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Una semana después de que la Marina de Estados Unidos admitiera que las imágenes publicadas en 2018 que capturaron sus pilotos mostraban objetos voladores no identificados reales, el Departamento de Defensa (DoD, por sus siglas en inglés) de los EE. UU. anunció que destinaría más de un cuarto de millón de dólares al estudio de la niebla en el Condado de Monterey. 

Lo escuchó bien: al ejército estadounidense le interesa estudiar la niebla.

Dan Fernández, profesor del departamento de ciencias aplicadas y ambientales de la California State University Monterey Bay (CSUMB) ha estado estudiando la niebla durante décadas, desplegando atrapanieblas en todo el estado. El profesor Fernández recibió el subsidio del DoD para continuar su investigación.

El profesor Fernández ha trabajado en la recolección de agua de niebla desde 2005. Su grupo ha desplegado atrapanieblas estándares para investigación en más de 25 puntos por todo California.

“De hecho me interesa la naturaleza de la propia niebla”, dijo Fernández. “¿Qué podemos aprender de cómo se forma la niebla y cómo se disipa? Hay mucho interés en ello desde varias perspectivas: la niebla se asocia con una falta de visibilidad, por lo que tener una mejor comprensión de las condiciones que se presentan para crear diferentes tipos de niebla, dará por resultado que unas tienen mayor o menor visibilidad que otras”.

Los bancos de niebla están compuestos por gotitas de agua, y donde hay niebla, hay una forma de extraer agua de la misma. O bien, en el caso de Fernández, atrapar agua usando atrapanieblas. Existen innumerables aplicaciones para esto, y hasta los atrapanieblas que miden tres pies de ancho pueden ser transportados en la espalda para ayudar a los soldados a mantenerse hidratados en climas secos y brumosos.

La niebla es, literalmente, una nube que toca el suelo. Al estudiar la niebla, Fernández también está estudiando las nubes y puede ayudar al ejército a entender mejor las maneras de ver a través de los bancos de nubes y de niebla, lo que es vital para las misiones aéreas y hasta para mejorar las imágenes vía satélite.

Una mayor comprensión de la niebla y las nubes puede ser crucial para los aeropuertos y otros lugares donde la densidad de la niebla puede tener un efecto adverso. 

“Estudiamos las nubes; es algo turbulento, ahí dentro ocurren muchas cosas”, dijo Fernández. “Es difícil tomar mediciones de ellas; tienes que volar hasta allá; tus instrumentos tienen que estarse moviendo con la nube. Aunque es posible investigar las nubes, es más fácil investigar la niebla”.

“La presencia de niebla afecta la visibilidad y puede afectar las operaciones del ejército”, dijo la gerente del Programa de Materiales y Procesos Terrestres de la Oficina de Investigación del Ejército (Army Research Office Earth Materials and Processes Program). “Este subsidio hará posible contar con la ciencia necesaria para mitigar esos efectos, además de proporcionar oportunidades para desarrollar a la siguiente generación de científicos”.

El capitán Rich Wiley, comandante de Actividad de Apoyo Naval (Naval Support Activity) de Monterey, está calificado para volar cinco diferentes tipos de aeronaves. Ha acumulado más de 3,400 horas de vuelo y cerca de 800 “detenciones” de portaaviones (aterrizajes en portaaviones) en varias aeronaves.

Según la experiencia de Wiley, la niebla requiere un criterio de “proceder, no proceder”, que es crucial para determinar si una misión tendrá éxito o no. Si la investigación de Fernández pudiera ayudar a la fuerza aérea a encontrar una manera de ver a través de la niebla o las nubes mientras vuelan, dijo, sería una enorme ayuda para los pilotos.

“Lo que sea para darnos una ventaja para ver donde normalmente no podemos ver, diría que sería muy útil”, dijo Wiley. “Pero debemos asumir que, si lo tenemos, el enemigo probablemente también lo tendrá. Hay un ‘estira y afloja’ para todo”.

Pero el estudio de la niebla no solo tiene aplicaciones militares.

Fernández dijo que consideraba que el cambio climático disminuiría la aparición de niebla en todo el mundo. En la Bahía de Monterey, dijo, eso significaría una capa marina más delgada y veranos más calurosos.

Podría incluso forzar a los agricultores a sembrar diferentes cultivos que prefieran un clima más cálido, dijo Fernández.

Las alcachofas de Castroville, por ejemplo, que se cultivan mejor en condiciones húmedas y frescas, no tolerarían un clima más cálido y seco. 

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WATCH Castroville artichoke harvest Kate Cimini, The Californian

Con el subsidio, Fernández podrá adquirir instrumentos que le permitan analizar cada gotita de niebla recolectada por sus atrapanieblas.

“Este subsidio permitirá la compra de varios instrumentos de primera línea. Compraremos dos dispositivos de medición de gotas de niebla FM-120. Hasta ahora, solo existen 106 de esos a nivel mundial y proporcionan una medición sin precedentes de las características de la niebla que elevará a la investigación de la niebla que realizamos en la CSUMB a un nivel totalmente nuevo”.

La subvención fue otorgada a través del subsidio para Equipo/Instrumentos del Programa de Investigación y Educación para las Universidades Históricamente Afroamericanas e Instituciones de Atención a las Minorías (Research and Education Program for Historically Black Colleges and Universities and the Minority-Serving Institutions (HBCU/MSI)).

Si Fernández es capaz de decir qué tamaño tienen las gotitas recolectadas en áreas determinadas y la estructura química de la niebla (por ejemplo, entre más cerca esté la niebla del océano, más salada es la propia niebla), podremos entender mejor la estructura de todo el banco de niebla. 

Y más cerca estará el DoD de ver a través de las nubes. Y, tal vez, solo tal vez, ver más de esos objetos voladores no identificados.

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