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Las personas que visitan Borchard Farms en octubre encuentran lo familiar y lo exótico, con frecuencia en la misma fruta. Las simples calabazas amarillas se codean con las variedades multicolores cuyas curvas parecen más alienígenas que plantas. Y luego, por supuesto, están las calabazas.

“Me gusta treparme arriba de ellas. Me gusta saltar sobre ellas y decir ‘¡Buu!’”, dijo Faith, de 4 años, durante un breve descanso después de corretear por el campo de calabazas de la granja, donde también hay un castillo inflable.

Según el agricultor Tom Borchard Jr., las personas que acuden de compras pueden esperar una completa selección de calabazas de temporada gracias al agua reciclada. Al igual que muchas granjas del área, Borchard Farms utiliza agua distribuida por el Proyecto contra la Intrusión de Agua Salada de Castroville (Castroville Seawater Intrusion Project, CSIP).

De acuerdo con la Dependencia Regional de Monterey para el Control de la Contaminación en el Agua, CSIP se diseñó para resolver un antiguo problema del agua subterránea. Ya desde 1944, la industria agrícola del condado de Monterey extraía tanta agua de los acuíferos subterráneos que el agua de mar comenzó a filtrarse en el suministro de agua subterránea. Esto puso en peligro a la agricultura y a los residentes de Salinas

El tratamiento de las aguas residuales ayudó a disminuir el problema. Si los agricultores utilizan agua reciclada para sus cosechas, entonces usan menos agua subterránea. Cuando el nivel del manto freático es más alto, hay menos agua de mar que contamine los acuíferos subterráneos. Hasta 2013, se irrigaban 12,000 acres de tierras agrícolas con agua reciclada.

Como sólo requieren una cantidad moderada de agua reciclada, las calabazas de Borchard están relativamente protegidas contra la sequía. Sin embargo, una sequía más larga podría presentar desafíos, ya que es necesario mezclar algo del agua de río con el agua reciclada, explicó.

“No podemos enfrentar esta sequía durante muchos años más”, agregó.

Aunque Borchard espera que El Niño ayude, le preocupa que algo del agua de lluvia se desperdicie debido a una capacidad de recolección y almacenamiento inadecuada.

“No tenemos suficientes medidas implementadas para capturar el agua que nos llega. Vamos a recibir esta agua, pero si no la usamos la perderemos”, agregó.

Por ahora, sin embargo, los visitantes de Borchard Farm, unos 10,000 entre septiembre y octubre, encontrarán una abundante variedad de calabazas para comprar.

Para los visitantes que desean que sus decoraciones resalten, Belinda Serrato, gerente de la granja, tiene una sugerencia:

“Me gusta lavarlas y aplicarles una capa de barniz”, explicó mientras sumergía una calabaza en una cubeta de agua. “Se ven realmente hermosas y duran mucho tiempo”.

Borchard Farms estará abierta durante el mes de octubre de 10:00 A.M. A 8:00 P.M. en 142 Rodgers Road, Salinas.

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