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Gran parte de la oposición del proyecto de vivienda para los trabajadores del campo que Tanimura & Antle tiene planeado en Spreckels, se basa en la historia percibida de la comunidad, una bucólica y agradable villa de calles tranquilas, poca criminalidad y casas pintorescas, pero caras.

Sin embargo, la percepción y la realidad no son iguales cuando se trata del debate sobre la vivienda planeada. Por un lado no se puede negar que hay una grave escasez de vivienda para los trabajadores del campo y que T&A es una empresa productora progresista que desea proporcionarle vivienda a su fuerza laboral. Por otro lado están los residentes que se expresan acerca de la forma en que el proyecto probablemente afecte el índice de criminalidad y el valor de las propiedades, mientras que al mismo tiempo de restará encanto a la comunidad.

“Mantengan a Spreckels igual que como ha estado durante los últimos cien años, una de las comunidades mejor conservadas de Estados Unidos”, dijo Paige Hufford en una carta enviada anteriormente a The Californian; este punto de vista es compartido entre muchos de los que se oponen al proyecto.

Sin embargo, durante gran parte de la historia de Spreckels ha habido vivienda para los trabajadores, por lo menos desde principios del siglo XX, en que se importó a agricultores japoneses para trabajar en los campos de azúcar de remolacha y en la planta de azúcar de Spreckels de la cual la ciudad deriva su nombre. El martes, Burton Anderson, autor de varios libros acerca de la historia del Valle de Salinas, tuvo una reunión con Brian y Mike Antle en el corporativo de T&A en Spreckels, para repasar antiguos recortes de periódico y testimonios históricos que datan de 1907. La reunión se llevó a cabo un día antes de la junta especial y visita al lugar de la Comisión de Planeación del Condado de Monterey que estaban programadas para el miércoles a las 9:00 A.M. La junta fue abierta al público.

“Los empleados agrícolas son una parte vital de esta industria”, dijo Anderson. “Este (proyecto) tiene precedentes. Siempre ha habido vivienda para los trabajadores del campo aquí”.

A lo largo de la avenida Railroad aún hay algunas casitas de trabajadores de la época en que la ciudad se dedicaba al azúcar. Ahora son propiedades codiciadas; incluso en la peor época de la recesión de la vivienda, tenían precios por arriba de los $200,000 dólares.

La planta azucarera cerró a principios de la década de 1980; es posible que algunos residentes no estén conscientes de que la historia de Spreckels es la de una ciudad creada por una compañía. Lo único que ha cambiado es la compañía y los inmigrantes. Antes de la Segunda Guerra Mundial, la fuerza laboral era japonesa. Durante la guerra, el programa de internación disminuyó drásticamente la fuerza laboral, así que trajeron a braceros mexicanos para reforzarla.

El martes, Neal Juncker estaba recogiendo su correo en la oficina postal del Boulevard Spreckels. Dijo que piensa que el proyecto de vivienda no tendrá éxito simplemente porque “hay demasiada gente que se opone a él”.

“Esto duplicaría el tamaño de la comunidad”, agregó.

En efecto. Actualmente, en Spreckels viven poco más de 900 personas. Los planes del proyecto contemplan vivienda para aproximadamente 800 personas. Sin embargo, no es la primera vez que algún proyecto ha escalado el tamaño de la comunidad. En 2007, la familia Tanimura le vendió terrenos a Standard Pacific Corp. para construir 73 residencias de nivel superior. En ese tiempo, Spreckels tenía 485 habitantes.

El plan también se enfrentó a una fuerte oposición que resultó en audiencias en los tribunales, los cuales eventualmente se pusieron del lado de la familia Tanimura. La oposición terminó después de que la familia contribuyó con $100,000 dólares para hacer mejoras generales en la comunidad.

Un muestreo al azar de las actitudes de los residentes el martes, mostró un tono moderado; muchos de ellos dicen que entienden ambos lados del debate. Un residente que pidió que no se utilizara su nombre dijo que está preocupado acerca de la criminalidad que está seguro que seguirá a la construcción del proyecto de vivienda. Otro dijo que es una estupenda idea, y que si la mano de obra necesita estar aquí, la vivienda tiene sentido.

Mike Antle, vicepresidente ejecutivo de T&A, se indigna por la sugerencia de que los trabajadores del campo de origen mexicano son sinónimos de criminalidad.

“Miraré a la gente directamente a los ojos y les diré que yo me hago completamente responsable”, dijo Antle.

El proyecto estará prácticamente autocontenido. Además de un campo de softbol y un campo existente de fútbol, se construiría un segundo campo de fútbol y un mercado. Uno de los argumentos presentados por los opositores es que no hay tiendas de comestibles entre Spreckels y Salinas en las que los trabajadores del campo puedan hacer sus compras. El mercado llenaría ese vacío.

El centro del terreno en que se construirían las unidades de vivienda no ofrece ninguna vista de las casas cercanas. Por el oeste, un enorme edificio de manufactura con tejado de dos aguas que se ha conservado desde los días del azúcar de remolacha bloquea todas las vistas del terreno. Por el este, una planta de múltiples niveles también lo oculta. Hacia el sur solo se pueden ver tierras de cultivo, y una fila de árboles bloquea las vistas hacia el norte. Brian Antle, gerente de producción de lechuga, dijo que desde el Boulevard Spreckels solo se vería la esquina de un techo.

“La vivienda para los trabajadores está entretejida con la historia de esta comunidad”, agregó. “No podríamos encontrar un mejor lugar en el Condado de Monterey para este proyecto”.

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