Seguridad: Río 2016 se repara para lo peor; ¿está listo?

Associated Press

RÍO DE JANEIRO Medio millón de turistas extranjeros, decenas de jefes de estado y la prensa internacional. Si hay algo que resulta un dolor de cabeza mayor para las fuerzas de seguridad, son los juegos olímpicos.

En medio de una ola de ataques de la organización Estado Islámico en Francia y otros sitios, Brasil, que no tiene casi experiencia en la lucha contra el terrorismo, se prepara para velar por la seguridad de la gente en los juegos de Río de Janeiro 2016 que arrancan el 5 de agosto. Se planea duplicar la cantidad de elementos de las fuerzas de seguridad que patrullan las calles, instalar puestos de control y colaborar estrechamente con los servicios de inteligencia extranjeros.

Pero, ¿será todo eso suficiente?

Richard Ford, experto antiterrorista del FBI retirado que vive en Brasil, dice que si bien el gobierno tiene un programa sólido para velar por la seguridad de los atletas y las instalaciones, sospecha que las autoridades no se toman muy en serio la amenaza de un atacante solitario o de un ataque suicida.

Mencionó declaraciones del ministro de Justicia Alexandre de Moraes, quien soprendió a muchos la semana pasada cuando dijo que las posibilidades de que haya un ataque terrorista durante los juegos son “casi nulas” y que la principal preocupación es la delincuencia callejera. Al día siguiente, la policía arrestó a diez brasileños que supuestamente pertenecen a una célula amateur que había jurado lealtad al Estado Islámico en la internet.

“Es muy inocente pensar que el peligro del terrorismo es mínimo”, sostuvo Ford, quien ha trabajado con los aparatos de seguridad de varios juegos olímpicos. “En el último año, el peligro de un ataque terrorista ha aumentado de manera exponencial en todos lados”.

En el pasado ha habido pocos ataques terroristas durante los juegos, pero fueron terribles. El más famoso fue la matanza de 11 atletas israelíes y de un policía en 1972 en Múnich, perpetrado por una organización radical palestina. Una bomba colocada por un individuo contrario al aborto mató oa una persona e hirió a 111 en Atlanta en 1996.

“Brasil tiene muchos problemas que otros países no tienen”, dijo Ford. “Es una especie de tormenta perfecta para cualquiera que quiera lanzar un ataque”.

A pesar de la actitud relajada de los brasileños, más apta para una fiesta callejera que para emergencias terroristas, Ford dice que ha notado grandes mejoras desde la Copa Mundial. Aumentó la frecuencia de los entrenamientos para lidiar con ataques químicos, biológicos y nucleares y se creó un centro de inteligencia conjunta para los juegos, que facilita a los servicios de inteligencia de todo el mundo compartir información e investigar cualquier amenaza que pueda surgir.

Se espera que 85,000 efectivos de la policía y las fuerzas armadas patrullen la ciudad, el doble de lo que hubo en Londres en el 2012. Se concentrarán en las sedes olímpicas y en los sitios turísticos mayormente.