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Julio Martínez sabe acerca del potencial. Él sabe que el aserrín común y corriente puede filtrar los contaminantes del agua y que las pequeñísimas proteínas bacterianas podrían un día reemplazar a los pesticidas. Y sabe acerca de estos avances agrícolas porque sus maestros vieron el potencial que tenía.

“Como estudiante de primera generación ir a la universidad es un reto, pero mis mentores han sido mi fortaleza”, dijo Martínez, quien llegó a EE. UU. proveniente de México a la edad de 11 años y este otoño se graduará de la Universidad Estatal de California en la Bahía de Monterey con un título en biología. Martínez planea continuar estudiando ciencias agrícolas como estudiante académico predoctoral de Sally Casanova.

Será el segundo de su familia que se graduará de la universidad, después de su hermana mayor. Si completa su doctorado, él será el primero de su familia.

“No teníamos que venir aquí, pero mi papá tenía esta meta de obtener una educación superior para sus hijos”, dijo Martínez. Su padre dejó su oficio como panadero en México para convertirse en trabajador del campo de California con la madre de Martínez. Continuamos levantándonos a las 5:00 A.M. todos los días para recoger lechuga y frambuesas.

La ciencia le llamó la atención a Martínez por primera vez cuando era un adolescente que batallaba con los dilemas cósmicos. “¿Cuál es el significado de la vida?” pregunta con una risita. “La biología me despertó la curiosidad porque es el estudio de la vida”.

Las preguntas abstractas llevaron a Martínez a las ciencias, pero lo familiar lo atrajo a la biología agrícola.

“Simplemente observo la comunidad que me rodea”, dijo. “Mis padres son trabajadores del campo. Le estoy devolviendo el favor a la industria que ha creado muchos empleos”.

Su hermana mayor lo inspiró para que asistiera a la universidad, pero el primer año fue un desafío para él. Como no había estudiado química en la preparatoria, la materia lo intimidó en la universidad. Martínez pensó en cambiar de carrera, pero un profesor lo animó para que permaneciera en las ciencias.

Él sabía que para tener éxito en las ciencias, la experiencia en la investigación era fundamental. Tomó una clase de microbiología y recibió una subvención del Programa para la Educación y la Investigación en Biotecnología de la Universidad Estatal de California.

La subvención le permitió a Martínez estudiar la forma en que el aserrín contrarresta los contaminantes del agua. Los pesticidas de la agricultura pueden filtrarse al agua subterránea y contaminarla con nitratos. Estos nitratos presentan riesgos de salud en el agua potable y pueden causarle la muerte a los bebés. Con la ayuda de un profesor, Martínez estudió si un “biorreactor de aserrín”, una zanja llena de este material, podría resolver el problema.

Cuando el agua con un alto contenido de nitratos fluye desde un campo, pasa por la zanja llena de aserrín. Las bacterias del suelo que se alimentan de aserrín utilizan el nitrato para respirar, lo cual convierte al contaminante en gas nitrógeno. El agua fluye a la salida del reactor con una concentración más baja de nitratos. Martínez dijo que sus estudios resultaron suficientemente prometedores como para que la Universidad Estatal de California esté ahora construyendo un biorreactor de aserrín más eficiente.

Actualmente, Martínez estudia la forma de reemplazar los pesticidas en su totalidad. Las bacterias producen proteínas que atacan las cepas bacterianas que compiten con ellas. Con más estudios, los humanos podrían utilizar estas proteínas para combatir las enfermedades bacterianas que amenazan a la agricultura.

Afuera de laboratorio, Martínez ayuda a educar a su comunidad acerca de cómo vivir de manera segura con los pesticidas en su trabajo como voluntario del Centro para la Evaluación de la Salud de Madres y Niños de Salinas (Center for the Health Assessment of Mothers and Children of Salinas CHAMACOS). Ahí explica consejos básicos que pueden aumentar la seguridad de las familias como la suya: Los trabajadores del campo, por ejemplo, deben lavar su ropa separada del resto de la ropa de la familia para evitar que los químicos tóxicos se esparzan.

Aunque desea compartir su historia para motivar a otros, Martínez espera que en el futuro las historias como la suya no sean tan raras.

“Esto debería ser normal, no estar en las noticias”, dijo acerca de los estudiantes como él que asisten a la universidad.

Martínez recibió la oportunidad el año pasado de reunirse con otros científicos como él a través de una beca de la Sociedad para el Avance de los Chicanos o Hispanos y de los Nativoamericanos en las Ciencias. Asistió a la conferencia nacional de la sociedad en Los Ángeles y compartió el trabajo que realizó con el aserrín.

“Nunca pensé que alguien me pagaría por asistir a una reunión y conocer a científicos de todo el país. Fue una experiencia magnífica”, dijo.

A fines de este mes, Martínez asistirá de nuevo a la conferencia en Washington D.C. y compartirá sus estudios sobre las bacterias.

Martínez ha recibido demasiadas subvenciones y premios para enumerarlos. Planea solicitar asistir a U.C. Davis para continuar sus estudios durante el verano. Aunque está agradecido por su éxito, Martínez subrayó que sus logros son resultado del apoyo de sus profesores y de su familia por igual.

Les aconsejó a otros jóvenes de su comunidad que busquen apoyo en donde puedan. “Siempre hay personas... Tienes que abrirte ante ellas y dejarles ver que necesitas ayuda”.

Martínez se cuenta entre los que están listos para ofrecer apoyo.

“Solo quiero inspirar a otros porque otros me han inspirado a mí. Solo quiero devolver lo que he recibido”.

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