Continúa juicio contra Bernardo Camacho

POR CHELCEY ADAMI | EL SOL

El lunes, un jurado escuchó el testimonio de un ex pandillero de la Acosta Plaza en Salinas, quien supuestamente escuchó al sospechoso de homicidio Bernardo Camacho confesar que había matado a Azahel Cruz - de 6 años de edad - en el 2010.

Cruz murió después de que una bala perdida entró en su casa durante un tiroteo en coche en la Calle Laurel Este, y Camacho es acusado de disparar el arma que mató a Cruz.

Un primo de Camacho, un ex pandillero no identificado que ahora se encuentra en un programa de reubicación, testificó el lunes que poco después del tiroteo, Camacho le confesó que él estaba disparando a miembros de la pandilla Sureños en el parque esa noche cuando accidentalmente le disparó al niño,

En ese momento, el hombre le aconsejó a su primo que huyera a México. Años después, el hombre le dijo a la policía que Camacho había cometido el homicidio y ayudó a las autoridades a encontrarlo allá.

En el 2013, se encontró a Camacho en México y se trajo al Condado de Monterey. En algún momento después del arresto, Camacho se tatuó “F*** a Snitch” (lenguaje explícito insultando a un “traidor”).

Cuando el hombre dijo el lunes que sentía que el tatuaje era dirigido para él, Camacho ligeramente negó con la cabeza.

En el interrogatorio, el abogado defensor Jai Gohel preguntó al hombre acerca de su historial criminal violento y por qué se decidió a decir algo a la policía después de dos años cuando tuvo varias oportunidades de hablar con ellos antes.

El hombre declaró que quería ayudar a hacer justicia a la familia del niño. También ha tomado un acuerdo con el fiscal para otro caso a cambio de su testimonio.

Edmundo “Eddie” Pulido ya admitió que él manejaba el vehículo esa noche durante el tiroteo que acabo con la vida de Cruz, y en noviembre, Pulido fue sentenciado a 35 años a cadena perpetua por la muerte de Cruz y Efrén Hernández Vargas quien fue asesinado ese mismo año, en actos separados.

A Pulido también se le llamó a testificar el lunes, pero se negó a pesar de que la corte se lo ordenó.

Un ex pandillero Sureño que estaba borracho en el parque ese día testificó el lunes. Dijo que después del tiroteo, él corrió con sus amigos y se brincaron una cerca mientras que familias que estaban en el parque protegían a sus hijos.

Alguien corriendo con él, tiró una pistola en un arbusto mientras corrían de la escena, pero análisis de expertos de armas de fuego del Departamento de Justicia ha determinado que los cuatro casquillos de bala o balas encontradas en el lugar no corresponden al arma, dijo el fiscal de distrito del Condado de Monterey Jimmy Panetta.

El lunes, varios agentes de la policía de Salinas, entre ellos un investigador de la escena del crimen, así como un vecino también testificaron acerca de su reacción de la escena.

Un ex miembro de la pandilla Norteño Salinas East Market, que cumplió en la cárcel del Condado de Monterey con Camacho, subió al estrado al final del día.

Declaró que Camacho le dijo que él estaba en la cárcel por haber matado a un niño, y que "él (refiriéndose al niño) no debería haber estado allí".

El juicio con jurado continúa hoy martes con la juez del Tribunal Superior del Condado de Monterey Pamela Butler presidiendo. Si es declarado culpable, Camacho se enfrenta a cadena perpetua sin libertad condicional, según informes anteriores.