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Krystal Ríos está escuchando con los ojos, unos ojos color verde olivo oscuro, unos ojos que a veces expresan alegría, a veces muestran curiosidad, pero siempre están escuchando. Ríos escucha a su compañero de trabajo Wayne Johnson a través de los ojos. Aunque todos los presentes hablan inglés, Johnson interpreta para ayudarme con mi déficit, ya que no hablo el lenguaje de señas americano (American Sign Language, ASL), comentó.

Wayne Johnson es el coordinador de servicios del Deaf and Hard of Hearing Service Center, Inc.,DHHSC por sus siglas en inglés, (en español Centro para personas sordas o que no escuchan bien). Mientras verbaliza los gestos y señas de Krystal, ella indica que su madre la trajo por primera vez a este lugar cuando era estudiante de la secundaria Buena Vista. Esta secundaria, junto con la primaria Toro y la preparatoria North Salinas High complementaban su educación durante los años escolares con clases especializadas.

Sin embargo, a medida que fue creciendo, su madre se dio cuenta de que necesitaba un tipo de apoyo diferente, el tipo de apoyo que ahora Krystal les ofrece a sus clientes.

Johnson, el único otro empleado del centro, comenzó a trabajar en DHHSC hace 24 años.

“El centro tenía solo un año en esa época, así que, en muchas formas, he sido testigo de muchos cambios”, dice. “Por otro lado, estamos haciendo lo que siempre hemos hecho. Somos el proveedor de servicios para sordos y personas con dificultades auditivas asignado por el estado para los Condados de Monterey y San Benito. Eso es lo que hacemos y eso es lo único que hacemos, pero aún así no es tan fácil”.

“Por un lado, somos una oficina de campo. La oficina central se localiza en Fresno y tenemos oficinas adicionales en Merced y Visalia. DHHSC presta servicios a los Condados de San Joaquín y la Costa Central. Así que existe la necesidad de coordinar en cuanto a programas, financiamiento y políticas”, añadió. “Además, nuestros clientes van desde bebés hasta personas de 100 años de edad. Respondemos a las personas que nacieron sordas y a quienes apenas se están dando cuenta de que su audición se está deteriorando, quienes de pronto no pueden entender lo que les está diciendo su nieta. Eso puede ser muy alarmante.

“Nuestro financiamiento principal proviene del estado; bueno, de usted y de mí. Todos pagamos unos cuantos centavos más en nuestra cuenta del teléfono para apoyar a organizaciones como la nuestra y costear los recursos que ofrecemos en instalaciones y equipo como ese”, explicó.

Johnson apunta a un gabinete al otro lado de la habitación. En el estante hay una fila de teléfonos.

“Esas máquinas que están ahí, por ejemplo, son videoteléfonos. Son una forma de ayudar a la gente a comunicarse, usando ASL y equipos de video modernos. Los ofrecemos sin costo.

“Otro ejemplo que me gustaría usar, es que hay gente que oye mejor los tonos altos que los bajos. Para ellos tenemos teléfonos con control de tonos. Pueden aumentar o disminuir el timbre de la voz de la persona que llama para lograr una mejor claridad”.

“Ya sabe”, dice Johnson, “hay muchos mitos acerca de los sordos. Por ejemplo, ‘los sordos pueden leer los labios’. La gente supone que eso es la cura para todo. La verdad es que leer los labios no es tan útil. Solo aproximadamente un 30 por ciento de las palabras se pueden descifrar leyendo los labios. E incluso así, uno pierde el tono y la inflexión, las sutilezas que pueden cambiar el significado de manera importante”.

“Otro: la gente piensa ‘si alzo la voz, mi papá podrá oírme’. Para las personas que están perdiendo la audición, con frecuencia el problema no tiene que ver con el nivel del sonido. Es cuestión de distinción de sonidos. Podemos perder la habilidad de escuchar las sutilezas del habla en sí. Ese es un problema que estoy teniendo a medida que envejezco”, le comenté, y Krystal asintió con comprensión mientras Johnson continúa con su idea.

“Luego tenemos a las mamás y los papás que dicen ‘No quiero que mi hijo aprenda ASL. Quiero que aprenda a hablar como hablo yo’. Pero el hecho es que, para algunos, ASL es la puerta que les permite aprender el idioma natal de sus padres. Establece un cimiento sobre el que se puede construir”, dijo.

Krystal comenta con las manos: “Les enseño ASL a los padres que tienen un hijo sordo para que puedan comunicarse con su hijo, y los hermanos también aprenden. Si es necesario les doy clases personalizadas en casa, o tenemos clases de ASL aquí. Vamos a comenzar una clase nueva en enero, de ocho semanas”.

“¿Puedo asistir?” le pregunto.

“¡Claro!” responde Krystal con una amplia sonrisa. “¡Yo te enseño!”

