LINKEDINCOMENTARIOSMÁS INFORMACIÓN

Pequeñas lucecitas iluminaron lentamente un salón el viernes por la noche, a medida que los familiares de personas asesinadas los honraron durante una vigilia especial a la luz de las velas en conmemoración del 17° Día Nacional del Recuerdo de las Víctimas de Homicidio.

El evento fue organizado por el capítulo local de Parents of Murdered Children, Inc., que ofrece apoyo a amigos y familiares de personas que han muerto de manera violenta.

Cheryl Ward-Kaiser, una de los principales oradores del evento, compartió detalles de su espantosa experiencia en 1991, cuando un grupo de jóvenes irrumpió en su casa buscando una caja fuerte llena de dinero que por error pensaron que se encontraba ahí.

Esa noche, su joven hija fue brutalmente atacada y su esposo fue asesinado.

Después de describir lo que sucedió, Ward-Kaiser dijo ante el silencioso salón, lleno de rostros agobiados por la tristeza, que ella solo pudo sobrevivir a través de la forma en que ve a sus atacantes.

“No los odio. Odio lo que hicieron”, dijo. “Le pedí a Dios que me otorgara mi deseo de no odiarlos”.

También aconsejó a las aproximadamente 80 personas que se encontraban en el lugar que “encuentren algo que hacer con todo esto”, y utilicen su pena y la experiencia para ayudar a otros.

Cada una de las familias que se encontraban en la sala contaron historias desgarradoras acerca de la forma en que perdieron a un ser querido. Muchas personas que estaban en el salón eran niños que ya habían experimentado la tragedia de un homicidio.

Con tan solo 11 años de edad, Emma Mexicano ya perdió a su padre y a su tío en homicidios separados. Emma lloró abiertamente mientras encendía una velita en su honor durante la ceremonia.

Su familia también colocó fotografías de las víctimas sobre una mesa llena de fotos, flores, estatuas y otros artículos para honrar a los seres queridos que han perdido.

“Tienes que conocer y compartir la pena de otras personas, y ayudar a cualquier otra persona que podamos”, dijo su abuela, que también se llama Emma Mexicano. “Vivimos día a día, y Dios nos ayuda a levantarnos cada mañana”.

Tanto el condado de Monterey como Salinas han tenido índices de homicidio notoriamente altos durante años. Tan solo en el último mes, ocho personas han sido asesinadas en Salinas.

Algunas personas honradas durante la vigilia del viernes murieron hace décadas, otras hace tan solo meses.

El 19 de julio, el residente de Salinas Antonio González, de 43 años, murió a consecuencia de las puñaladas que sufrió durante un pleito en la calle Williams. Un grupo grande de sus familiares acudió al evento del viernes para recordar a un hombre tranquilo y trabajador a quien extrañan profundamente, dijo su esposa Araceli González.

John Peña, quien también se presentó como uno de los principales oradores el viernes, habló acerca de su hija de 14 años que fue asesinada en un campo de alcachofas en Castroville.

“Han pasado 26 años, pero parece que fue ayer”, dijo.

Peña aconsejó que si alguien quiere que su caso se resuelva, “participe”.

Las personas que han sido testigos de homicidios o que saben algo acerca de uno necesitan proporcionarle información a las autoridades para ayudar a los seres queridos que han perdido a sus hijos, enfatizó.

“Tenemos que ponerle fin”, dijo Peña. “Vivimos con esto todos los días”.

El evento siempre se celebra el 25 de septiembre para recordar el día de 1978 en que Lisa Hullinger, de 19 años, fue asesinada. Sus padres, Robert y Charlotte Hullinger, formaron posteriormente la organización nacional Parents of Murdered Children (POMC).

La presidente del capítulo local de POMC, Angie Ortega, dijo que los eventos como la vigilia “le dan voz a nuestros seres queridos”.

Ortega perdió a su hija Lorraine en 1993, cuando su ex-novio la golpeó y la apuñaló hasta morir. Ahora Ortega ayuda a apoyar a otros en diversas formas, como acudir a las audiencias en los tribunales con ellos o simplemente escucharlos.

“Es importante para nosotros unirnos y apoyarnos mutuamente”, dijo Ortega.

Durante la ceremonia también se develó una placa con los nombres de las personas asesinadas; Ortega espera llevarla a futuros eventos del área para honrar continuamente a las personas que la comunidad ha perdido.

Astrid Lang ha estado abogando por las personas que han perdido familiares a manos de homicidios durante años, después de perder a su propia hija Michelle en 1994 cuando un hombre a quien estaba ayudando la atacó.

“Queremos honrar a nuestras víctimas y asegurarnos de que nadie los olvide. Queremos darle un poco de paz a las familias de las víctimas de homicidio”, dijo. “Esto hace que nos demos cuenta de que no estamos solos”.

LINKEDINCOMENTARIOSMÁS INFORMACIÓN
Read or Share this story: http://bit.ly/1Rmp0Li