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Como aficionado al cine, puedo decir con certeza que la película “Casablanca” de 1942 es sin duda la mejor película que ha salido jamás de Hollywood.

La he visto varias docenas de veces y cada escena es una obra de arte por sí sola. Cada vez que la veo, “Casablanca” me revela algo nuevo.

Estuve pensando en uno de los diálogos más memorables de la película esta mañana, al leer la noticia de que el propietario del edificio Dick Bruhn ha dejado pasar dos fechas límite fundamentales establecidas por la ciudad en el esfuerzo por rehabilitar el antiguo edificio que se encuentra en esquina de las calles Main y Alisal, y que fue dañado por un incendio.

En la película, Rick, interpretado por el legendario Humphrey Bogart, le pregunta al capitán Renault (interpretado a la perfección por Claude Rains) por qué le está cerrando su club nocturno, un club nocturno en el que Rick intencionalmente le permite a Renault ganar en la ruleta.

El diálogo dice así:

“Rick: ¿Con qué derecho me cierra usted el local?

Capitán Renault: ¡Es un escándalo! ¡He descubierto que aquí se juega!

(Un croupier le entrega a Remault un fajo de dinero)

Croupier: Sus ganancias, señor.

Capitán Renault: (En voz baja) Oh, muchas gracias.

Capitán Renault (en voz alta): ¡Todo el mundo fuera!”

De acuerdo a un artículo de la escritora Amy Wu del sector gubernamental de The Californian que se publicó el martes, Bruhn ha vuelto a sus viejos trucos, los mismos trucos y peleas con la ciudad que provocaron que su complejo restaurantero en el 201 de la calle Main tardara tan solo un poco menos en terminarse que lo que los egipcios tardaron en completar las pirámides.

De acuerdo con el informe de Wu, Kehoe ya ha dejado pasar no una, sino dos fechas límite impuestas por la ciudad desde la conflagración del 13 de febrero:

“...El 3 de mayo, la ciudad de Salinas le envió a Kehoe una carta para advertirle acerca de las fechas límite que ha dejado pasar, y de las multas que se expedirán si no cumple.

“Junto con la carta, a Kehoe se le aplicó una multa de $100 dólares por no completar un análisis estructural del edificio. Kehoe tiene hasta el 13 de mayo para completar el análisis, o de lo contrario recibirá una multa de $200 dólares, dijo Joseph DeSante (funcionario de construcciones) de la ciudad.

“DeSante agregó que si Kehoe deja pasar una tercera fecha límite el 27 de mayo, se le aplicará una multa por $500 dólares, y que todas las multas que le sigan serán de $500 dólares.

“Según la carta del 3 de mayo, Kehoe tiene hasta el 17 de junio para completar un análisis estructural o las mejoras estructurales necesarias; de lo contrario, la ciudad emprenderá otras acciones. Esas acciones podrían incluir revocar permisos, no expedir futuros permisos o emprender acciones civiles y criminales que incluyan recolectar multas de hasta $100,000 dólares, demoler estructuras o hacer reparaciones necesarias”, escribió Wu.

De manera parecida a otro icono de Hollywood, en este caso Wile E. Coyote de Warner Bros., a la ciudad la sigue golpeando en la cabeza el yunque que arroja el Correcaminos; en este caso, Kehoe representa al Correcaminos.

Supongo que lo que quiero decir es que con el conocimiento que tenemos del historial de Kehoe, y sabiendo lo importante que es hacer algo, lo que sea, con el edificio Bruhn para el éxito de nuestra ciudad, ¿por qué la administración y el ayuntamiento de la ciudad permiten que este tipo juegue con ellos (de nuevo)?

Si Kehoe fuera un empresario responsable, si realmente le importara el bienestar de Salinas como dice con frecuencia que le importa, no habría dejado pasar estas fechas límite.

En una respuesta a las preguntas de The Salinas Californian enviada por correo electrónico, Kehoe minimizó las fechas límite de la ciudad, diciendo que están “mal concebidas” y que son “más teóricas que prácticas”.

En lo personal, pienso que la ciudad debe usar sus poderes de expropiación para arrasar el enorme edificio vacío y convertirlo en un parque pequeño y atractivo que incluya espacios verdes y un anfiteatro para conciertos y obras de teatro durante el verano, las fiestas y los festivales. Entre semana, los clientes y empleados de la calle Main podrían utilizar el lugar para tomar una taza de café, comer o tomar un poco de sol.

Al final, mi mensaje para el ayuntamiento es este: El edificio Bruhn, en sus condiciones actuales, representa una enorme herida en nuestro centro. No podemos permitir que permanezcan así para siempre. Busquen una forma de hacer que Kehoe cumpla con la rehabilitación necesaria de este edificio o háganle sentir que ya no vale la pena poseerlo.

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