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Vaya a La Perla Del Pacífico a cenar un domingo, y estará acompañado de familias que han acudido ahí regularmente desde 1990.

“Algunos de nuestros primeros clientes ahora tienen nietos que traen al restaurante”, dijo Anna Martínez, quien abrió el popular restaurante mexicano de mariscos en el 458 de la Calle Main hace 25 años junto con su esposo y chef Gabino Torres.

Aunque el último cuarto de siglo no siempre ha sido fácil para la pareja de restauranteros, ellos se han basado en una fórmula ganadora de éxito: la familia.

Martínez está a cargo del frente de La Perla, tomando las órdenes y administrando el negocio diario.

En la parte trasera, Torres crea su magia. Por supuesto, la magia con frecuencia se confunde con un duro trabajo. Torres ha trabajado un promedio de 15 a 16 horas diarias en la cocina de La Perla desde que George H.W. Bush era presidente.

Después de estudiar con un chef de México, Torres tomó el cargo de la cocina y comenzó a desarrollar un menú que atrae a amantes de los mariscos finos mexicanos que vienen desde San Francisco y Monterey.

Sus ingredientes son frescos y creativos. Por ejemplo, el comal de mariscos consiste en camarones, pulpo, abulón y mejillones que se sirven a la parrilla con tortillas, frijoles y arroz a un lado. Pero son sus salsas lo que hacen que La Perla sea una sensación en la Costa Central.

“Ni siquiera nuestra madre conoce las recetas”, dijo Adriana Torres, de 29 años de edad e hija de la pareja, quien creció en el restaurante con su hermano Carlos, de 24 años. “Él experimenta todos los días con tres o cuatro salsas nuevas. Siempre está trabajando en nuevas variedades de sus temas”.

De acuerdo con Martínez, los conocimientos de su hija acerca de Internet han sido una parte muy importante del reciente éxito del restaurante, ya que ha creado grandes comunidades en las plataformas de medios sociales como Yelp y Facebook.

Anna Martínez y Gabino Torres provienen originalmente de los estados mexicanos de Jalisco y Chihuahua, respectivamente. La hermana de Torres conoció a Martínez mientras las dos mujeres limpiaban ajo en el rancho Christopher en 1983.

“Le dije que no me gustaban los hombres chaparros. Me gustaban grandes. Ella me dijo que necesitaba conocer a su hermano”, dijo Martínez.

Más de 30 años después, Torres, quien mide 6 pies y 2 pulgadas de estatura, cocina camarones a la diabla en la estufa de La Perla mientras su esposa lo observa.

“Hemos pasado muchos momentos difíciles, pero tengo suerte de tener a un buen hombre”, dijo. “A él sólo le importa su familia y el trabajo”.

Al preguntarle acerca de los próximos 25 años, Martínez respondió filosóficamente.

“Gracias a Dios tenemos todo lo que necesitamos. Tenemos nuestra salud. Tenemos un pequeño negocio. Continuaremos trabajando y tomando algunas vacaciones”, dijo.

Adriana Torres dijo que los clientes preguntan con frecuencia si eventualmente ella y su hermano se encargarán del restaurante.

“¿Sabes qué? Manejar un restaurante es un trabajo verdaderamente duro. Yo los he visto hacerlo durante largo tiempo”, dijo. “Para ser sincera, no es lo que mi hermano y yo queremos”.

(c)2015 the Santa Cruz Sentinel

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