Trenes de Cuba ofrecen vista detallada del país

POR RAMÓN ESPINOSA | AP

SANTIAGO – — De este a oeste, los trenes ofrecen una vista de Cuba en cámara lenta y alta definición que pocos extranjeros ven alguna vez.

Las cabras pastan junto a las vías en la campiña, lo que obliga a los ferrocarriles a frenar para no arrollarlas. Antiguos automóviles de marcas estadounidenses hacen fila en un cruce mientras las locomotoras pasan. Carretas jaladas por caballos atraviesan las vías después de que el tren ha pasado.

Un chico consigue un aventón con el maquinista para volver a casa desde la escuela. Un hombre a caballo monta junto a las vías que solían transportar toneladas de azúcar de esta industria en Cuba, que ahora se encuentra marchita. Un joven sube al tren con cabras para vender en La Habana.

Aunque la isla está modernizando lentamente su sistema ferroviario, el maltrato y el robo de la propiedad ferroviaria por la gente para la que fue construida asegura que siga siendo la forma más lenta de transportarse en Cuba, que ya de por sí se mueve lentamente.

Los trenes que unen la capital de Cuba con el poblado de Hershey —donde solía operar la compañía productora de chocolate— en la provincia de Matanzas están llenos de turistas que pagan menos de 50 centavos de dólar por el viaje a medida que la isla se llena de visitantes tras el deshielo en las relaciones diplomáticas con Estados Unidos.

En cuanto a la ruta entre Santiago y La Habana, los cubanos pagan poco más de un dólar para transportar bienes o visitar a familiares que viven lejos. A los extranjeros se les cobran 30 dólares por el mismo recorrido.