Se unen policías y equipos de PAL para brindar alegría

POR RYAN MASTERS

Mientras caminaba por los pasillos de la tienda Target el martes por la noche, el oficial Rubén Zendejas de la policía de Watsonville dijo que descubrió que tenía algo en común con el joven Carlos Hernández, de 16 años de edad.

“La situación fue un poco incómoda hasta que comenzamos a hablar acerca de las patinetas”, dijo Zendejas. “Yo patinaba mucho cuando era niño”.

Hernández sonrió y dijo que de hecho nunca ha visto a Zendejas en patineta.

Zendejas y Hernández compraron regalos en Target como parte del programa Shop-With-A-Cop (de compras con un policía, en español), una experiencia navideña para 16 familias de escasos recursos que fue patrocinada por el Departamento de Policía de Watsonville, la Liga de Actividades de la Policía (Police Activities League, PAL) de Watsonville y el Programa de Prevención y Asistencia para Estudiantes del Valle del Pájaro.

Por cuarto año consecutivo, los oficiales de policía y los administradores de casos, pasaron una noche con las familias disfrutando de una comida antes de ir de compras juntos a la tienda Target de Watsonville.

Shop-With-A-Cop comenzó hace seis años, cuando el buró de detectives se unió con PAL de Watsonville para ofrecer regalos de Navidad a familias necesitadas, donados principalmente por los detectives, informó el teniente Saúl González.

“Los primeros dos años sólo adoptamos a una familia”, dijo González. “Pero entonces Coresta tomó el mando y esto realmente despegó. Ella es la estrella”.

En 2001, Coresta Salas, coordinadora de PAL, expandió el programa para incluir a múltiples familias. Este año, Shop-With-A-Cop incluyó a 16 familias, cuatro más que el año pasado. De acuerdo con González, el 50 por ciento de los jóvenes que participan son delincuentes por primera vez, que forman parejas con los oficiales de policía.

“Es importante para nosotros comunicarnos con ellos a nivel personal y no mientras llevamos puesto el uniforme y operamos en nuestra capacidad oficial”, dijo González. “Tenemos la esperanza de que si nos topamos con estos jóvenes en las calles en el futuro, se referirán a nosotros por nuestro nombre y no como ‘oficial’”.

Antes de que se sirviera la cena en la sala para la comunidad del Centro Cívico, el jefe de la policía Manny Solano se dirigió a los oficiales y a las familias y reflexionó acerca del significado de la comunidad y de sus últimos días antes de retirarse.

“Todos queremos retirarnos mientras tenemos éxito”, dijo Solano. “Al ver a los oficiales reunidos aquí hoy, está claro que dejaré el departamento de policía en buenas manos”.

Mientras el oficial Zendejas y Hernández esperaban en la parte posterior de Target para iniciar sus compras, el joven de 16 años admitió que Zendejas es “muy buena onda” y que es más fácil platicar con un oficial de la policía cuando no lleva puesto el uniforme y la placa.

(c)2015 the Santa Cruz Sentinel