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Nota del editor: El siguiente reportaje contiene detalles que podrían ser perturbadores para algunos lectores.

Durante casi 30 años, los seres queridos de Christie Sue Piña han esperado que se haga justicia por la violación y asesinato de la joven de 14 años, incluso cuando su asesino se escondía en México mientras criaba una familia en ese país. 

El 6 de noviembre, Arsenio Pacheco Leyva, de 57 años, fue condenado a cadena perpetua por el brutal asesinato de Christie, mientras sus seres queridos observaban y le expresaban su dolor y su ira.

“Sinceramente espero que vivas una larga vida, pudriéndote tras las rejas. Espero que la miseria te coma desde las entrañas”, fueron las palabras que durante la audiencia dirigió al prisionero Robert Michael “Mikey” Piña, hermano menor de Christie. “Te veré en el infierno, monstruo”.  

El prisionero ya se había declarado culpable de las acusaciones de haber secuestrado, violado y sodomizado a Christie, para posteriormente apuñalarla 23 veces con un desarmador. 

Varios días después de que ella desapareciera, unos trabajadores agrícolas encontraron su cuerpo el 8 de febrero de 1990, en un campo de alcachofas de Castroville, cerca de la panadería de la familia Leyva en Merritt Street. Las autoridades sospechaban de Leyva, pero no contaban con suficiente evidencia para arrestarlo en ese entonces.

Posteriormente, huyó a México, donde se estableció y formó una familia, después de que fuera también acusado por el intento de secuestro de otra menor, con el nombre anónimo de Jane Doe, entonces de 13 años, en 1993. 

La Jueza Carrie Panetta sentenció al acusado a cadena perpetua, fue notorio que las personas cercanas a Christie habían llenado tres bancas dentro del Tribunal Superior del Condado de Monterey. 

También ordenó que, por el ataque e intento de secuestro de Jane Doe cumpliera siete años y cuatro meses de prisión, antes de su sentencia de cadena perpetua.

En cartas dirigidas al tribunal, la madre y el hermano del prisionero lo describieron como un devoto Testigo de Jehová, como hijo, hermano, esposo y padre cariñoso que ayudaba a los demás después de haber crecido con un padre abusivo. Pidieron clemencia.

Sin embargo, la Jueza Panetta, estuvo de lado de la fiscal de distrito adjunta, Lana Nassoura. 

“Como estableció la Sra. Nassoura, el Sr. Leyva es un depredador”, dijo la Jueza Panetta.

‘Situación de tortura’

Christie falleció de una manera tan brutal, que su padre John Piña todavía no puede dejar de pensar en que el abuso sexual pudo haber continuado durante y, posiblemente, después de su muerte al ser estrangulada y apuñalada con un desafilado destornillador de cabeza plana 23 veces.

El patólogo forense dijo que las lesiones se asemejaban a aquellas de una “situación de tortura”. 

Los detectives del alguacil entrevistaron a la entonces novia del Sr. Leyva, quien les dijo que él había desaparecido mientras salía a comprar donas y leche a las 4:30 a. m. 

Posteriormente le llamó y le dijo que fuera por él a México, y para entonces el interior de su camioneta había sido desmantelado y repintado, de acuerdo con documentos del tribunal.

Los detectives también entrevistaron a varios testigos, quienes contaron historias contradictorias sobre lo que había sucedido: un informante confidencial dijo que había escuchado de segunda mano que el Sr. Leyva se confesó a un conocido, de acuerdo con documentos del tribunal. 

Ese conocido rechazó haber escuchado alguna confesión. Pero su hermana también dijo que él le había advertido “que se mantuviera alejada del Sr. Leyva y que nunca más volviera a hablar con él”, de acuerdo con documentos del tribunal. 

Después de que el Sr. Leyva tratara de secuestrar a Jane Doe en 1993 mientras caminaba a la escuela después de comprar unos dulces, los detectives intentaron arrestarlo. Pero huyó a México, reubicándose finalmente en Sonora, donde formó una familia bajo el seudónimo de "Rogelio Pacheco Ibarra", de acuerdo con los documentos del tribunal. 

