDINCOMENTARIOSMÁS INFORMACIÓN
Read or Share this story: http://bit.ly/2b7JSud