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Las dependencias de seguridad pública de Salinas casi alcanzaron el límite de su capacidad en 2015, en que el Departamento de Bomberos de Salinas respondió a una cantidad histórica de llamadas de servicio y la policía de Salinas enfrentó una cantidad de homicidios que rompió el récord.

En 2015, el Departamento de Bomberos de Salinas respondió a más de 13,850 llamadas de servicio, lo cual representa un aumento de casi nueve por ciento en comparación con el año anterior, el mayor en la historia del departamento que data de finales del siglo XIX.

Este aumento ocurrió en todos los diferentes tipos de llamadas a las que responde el departamento de bomberos, dijo Brett Loomis, asistente del jefe de bomberos de Salinas, y las razones que pudieron haber causado este gran aumento no están claras.

Sin embargo, otros departamentos de bomberos del estado también tuvieron un aumento en sus llamadas de servicio el año pasado, agregó.

Aproximadamente 9,600 de las llamadas de Salinas fueron por situaciones médicas de emergencia.

Además, no se trata sólo de más llamadas, sino de llamadas que con frecuencia entran al mismo tiempo, explicó Loomis. A veces los bomberos están respondiendo a una llamada médica cuando ocurre un accidente en la carretera o se reporta un incendio en un edificio.

Cada vez que la policía responde a un delito violento como un tiroteo o un apuñalamiento, los bomberos normalmente responden dos veces a esa llamada: la primera para proporcionar atención médica a las víctimas y la segunda para limpiar el lugar de los hechos.

“Tenemos que limpiar la sangre y ese tipo de cosas... No queremos que los niños pasen en sus bicicletas por las aceras donde hay sangre seca”, dijo Loomis.

Cuando empezó el año, había pocos indicios de que terminaría siendo tan mortífero como lo fue.

En los primeros seis meses del año los homicidios sumaron una docena, que es bastante normal, y entre marzo y abril sólo ocurrió un fallecimiento.

No fue hasta cerca del otoño que la gente se dio cuenta de que 2015 rompería los récords de homicidios, ya que seis personas murieron en agosto, siete en septiembre y seis en octubre.

Aunque históricamente la cantidad máxima de homicidios varía en diferentes épocas del año, el máximo de 2015 continuó con una frecuencia más alta y durante más tiempo.

Los funcionarios públicos y los miembros de la comunidad se exasperaron aún más después de que cinco personas murieron en tan sólo una semana a finales de septiembre y principios de octubre.

Poco después, el concejal Tony Barrera dijo que pensaba que debía haber más oficiales de policía en los vecindarios, mientras que el concejal José Castañeda pidió la creación de una política de intervención contra pandillas basada en la comunidad.

Además, los defensores de las víctimas como Delia Alvarado de la organización “100 Mothers” (100 Madres) hicieron un llamado para que los padres les enseñen más respeto y responsabilidad a sus hijos para mantenerlos fuera del estilo de vida de las pandillas.

El récord de homicidios anterior fue de 29 en 2009, año en que todos los homicidios se atribuyeron a la violencia de pandillas, informó el comandante de la policía de Salinas Stan Cooper.

El año pasado, sin embargo, hubo varios casos de violencia doméstica fatal, como el del 27 de agosto en que un hombre siguió a su esposa, de quien estaba separado, hasta Salinas y después supuestamente comenzó a dispararles a ella y a sus familiares en un estacionamiento de la Calle Blanco. Dos personas murieron en ese tiroteo.

En otros dos casos, los hijos de las víctimas están acusados de asesinato. Matthew Roberts fue acusado por el homicidio de su padre, y Erick DeAnda fue acusado por el homicidio de su madre.

También está el prominente caso de homicidio en el que están involucrados los antiguos residentes de Salinas Tami Huntsman y Gonzalo Curiel, acusados de causarle la muerte a una niña de 3 años y a un niño de 6 por abuso infantil extremo.

Sin embargo, la mayoría de los 40 homicidios exhibieron patrones deprimentemente típicos para el área: 33 fueron a causa de arma de fuego y la mitad de los muertos tenían 25 años de edad.

El Condado de Monterey ha ocupado el primer lugar en los índices de victimización de la juventud a nivel estatal durante cuatro de los cinco años en que el Centro de Políticas contra la Violencia ha publicado un estudio acerca del tema.

Aunque en todos los casos más inusuales se han producido detenciones, en la mayoría de los tiroteos fatales relacionados con pandillas no ha sido así.

“Lo que hace que por lo general esos se resuelvan más fácilmente es que desde el principio existe normalmente una conexión entre la víctima y el sospechoso”, dijo Cooper. “En los casos relacionados con pandillas, uno no tiene esa conexión obvia. Muchas veces no existe un contacto previo con la víctima”.

A falta de una bola de cristal, es virtualmente imposible para la policía predecir homicidios, observó Cooper, y no existe una respuesta clara acerca de las razones por las que 2015 fue un año tan sangriento para la comunidad.

Mirando hacia el futuro, el departamento de policía y el de bomberos de Salinas han estado sintiendo la presión de equipar adecuadamente con personal sus departamentos en respuesta a las crecientes necesidades de la comunidad.

El financiamiento de la Medida G ha hecho que la contratación de más oficiales y bomberos se pueda lograr fiscalmente, pero esos números no necesariamente se han traducido en personal en el campo.

Tanto los oficiales de policía como los bomberos deben someterse a prolongados procesos de solicitud, verificaciones de antecedentes, academia y períodos de prueba o capacitación en el campo.