El hermano y la madre del Sr. Leyva escribieron cartas al tribunal, declarando que era un devoto esposo y padre de familia, y que lo extrañaban y amaban. 

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También ha sido un devoto Testigo de Jehová durante 26 años, dijeron.

Los detectives habían sospechado de él por el asesinato de Christie desde hacía tiempo. Pero no fue sino hasta 2007 que las pruebas de ADN habían avanzado lo suficiente para vincular de forma concluyente al Sr. Leyva con el asesinato de Christie, y pasarían otros siete años antes de que las autoridades lo encontraran y arrestaran. 

Luchó contra su extradición hasta el 15 de marzo de 2018, y llegó a la cárcel del Condado de Monterey en mayo de 2018.

En un principio negó las acusaciones, pero cambió su declaración a culpable hace aproximadamente un mes.

‘Eres un miserable’

La sentencia fue dictada el 6 de noviembre después de que los amigos y familiares de Christie describieran su conducta jovial, sus luchas personales y su amorosa personalidad.

También describieron cómo su violenta muerte los ha devastado, y condenaron al hombre responsable de ello.

Carol Blum, vecina de Christie cuando era pequeña, recordó cargarla cuando tenía solo 3 días de nacida. Dijo que Christie quería tener dinero para comprar regalos de Navidad, de modo que la Sra. Blum le pagaba para realizar algunos quehaceres. 

“Con el primer cheque que recibió me compró una tacita con un oso de peluche que dice 'Te quiero'”, dijo la Sra. Blum ante el tribunal.

El Sr. Leyva mantuvo la cabeza agachada, viendo hacia abajo durante la mayor parte de la audiencia, excepto cuando hablaba en voz baja con su abogada defensora, Jennifer Davenport. 

“Eres un miserable. Mírame. Ni siquiera puedes mirarme. Mírame, miserable”, le dijo la Sra. Blum. “Le rezo a Dios para que todo lo que le hiciste a Christie te lo hagan cada día de tu vida”. 

Robert Piña dijo que la personalidad alegre de Christie y sus excelentes calificaciones solo formaban parte de su historia; en su diario, ella aspiraba a convertirse en actriz. 

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Christie Piña's father and brother speak after the sentencing of her killer to life-in-prison Wednesday. Christie was found dead in a field in 1990. Joe Szydlowski, The Californian

Pero también describía su lucha contra la depresión y el suicidio, dijo. 

Ella iba de vuelta a casa cuando el acusado la secuestró y asesinó, explicó Robert Piña. 

“Tú la mataste justo cuando ella estaba haciendo que las cosas mejoraran. Estaba empezando a construir su vida, a encontrar su luz y tú se la arrebataste”, dijo. “Te odio”. 

Robert Piña, quien era un bebé cuando Christie fue asesinada, dijo que su muerte ha acechado a toda su familia; recuerda que se quedaba dormido mientras pensaba en ella gritando.

“Recuerdo mi primer día en el jardín de infantes. Pensaba que alguien me estaba siguiendo al baño y pensé que tenía que ser él (el acusado)”, dijo Robert Piña. 

Jane Doe, cuyo rapto perpetrado por el Sr. Leyva fue interrumpido por una transeúnte, dijo al tribunal que algunos días está en “modo de supervivencia” y “paranoica”, de acuerdo con su carta dirigida al tribunal. 

“La peor parte es el miedo con el que vivo sabiendo que esto podría pasar otra vez”, dijo en la carta.

La prima de Christie, Debbie Piña, dijo que su familia está “en perpetua angustia emocional”.

El maltrato que sufrió el Sr. Leyva durante su niñez

La madre y el hermano del Sr. Leyva escribieron al tribunal pidiendo clemencia para él. 

En sus cartas, ambos dijeron al tribunal que el Sr. Leyva era el mayor de siete hermanos. 

Sus padres se establecieron en Castroville, donde abrieron una panadería, en la cual trabajaban el Sr. Leyva y sus hermanos.

Pero el padre del Sr. Leyva era un alcohólico maltratador que le pegaba a su madre “continuamente, día tras día” y traumatizó a sus hijos, escribió su hermano.

