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No hace mucho tiempo, Luis Fernando Corona tenía problemas con su adicción a las drogas, no podía pagar sus cuentas y mantener a sus hijas, e incluso a veces no sabía dónde dormiría por la noche.

El joven de 24 años llegó a Greenfield proveniente de Guadalajara, México, cuando tenía 16 años y posteriormente se mudó a Watsonville.

Había comenzado a drogarse cuando tenía unos 14 años, y su adicción continuó durante casi una década. Posteriormente se vio involucrado en varios accidentes automovilísticos serios y acabó siendo indigente durante años.

Aunque ha permanecido con su novia durante unos cinco años, Corona dijo que no ha querido casarse con ella porque no quería que se avergonzara de estar casada con un indigente o un drogadicto.

El futuro no parecía ser brillante para Corona, hasta que su padrino lo llevó a Rancho Cielo hace unos cinco meses; entonces se inscribió en el programa de vivienda de transición de esa organización.

Ha permanecido libre de las drogas durante unos cinco meses, y en un corto período ha trabajado duro para remediar muchos problemas como el pago de años de impuestos y manutención atrasados, resolver casos que tenía pendientes en los tribunales y recibir su diploma de preparatoria.

“Estoy siendo persistente y quiero llegar a donde realmente quiero estar”, informó. “Estoy cansado de toda una vida de vivir de cheque en cheque, de ser indigente o de consumir drogas”.

Las unidades de vivienda de Rancho Cielo son espaciosas y limpias, las paredes tienen colores cálidos y la luz del sol entra por las ventanas. Las vistas al exterior incluyen una bella campiña, jardines y colinas.

Corona dijo que disfruta la tranquilidad de su nuevo hogar, y cuando se cansa de eso escucha música clásica, ya que “la música me ayuda”.

Agregó que evita la música con letra, en particular cualquier cosa que tenga que ver con drogas, porque “tu mente es como una computadora. Ingresas una palabra y tu cabeza piensa en las cosas que solías hacer, así que trato de mantenerme alejado de esos pensamientos”.

Corona dijo que su padre se fue cuando él era niño, y ahora él está enfocado en ser un buen padre para sus propios hijos.

Está asistiendo a la preparatoria comunitaria Hartnell para estudiar una carrera en computación y, en su tiempo libre, está aprendiendo con entusiasmo química, matemáticas e italiano por sí mismo, y también escribe poesía.

“Necesito estar sano porque un cerebro sano ayuda a tener un cuerpo sano”, dijo.

Su participación en el programa de vivienda le ha ayudado a mejorar su imagen propia y a eliminar la niebla de la depresión en la que se encontraba antes de llegar.

“Al estar aquí me siento como si fuera rico porque tengo una cama, una regadera y lugares donde comer... Me gusta y es estupendo. Aquí es realmente saludable. Me gusta estar aquí y cocinar. Me gusta poder bañarme siempre que quiero y vestir mejor. Veo el cambio y es sorprendente”, dijo Corona. “Para mí, lo único que necesitaba en la vida era una segunda oportunidad”.

A salvo de las calles

Rancho Cielo ofrece servicios educativos y sociales a los jóvenes y adultos jóvenes marginados y desconectados.

Aunque muchos de los jóvenes que asisten a los programas de Rancho Cielo tienen una vida estupenda en casa, una parte de ellos vive en situaciones muy peligrosas y disfuncionales, o como Corona, no tienen ni siquiera un hogar, dijo la directora ejecutiva de Rancho Cielo Susie Brusa.

“Cada año perdemos a un grupo de niños ante la violencia en las calles de Salinas y esto es horripilante”, agregó.

En otros casos, la situación en la que viven no necesariamente es peligrosa sino muy difícil, con problemas de hacinamiento y pobreza extrema.

Ha habido algunos estudiantes que no tenían cama y dormían en un sillón o debajo de una mesa, informó.

Hay otros que no tienen privacidad y batallan para estudiar porque no cuentan con un lugar para concentrarse. Otros más no tienen suficiente comida en casa, y el hambre interrumpe sus intentos por estudiar.

El programa de vivienda de transición se volvió una realidad con el enfoque de proporcionar un hogar seguro, limpio, tranquilo y saludable que sirva como base para crear habilidades de vida.

“A menos que todo eso esté en su sitio, uno no puede acceder a las funciones superiores del cerebro, así que es complicado en muchos niveles”, dijo Brusa. “Para algunos de esos jóvenes que necesitan ese nivel adicional de ayuda, queremos tener un lugar seguro donde puedan vivir”.

El plan maestro que creó el consejo de directores siempre ha incluido algún tipo de refugio seguro para que los participantes del programa pasen la noche.

Los participantes de un programa de construcción para la juventud, que de hecho sirvió como un precursor de la Academia de Construcción Rancho Cielo, fueron quienes construyeron las viviendas bajo la supervisión de un contratista con licencia, con un financiamiento parcial de una subvención otorgada por el programa YouthBuild del Departamento de Trabajo de EE. UU.

