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Three people were shot and killed and as many as 15 others were injured during the July 28 shooting. Nate Chute, USA Today Network

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A un mes de que Keyla Salazar, Steven Romero y Trevor Irby fueran asesinados en el Festival del Ajo de Gilroy, el mundo ha seguido su marcha. 

Menos de una semana después ocurrieron dos tiroteos más en Texas y Ohio, con horas de diferencia entre ellos, dirigiendo la atención de los medios a las más de 30 personas que fallecieron. Más atención recibió el manifiesto en contra de los latinos y la confesión del tirador de El Paso declarando que su blanco durante la matanza eran los mexicanos. 

Sin embargo, todo cambió abruptamente el 28 de julio para aquellos que perdieron a sus seres queridos en Gilroy, como Lorena de Salazar, madre de Keyla, la niña de 13 años que falleció en el tiroteo en el Festival del Ajo.

Temen que el mundo haya seguido su marcha y que los hayan dejado atrás a ellos y a Gilroy. 

El 28 de agosto, la Sra. de Salazar y su familia celebraron una misa para Keyla, una misa católica de difuntos en recuerdo de la difunta a un mes de su muerte.

Desde el tiroteo, las familias de Trevor Irby y Steven Romero han hablado esporádicamente con los medios, pero la familia Salazar ha hecho oír su voz frecuentemente, ávida de mantener viva a Keyla en la memoria de la gente.

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La Sra. de Salazar habla con gusto de su hija y de su inclinación a invitar a desconocidos a sus fiestas de cumpleaños, a cocinar y a distribuir grandes cantidades de comida a los indigentes junto a su madre. Las obras artísticas de Keyla se expusieron en la que hubiera sido la celebración de su cumpleaños 14 y en la misa de un mes de su fallecimiento, firmadas como “Frosty”, el seudónimo de Keyla. 

Pero conforme ha pasado el tiempo, la atención desde el exterior de su comunidad inmediata ha disminuido, dijo. Y su familia y otras familias se sienten olvidadas.

“No solo ocurrió la tragedia (de Gilroy), sino que después pasó lo de Texas, Ohio y Filadelfia. Y sigue sucediendo, todo el tiempo”, dijo la Sra. de Salazar en español. “Nunca pensé que nos pasaría algo tan terrible”.

Todo el tiempo, la Sra. de Salazar lleva consigo el trauma que le causó la muerte de su hija, dijo, conteniendo el llanto. Dijo que su hija odiaba verla llorar, y “ella necesita descansar. No descansará si yo lloro”.

Toda la familia se encontraba a unos 20 pies del tirador cuando abrió fuego ese día, y más de uno de ellos fue alcanzado por las balas, dijo la Sra. de Salazar. Ella se tiró al suelo, tratando de cubrir a una de sus hijas menores para protegerla de las balas que pasaban zumbando a su alrededor.

Resulta todavía más hiriente que el resto del mundo parezca haber perdido de vista este evento que le arrebató a su hija. Le enfurece que el tipo de arma que mató a su hija siga estando disponible para la compra legal, que alguien pueda simplemente conducir a otro estado y cometer la misma atrocidad, una y otra vez, dijo.

La Sra. de Salazar, quien es de San Jose, no desea regresar nunca más a Gilroy y, de hecho, le cuesta salir cuando se acerca el atardecer, dijo, más o menos a la misma hora que empezó el tiroteo. Ahora solo se siente a salvo en su casa.

La tía de Keyla y hermana de la Sra. de Salazar, Katiuska Pimentel, dijo que el trauma del tiroteo ha sido abrumador para la familia. 

La Sra. Pimentel, una organizadora comunitaria quien estaba a punto de ingresar a la facultad de derecho antes del tiroteo, vivió con Keyla durante la mayor parte de su vida y la consideraba más como una hermana menor que como su sobrina.

Recordó una ocasión, después del festival, cuando alguien pasó lentamente en su vehículo con la música a todo volumen por la calle de la casa de su familia. Invadidos por el miedo, convencidos de que era otro tirador, “todos corrimos adentro”, dijo. Pero era una falsa alarma, ocasionada por el trauma y el pánico.

“Toda mi vida he sido una guerrera”, dijo la Sra. Pimentel. “Tuve que aprender que los guerreros pueden ser heridos”.

La Sra. Pimentel demoró su ingreso a la facultad de derecho por un año porque no ha podido dormir ni concentrarse durante su duelo. El asesinato de Keyla cimbró el suelo bajo sus pies.

La Sra. Pimentel ha perdido la fe en la humanidad, dijo, y se siente traicionada de muchas formas. El corto período de atención prestada al tiroteo de Gilroy fue otra cosa con la que ella debió lidiar. 

“Para nosotros, es realmente importante mantener vivo su nombre”, dijo la Sra. Pimentel. “Para nosotros, se siente como si hubiera pasado ayer. Seguimos en duelo y es realmente un sentimiento abrumador.

Me falta un pedazo de mi corazón que mantenía todo unido. Cada día es una batalla”.

A Elizabeth Salas, madrina de Keyla, le resulta frustrante que el mundo haya olvidado tan rápido una tragedia que en su vida proyecta una sombra tan grande. Ella y su hermana Lourdes, quien es madrina de una de las hermanas menores de Keyla, dijeron que seguir adelante tan rápidamente después de tiroteos como este y no mejorar los servicios de atención de la salud mental en las escuelas y en los hogares, abre la puerta para que sucedan más tiroteos.

“A ellos no les importa”, dijo la Sra. Salas. “Es como decir, continuemos con lo que sigue. Siento que no está bien; es un error. La gente debería de poner más atención cuando ocurren tiroteos como ese, la gente debería de ayudar.

Por eso hay personas que matan a otras personas”, dijo. “La ira, la tristeza, la depresión; creen que la única manera de ser escuchados es ir y matar a alguien”.

La Sra. Pimentel exhortó a todo EE. UU. a mantener viva la memoria de quienes fallecieron durante el tiroteo en el festival de Gilroy, para que pueda darse un cambio en su honor. Con los posibles lazos del tirador de Gilroy con la supremacía blanca y el subsiguiente tiroteo en El Paso realizado explícitamente en nombre de la supremacía blanca, estos tiroteos son síntoma de un problema más profundo que los estadounidenses deben confrontar, dijo.

“No podemos cerrar los ojos ante eso”, dijo la Sra. Pimentel. 

Aunque los medios reportaron que el tirador de Gilroy publicó una foto de un libro que tiene lazos con la ideología de la supremacía blanca en su cuenta de Instagram poco antes del tiroteo, los investigadores del FBI dijeron en agosto que todavía no podían afirmar definitivamente si la ideología de la supremacía blanca motivó los asesinatos. El FBI ha abierto una investigación de terrorismo doméstico por el tiroteo. 

“Esperamos poder honrar a Gilroy y que podamos comprender el impacto que puede tener el odio”, dijo Pimentel. “No podemos propagar el odio contra otras razas porque eso tiene consecuencias. A fin de cuentas, todos somos personas y todos tenemos personas a las que amamos. Eso es lo que importa”.

Visite gilroystronger.com para obtener más información sobre cómo hacer donativos; lo recaudado se irá al Fondo de Ayuda para Víctimas de la Fundación Gilroy.

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