La madre del acusado escribió que una vez su esposo disparó un arma y que la bala casi le pega al Sr. Leyva, asustando a todos sus hermanos. Su esposo cortaba la ropa de ella con un cuchillo de cocina y, una noche, la llevó a una playa en Moss Landing. 

“Me dijo que me iba a matar ahí”, escribió. “Comencé a rezar y de repente un (ayudante del) sheriff del Condado de Monterey detuvo el auto de mi esposo y lo arrestó por llevar un arma oculta”. 

Ella dijo que se divorció de él en la década de 1980 y que se encargó de la panadería con la ayuda de sus hijos. El Sr. Leyva había sido muy protector con sus hermanos y trabajaba arduamente, especialmente dando alimento a los necesitados y ayudando a los trabajadores agrícolas a llenar formularios en inglés, escribió su madre. 

En prisión, ha seguido siendo un devoto Testigo de Jehová, escribió su hermano. Un excompañero de la prisión escribió que el Sr. Leyva era un mentor espiritual para él y otros. 

Pero eso sucedió después de que se escapara de los Estados Unidos cuando se le buscaba por tratar de secuestrar a Jane Doe. 

“Realmente no creo que Christie haya sido tu primera víctima o la última”, dijo Carla Bound, madre de Christie, en una declaración preparada ante el tribunal. 

La Sra. Bound tiene razón, Christie no fue ni la primera ni la última víctima del acusado. 

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‘Amenazó con apuñalarla’

El 25 de julio de 1987, una muchacha de 14 años identificada como M.C., aceptó el ofrecimiento del Sr. Leyva de llevarla a su casa en Salinas en su camioneta después de una fiesta, de acuerdo con un documento del tribunal. 

En lugar de eso, se detuvo a un lado del camino y la obligó a practicarle sexo oral. Al principio, también dijo que le había dado cocaína y la había obligado a tener relaciones sexuales con él, pero 31 años después, ella se retractó de esa parte de la historia, de acuerdo con el documento.

Dos meses después, otra chica de 14 años, A.Y., le dijo a la policía de Salinas que él le había ofrecido llevarla en su camioneta mientras ella iba caminando hacia la escuela. En lugar de eso, la llevó a un viñedo y la forzó a tener relaciones sexuales con él. 

“Le puso un destornillador en el cuello y la amenazó con apuñalarla 18 veces si no hacía lo que le decía”, de acuerdo con documentos del tribunal. 

El Sr. Leyva fue condenado por el delito grave de relaciones sexuales ilícitas el 27 de enero de 1988, en ambos casos, de acuerdo con el documento.

Una tercera mujer, I.B., dijo a las autoridades que tuvo relaciones sexuales voluntariamente con el Sr. Leyva a principios de la década de 1980 a cambio de que la llevara en su vehículo. A veces también le proporcionaba refugio a I.B., a quien habían echado de casa de su madre y era indigente. 

‘Lo logramos’.

El padre de Christie, John Piña, y su hermano, Robert Piña, también relataron ante el tribunal los años de “suplicar” por ayuda para atrapar al asesino de Christie. 

John Piña ha trabajado con muchos grupos y ha abogado por justicia para Christie a nivel nacional en su misión para que el Sr. Leyva respondiera a las acusaciones; llegando incluso a reunirse con el presidente Donald J. Trump para crear conciencia acerca de la historia de su hija, dijo. 

Agradeció a una gran red de apoyo por ayudarle a resistir 29 años esperando a que el asesino de su hija fuera llevado ante la justicia.

“Tomó mucho tiempo, pero lo logramos. Finalmente se resolvió”, dijo John Piña después de la sentencia.

El Sr. Leyva debe pasar 32 años tras las rejas antes de ser elegible para la libertad condicional, dijo la Jueza Panetta. 

El acusado, a través de su abogada Jennifer Davenport, ofreció una disculpa a las víctimas y a sus familias en el tribunal. 

“Verdaderamente lo siente y lamenta el daño emocional que ha causado”, dijo la Sra. Davenport. 

El padre de Christie, John Piña, no aceptó la disculpa. 

“La única razón por la que ofreció una disculpa fue porque lo atraparon”, dijo el Sr. Piña después de la audiencia.

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