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- Como prueba de que él puede deportar en forma exitosa y humana a las aproximadamente 11 millones de personas que viven en Estados Unidos de manera ilegal, el precandidato presidencial republicano Donald Trump suele referirse a un plan de deportación implementado durante el gobierno de Eisenhower en la década de 1950.

Volvió a hacerlo en el debate republicano de esta semana, al afirmar que “uno no se vuelve más amable, ni más amistoso” de lo que era el presidente Dwight D. Eisenhower. “Sacaron a 1.5 millones de personas” del país, afirmó el magnate de los bienes raíces. “No tenemos opción. No tenemos opción”.

Sin embargo, el programa mencionado por el aspirante a la candidatura republicana, conocido como “Operación Espaldas Mojadas”, fue una iniciativa complicada que en gran medida es considerada por los historiadores como un capítulo oscuro en la historia de Estados Unidos. Otro factor que Trump no menciona es que dicha operación fue aplicada al mismo tiempo que un programa paralelo de trabajadores temporales en que se concedió estatus legal a cientos de miles de mexicanos, en su mayoría trabajadores del campo.

“Sólo está al tanto de parte de la historia”, dijo Mae Ngai, profesora de historia en la Universidad Columbia.

La operación llevaba el nombre de un calificativo aplicado a los mexicanos que cruzaban el río Bravo y que ahora se considera un insulto racista. La iniciativa de 1954 estaba enfocada en capturar y deportar a jornaleros agrícolas que habían cruzado la frontera sin permiso en busca de trabajo.

De acuerdo con un compendio del proyecto elaborado por la Asociación Histórica del Estado de Texas, la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos “apoyada por autoridades municipales, del condado, estatales y federales, así como por las fuerzas armadas, inició una operación casi militar para buscar y detener a todos los inmigrantes no autorizados”.

El proyecto, dijo Ngai, comenzó con 750 agentes de inmigración y agentes fronterizos, que utilizaron jeeps, camiones, autobuses y aeroplanos para aprehender a inmigrantes en todo el país, incluidas las ciudades de Los Ángeles, San Francisco y Chicago. Detuvieron a 3,000 personas diarias y 170,000 en los primeros tres meses.

En una entrevista el miércoles por la mañana en el programa “Morning Joe” de MSNBC, Trump indicó que aplicaría un enfoque similar.

“Vas a tener una fuerza de deportación, y vas a hacerlo humanamente”, afirmó.

Los críticos del programa dicen que las condiciones que enfrentaron las personas aprehendidas no fueron para nada humanas. Muchos de los inmigrantes detenidos fueron transportados en autobuses atestados y colocados al otro lado de la frontera en una forma que algunas personas de la época equipararon con el trato que se le da al ganado.

En un incidente, dijo Ngai, 88 mexicanos aprehendidos fallecieron de insolación tras verse sujetos a un calor de 44 grados Celsius (112 Fahrenheit). La cifra podría haber sido más elevada si no es porque la Cruz Roja intervino.

Con el fin de impedir que reingresaran a Estados Unidos, algunos de los detenidos fueron enviados hacia zonas céntricas de México en tren o en buques de carga, cuyas condiciones atrajeron la atención de los reguladores federales.

En una investigación del Congreso se comparó un buque de transporte en el que ocurrió un motín con un “navío de esclavos del siglo XVIII” y un “barco penal del infierno”.

Trump promovió el enfoque como una virtud del programa de la era de Eisenhower en el debate del martes por la noche.

“Sacó a 1.5 millones de inmigrantes ilegales del país, justo al otro lado de la frontera. Regresaron. Los volvió a sacar un poco más allá de la frontera, y regresaron. No les gustó”, dijo Trump. “Los sacó muy hacia el sur. Nunca regresaron”.

Cuando habla de la estrategia adoptada en el gobierno de Eisenhower, Trump tampoco menciona el hecho de que el programa fue desarrollado como complemento a otro de trabajadores temporales que comenzó en la década de 1940 y cuyo objetivo era permitir que jornaleros agrícolas mexicanos ingresaran al país y laboraran en Estados Unidos legalmente.

Cientos de miles de agricultores participaron, y el esfuerzo de deportación fue concebido como una forma de presionar a los empleadores a que utilizaran trabajadores de dicho programa.

“Fue como usar una zanahoria y un garrote”, señaló la profesora de historia.

Aunque Trump ha dicho que el número de deportados fue de 1.5 millones, la mayoría de las versiones insinúan que las cifras fueron mucho menores, porque incluían a los que eligieron dejar el país en forma voluntaria, así como a la gente que regresó tras ser deportada y fue expulsada de nuevo.

Trump aún no explica claramente cómo rastrearía a las personas que viven en el país sin autorización, o cómo determinaría cuáles son “los buenos” a los que les permitiría regresar. Tanto John Kasich, gobernador de Ohio, como Jeb Bush, exgobernador de Florida, rechazaron el plan del magnate el martes por la noche al considerarlo cruel y fuera de la realidad.

“Enviarlos de regreso, 500,000 al mes, es simplemente imposible”, afirmó Bush. “Y no va de acuerdo con los valores estadounidenses. Y desbarataría comunidades. Y enviaría una señal de que no somos el tipo de país que yo sé que Estados Unidos es”.

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