La villa se encuentra ahora en un ambiente casi como el de un minivecindario suburbano, e incluye cinco casas y una sala comunitaria con lavandería.

El programa de vivienda de transición también espera ayudar a eliminar una brecha en servicios de vivienda para las personas de 18 a 24 años de edad que no pueden acudir al sistema de crianza ni a los cupones de la Sección 8, dijo Brusa.

Al estructurar el programa, Rancho Cielo tomó notas de otros programas de vivienda de transición.

Inicialmente, el programa sólo tenía participantes de sexo masculino “porque son nuestros estudiantes hombres los que están siendo asesinados, así que la idea era que la vivienda tuviera fines de seguridad”, informó.

El personal pronto se dio cuenta de que habían sido “optimistas acerca de cuánta supervisión necesitarían los jóvenes”, dijo Brusa mientras reía.

Dieron un paso atrás y agregaron más supervisión y medidas de responsabilidad, lo cual acabó por aumentar los costos del programa pero reforzó su viabilidad, explicó.

Con más vigilancia comenzaron a ver mejores resultados, agregó, y el aumento en la supervisión también permitió que el programa se expandiera para incluir mujeres.

En el negocio de la transformación

La vivienda de transición de Rancho Cielo ahora tiene capacidad para 22 camas que pueden proporcionar más de 8,000 noches de sueño seguro al año. Más de dos docenas de jóvenes han estado en el programa de vivienda de transición desde Navidad de 2014, fecha en que alojaron a su primer residente, un joven llamado Rudy que había estado viviendo en una camioneta van con su madre y el esposo de ella.

Rancho Cielo se asegura de que la seguridad del campus sea buena, con cámaras por toda la propiedad, un portón de seguridad y un equipo de personal residente.

Sin embargo, no quieren que los residentes se sientan como si estuvieran encarcelados. A veces se requiere tiempo para eliminar la mentalidad de la “necesidad de escaparse”, dijo Brusa.

“Estamos en el negocio de la transformación, no en el de la aplicación de la ley”, agregó.

Los solicitantes para el programa de vivienda deben estar afiliados o haberse graduado de uno de los programas o academias de Rancho Cielo, y pueden permanecer en la vivienda durante un máximo de 24 meses.

Todos los miembros del programa se reúnen con un administrador de casos y después se crea un plan de éxito individualizado para esa persona. El plan de éxito puede incluir requisitos para solicitar empleos, reuniones con un especialista en salud conductual del Condado de Monterey, asistir a la escuela en Rancho Cielo, mantener limpia la casa y más. No se tolera para nada el uso de drogas ni la violencia.

El participante debe adherirse al plan de éxito para permanecer en la vivienda.

Además, cada persona que permanece en la vivienda contribuye cierta cantidad, ya sean $25 dólares mensuales si están estudiando de tiempo completo o el 30 por ciento de su ingreso bruto. Un pequeño porcentaje de eso se dedica a la limpieza, pero casi todo el dinero se asigna a ahorros que posteriormente se le devuelven a la persona una vez que está lista para dejar el programa, dijo Brusa.

Las personas que participan en el programa de vivienda toman una clase acerca de cómo presupuestar su dinero, y muchos de los que se van utilizan sus ahorros para pagar un depósito para una casa nueva o para obtener un modo de transporte.

Rancho Cielo, una organización sin fines de lucro, ha recibido poco financiamiento público para el programa y depende en gran medida de las donaciones privadas para volverlo realidad. Han recibido una subvención de $15,000 dólares, pero los costos anuales del programa de vivienda de transición suman alrededor de $250,000 dólares.

En estos momentos hay 14 residentes, y Rancho Cielo permanecerá con esa cantidad hasta que tenga un año completo estable y pueda en verdad poner a prueba el presupuesto y las reglas de este programa que es bastante nuevo.

“El costo por residente es alto en este momento, pero queremos asegurarnos de tener un programa sólido y viable, así que lo estamos desarrollando como si fuera un negocio”, dijo Brusa.

Aproximadamente una docena de personas se han quedado en el programa y luego han ido a reintegrarse con su familia o a encontrar su propio lugar para vivir. El personal les da seguimiento para ver cómo están y medir su éxito, no solo en una vivienda estable, sino también para comprobar si la persona se ha mantenido alejada de los problemas, ha mantenido un empleo o ha continuado con su educación.

El 16 de junio, Corona habló ante un grupo como orador del semestre de primavera en una de las ceremonias de graduación de la generación de 2016 de Rancho Cielo. Le dijo al público de dónde proviene y dónde se encuentra ahora.

“La vida no es fácil. La vida le pone a uno muchos problemas enfrente, y esos problemas son parte de la vida”, dijo.

Sin embargo, uno puede basarse en los éxitos pequeños para tomar impulso, y el personal de Rancho Cielo le ayudó a aprender cómo hacerlo de manera independiente, dijo.

“Rancho Cielo es un lugar para purificarse y quedar limpios... Muchos dicen que no hay una segunda oportunidad en la vida, pero está aquí en Rancho Cielo, agregó.

Visite www.ranchocieloyc.org para obtener más información.

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