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El estadio The Pit de Salinas High se llena los viernes por la noche con una mezcla de aficionados que ven jugar a los Cowboys en una de sus mejores temporadas de la última década.

En el campo, el equipo universitario de los Cowboys sale al emparrillado durante 48 minutos de acción por semana, tomando un descanso en el medio tiempo y dando paso a la banda de marcha de Salinas. 

Pero un jugador no sale del campo: el apoyador Damian Sampaga.

El alumno de último año, usando aún su camiseta y hombreras, cambia su casco por una trompeta y participa en la interpretación de Earth, Wind & Fire por parte de la banda de marcha durante el medio tiempo antes de salir de nuevo al campo con la defensiva de los Cowboys.

En el campo y en la sección de metales

Sampaga se aficionó al campo de fútbol americano cuando era niño, al igual que muchos de sus compañeros de los Cowboys. A los 6 años jugó fútbol bandera, antes de unirse al equipo de fútbol americano juvenil de los Colts y Broncos de Salinas.

Muchos de sus compañeros de equipo actuales estuvieron en los equipos de los Colts y Broncos cuando él portaba su uniforme.

“Mi primo Joey (Moag), he jugado con Carl Richardson desde que era pequeño”, dijo Sampaga con una sonrisa. “Él era una gran estrella. Jason Palodichuk, Cole Cook, Colby Carroll, muchos como ellos”.

“Ha sido todo un deleite verlos a él y a mi sobrino (Moag) jugando juntos”, dijo Julia, madre del joven Sampaga. “Los mantuvimos juntos y han estado con muchos de sus compañeros de equipo desde hace tiempo”.

Cuando estaba en secundaria, Sampaga tocaba la flauta, pero cambió a un nuevo desafío en la preparatoria.

“En la preparatoria nos dieron la opción de elegir un instrumento”, recordó. “La trompeta siempre me interesó y algunos de mis amigos la tocaban y eso hizo que yo quisiera empezar a tocarla. La he tocado desde entonces”.

Se estableció un sistema para que Sampaga se uniera a la banda de marcha de los Cowboys durante el medio tiempo para sus presentaciones.

“Tiene a alguien que recoge su instrumento y después él se integra a la banda cuando suena el silbato, vistiendo su uniforme de fútbol”, dijo Micah Cabaccang, maestro de la banda. “De hecho, eso me gusta. Muestra la colaboración que existe con todas las actividades”.

Cabaccang y el entrenador en jefe del equipo universitario de fútbol americano, Steve Zenk, empezaron a dar clases en Salinas High al mismo tiempo, haciendo que fuera fácil esa colaboración.

“Éramos nuevos y queríamos trabajar juntos”, dijo Cabaccang. “(Zenk) también estuvo en la banda y le encanta la música, es por eso que los alienta tanto. Ha pedido algunas veces que toquemos algo de rock clásico y nosotros les damos por su lado porque queremos tocar lo que ellos quieren escuchar”.

Tiempo doble

Practicar para la banda y jugar fútbol puede llegar a saturar el horario semanal de cualquiera. Los lunes y miércoles en particular, al joven apoyador de último año se le acumulan las actividades.

“Voy a clases de 8 (a. m.) a 2:50 (p. m.)”, explicó Sampaga. “Fútbol de 3 a 5:30, tal vez hasta las 6 con un poco de pesas, y después estoy en la banda de 6 a 8:20. Y luego una hora de tarea por la noche... Regreso a casa alrededor de las 9, 9:30 de la noche”.

Y luego están los juegos de los viernes por la noche o los sábados por la tarde, antes de las competencias de la banda durante los fines de semana.

“Es una locura”, dijo Julia. “Parece que siempre está en movimiento. Ha practicado muchos deportes desde que era chico... él y mi sobrino, por lo que sentimos que toda la familia participa”.

Sus días de jugar fútbol soccer y basquetbol terminaron para poder mantener su peso para el fútbol americano, pero Sampaga eligió un nuevo deporte durante la primavera en preparatoria: el lacrosse.

“Es bastante nuevo aquí (en Salinas High)”, dijo. “He jugado fútbol durante 12 años, pero el lacrosse es por mucho mi deporte favorito”.

Para cuando llegue marzo, cambiará su casco y hombreras de fútbol por su uniforme de lacrosse. Por ahora, él y el resto de los alumnos de último año de Salinas tienen solo una meta en mente.

La última temporada

Este otoño ha brindado a los Cowboys una oportunidad histórica. La temporada número 100 del equipo ofreció a Salinas la oportunidad de ser tricampeones de liga por primera vez, según los registros de la liga.

Para los alumnos de último año como Sampaga, los años de trabajar juntos hacen que este otoño también sea mucho más especial.

“De hecho, es realmente divertido porque hemos crecido mucho juntos como equipo y como amigos”, comentó Sampaga. “Sabemos que podemos confiar los unos en los otros con lo que sucede en el campo de juego. Es bueno saber que, si cometo un error, tengo compañeros que sé que me darán su apoyo”.

La defensiva ha realizado grandes jugadas en forma regular, logrando capturas de mariscal de campo, intercepciones y balones sueltos, al mismo tiempo que anotaba múltiples touchdowns. Han ayudado a impulsar a los Cowboys para alcanzar por lo menos una parte de la Liga Atlética de la Costa del Pacífico: título Gabilan. 

“Obviamente la CCS es la meta, pero primero hay que ganar la liga”, dijo Sampaga. “Y después de esa victoria, lograr algo que nunca hemos hecho antes”.

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