Johnson agrega: “Todos son bienvenidos. En realidad es una clase de inmersión en el lenguaje, con una hora y media de duración una vez por semana, por lo general de 3:30 a 5:00 P.M. La próxima comienza el 6 de enero. Cuesta solo $35 dólares por las ocho sesiones, ya sabe”, continúa, “del 90 al 95 por ciento de los niños que nacen sordos nacen de padres que pueden oír. Esos padres tienen mucho que aprender. En una familia puede desarrollarse una cultura alrededor de un hijo sordo. Esa cultura puede ser útil o dañina. Mientras más sepan los padres, más podrán proporcionar el apoyo necesario. Es nuestro trabajo ayudarles a prepararse en una forma que la escuela u otras dependencias médicas o sociales no pueden ayudar.

“El hecho es que, cuando se trata de aprender a comunicar las necesidades propias, el niño que comienza desde pequeño tendrá una vida más feliz. Es lo mismo para los que experimentan la pérdida de la audición cuando ya son mayores; mientras más pronto encuentren apoyo, mejor”.

Krystal explica: “Además de ASL, enseñamos habilidades para vivir independientemente, también a veces en forma individual en la oficina o en el hogar. Permítame enseñarle”.

Sale de su oficina y vuelve con dos tarjetas laminadas, una en inglés y la otra en español.

“Les damos estas a nuestros clientes”.

La tarjeta le dice al lector que el portador es sordo. Esto ofrece formas de establecer una comunicación eficaz, como usar papel y lápiz o llamar a un servicio de interpretación. También ofrece un resumen de la Ley para Estadounidenses con Discapacidades (Americans with Disabilities Act, ADA).

Johnson comenta: “Esa tarjeta es especialmente útil si a alguien lo detiene un agente de tránsito”.

“A veces nos asociamos con otra dependencia pública o sin fines de lucro para efectuar proyectos especiales. Recibimos subvenciones de fundaciones y donantes privados para enfocarnos en algo en particular durante un período determinado, como ofrecer ayuda a ancianos o apoyos de lectura para los estudiantes más jóvenes. Quizás hagamos una campaña informativa en los medios para asegurarnos de que la gente sepa cómo acceder a los servicios que necesitan”.

“Uno de nuestros programas continuos más importantes es la defensoría, especialmente en el mercado laboral. Las personas necesitan conocer los derechos que les otorga la ADA. Por desgracia, los mitos acerca de los sordos también llegan hasta el lugar de trabajo. En la mayoría de los casos, si la persona cuenta con las habilidades, la educación y la experiencia para hacer un trabajo, no hay razón por la que ser sordo o tener algún impedimento de audición lo descalifique. Nos gusta decir: ‘¡Lo único que un sordo no puede hacer es oír!’

“Pero los empleadores preguntan: ‘¿Es seguro?’ ‘¿Tendré que contratar a alguien para que interprete?’ ‘¿Y qué hay acerca de conducir un vehículo?’ Estas preguntas se pueden contestar fácilmente. Los estudios demuestran que los historiales de manejo de los sordos son iguales o mejores que los del público en general.

La gente se pregunta: ‘¿Cómo me comunicaré cuando anden por ahí?’ Yo les digo: ‘Envíales un texto’.

“Nuestra esperanza como defensores de los sordos es mostrarles a los dueños de las empresas los beneficios a largo plazo, tanto para el candidato al empleo como para la empresa en sí. He estado aquí durante largo tiempo porque puedo ver que el DHHSC tiene un efecto positivo en la vida de la gente de muchas maneras, desde la educación hasta la defensoría, la obtención de equipo técnicos para desarrollar habilidades, y más”, apuntó.

“Como cualquier otro, las personas sordas solo desean que se les dé la oportunidad de tener éxito. Necesitan tener un poco de apoyo para nivelar el terreno de juego. Esa es una parte importante de lo que hacemos aquí todos los días: mejorar las probabilidades de éxito”.

Al terminar nuestra conversación, Johnson me entrega los folletos de la organización.

“Nuestro logotipo muestra el signo de ‘conectar’ según el ASL”, me dice, apuntando a él. “Dos manos entrelazadas en el pulgar y el índice. Ese es nuestro llamado a la acción: ‘Conectar, inspirar, tener éxito’. Es un desafío para nosotros y para nuestros clientes”.

Tarjeta de advertencia disponible para las personas con impedimentos auditivos

Las tarjetas que contienen la siguiente información se mantienen en el visor y se muestran a los oficiales de policía y a otras personas involucradas en altercados de tránsito.

Soy sordo o tengo un impedimento auditivo.

Para comunicarse claramente conmigo, utilice el método de comunicación al que yo apunte:

Llámeme la atención hablando claramente y véame directamente a la cara cuando me hable (los ruidos de fondo como el tráfico que pasa, su radio de policía o la gente que habla hacen que me sea difícil entenderle, ¿podríamos ir a un lugar más tranquilo para comunicarnos mejor sin tanto ruido de fondo?).

Utilice una libreta y pluma porque no puedo entender lo que me está diciendo.

Consiga a un intérprete certificado en lenguaje para sordos llamando al Servicio de Intérpretes de California Central: 559-225-3382 (voz) o interpreting@dhhsc.org.

Se necesita un intérprete de emergencia y de inmediato: 559-375-0902

(No se requiere un intérprete de lenguaje de señas para las comunicaciones durante paradas rutinarias de tránsito, a menos que se conviertan en algo más que una simple parada de tránsito).

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