El Departamento de Policía de Salinas tiene una cantidad de oficiales “históricamente baja”, en particular cuando se le compara con el índice de criminalidad de la ciudad, dijo Cooper.

“Al analizar la forma en que eso nos afecta en su nivel más básico, no contamos con muchos oficiales para las patrullas diarias. El oficial básico de patrulla se la pasa corriendo de una llamada a otra y a otra”, dijo Cooper.

El departamento se reestructuró para eliminar todas las unidades especiales a principios de año, y esto también significa que los oficiales tienen menos tiempo para realizar trabajo policíaco preventivo.

En 2015, tres casos de homicidio nuevos llegaron a las manos de los 13 detectives del departamento, además de su carga regular de trabajo y de los homicidios no resueltos de años anteriores.

El departamento también está perdiendo oficiales casi tan rápido como los contrata. El departamento está tratando de mantenerse a flote, ya que los oficiales se están yendo a otras dependencias, se están retirando o están cambiando de profesión, explicó Cooper.

Otras dependencias están atrayendo a los oficiales para que se vayan de Salinas con promesas de mejor sueldo, una carga de trabajo mucho menor y la oportunidad de hacer trabajo especializado como el de las unidades de pandillas que la policía de Salinas tuvo que recortar.

Se espera que aproximadamente seis personas se retiren del departamento de policía a finales del año.

El departamento de bomberos ha tenido mejor suerte con sus bajas. En los últimos cinco o seis años, sólo un par de bomberos han dejado el departamento, dijo Loomis.

También es difícil encontrar gente calificada para cualquiera de estos departamentos. De 130 solicitantes recientes para el departamento de bomberos, solo 30 fueron seleccionados para someterse a verificación de antecedentes, y la mayoría de ellos no pasó.

El martes por la mañana, los nueve reclutas del departamento de bomberos tenían una expresión sombría, mientras el jefe de bomberos Ed Rodríguez les informaba acerca de los desafíos que enfrentan y les recordaba que el departamento al que se están uniendo es muy diferente al que había hace 10 o 20 años.

Rodríguez enfatizó que esta es una profesión de servicio, y que en Salinas se da servicio a una comunidad muy ocupada.

Es preocupante que algunos de los desafíos que agobian al departamento de policía también puedan afectar al departamento de bomberos de Salinas.

“Nuestra preocupación es que a medida que la economía continúe recuperándose de la gran recesión, las ciudades comiencen a crecer de nuevo y más gente se retire, la demanda será mayor y habrá más bomberos que podrían querer irse a otros departamentos que ofrezcan mejores sueldos, mayores beneficios, menos llamadas, no tanta demanda”, dijo Loomis.

De manera regular, el departamento ha estado haciendo que su gente trabaje tiempo extra para satisfacer los requisitos de personal, lo cual a veces puede ser más barato que contratar empleados de tiempo completo, “pero cuando la gente trabaja tanto tiempo extra y hay tanta escasez de personal, el factor de la fatiga aumenta y los bomberos se lesionan y tienen que faltar al trabajo”, agregó.

Para romper ese ciclo, el departamento tiene el objetivo de contar con 33 bomberos asignados a cada turno, lo cual permitiría contar con tres más de los necesarios para manejar el equipo y disminuir el impacto del tiempo extra. Se espera que los niveles por turno aumenten a 28 personas para principios del año fiscal.

“Lo que eso va a lograr es ayudarnos a distribuir los impactos de todos los reclutas nuevos para lograr que todos tengan una capacitación adecuada”, informó Loomis.

A medida que se mantienen las cantidades de personal, el departamento de bomberos también está trabajando sin parar para asegurarse de que su equipo y aparatos reciban mantenimiento frecuente para combatir el fuerte desgaste impuesto por un año como 2015.

Mientras tanto, hay algunas cosas que la comunidad puede hacer.

El departamento de bomberos les recuerda a los residentes que “la protección contra incendios en cualquier comunidad es un trabajo conjunto” y urge a los habitantes a tomar medidas proactivas de seguridad contra incendios, así como a no esperar hasta que los problemas médicos se conviertan en emergencias, dijo Loomis.

Algunos de los 40 homicidios podrían tardar años en resolverse, como fue el caso de Bernardo Camacho que recientemente fue condenado por el homicidio del niño Azahel Cruz, de 6 años de edad, en 2010.

En algunos casos, la policía sabe quiénes son probablemente los asesinos, pero simplemente no tiene suficiente evidencia para llevarlos al tribunal. Si se precipitan al tratar de hacerlo, podrían poner en peligro todo el caso, explicó Cooper.

Con frecuencia, para que los casos se procesen con éxito, se requiere que los testigos se presenten, que es lo que ocurrió en el caso de Camacho.

Aunque muchos testigos tienen temor, por otro lado hay que considerar que la comunidad continuará en este ciclo de violencia hasta que la gente esté dispuesta a presentarse para ayudar a la policía a resolver los casos, agregó Cooper.

“Estoy seguro de que hay cientos de personas por todo Salinas que quizás hayan visto algo el mes pasado o el año pasado, pero si el temor ha disminuido hasta un nivel en que se sienten más cómodos ahora, nosotros todavía queremos su información... Eso es lo que necesitamos para reactivar muchos de estos casos”, informó. “Sin importar la cantidad de esfuerzos que se realicen para procesar a los delincuentes, no podemos devolverles a sus seres queridos pero por lo menos saben que no los olvidamos o no pensarán que no le importan a nadie. No es que no nos importe, sino que no tenemos suficiente información”.

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