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Los supervisores del condado de Monterey y la comunidad del cannabis se enfrentaron en la votación por un nuevo programa piloto para el cáñamo, culminando en una votación 3 a 1 a favor de permitir el cultivo de cáñamo cerca de Pajaro, Castroville y en el condado de South.

El supervisor de Salinas, Luis Alejo, emitió el único voto en contra del programa, el 23 de julio. El programa permite el cultivo de cáñamo industrial, el cual es una variedad del cannabis que tiene poco o nada de tetrahidrocannabinol (THC), por lo que no puede drogar a nadie.

En cambio, se cultiva tanto para aplicaciones industriales como para producir cannabidiol (CBD), una sustancia química no psicoactiva que se usa en forma medicinal para tratar ciertos tipos de dolor y otras dolencias. 

Los supervisores aprobaron el plan en una votación dividida. Jane Parker, quien representa a las áreas de Seaside y Marina, estuvo ausente.

Los supervisores consideraban dos propuestas: 

Henry Gonzales, el comisionado agrícola del condado de Monterey, sugiere permitir el cultivo de cáñamo en áreas ya zonificadas para la agricultura cerca de Castroville, San Ardo, Pajaro y Aromas. Dijo a los supervisores que ha visto interés de 50 posibles productores agrícolas. Quiere ampliar los límites de la propuesta de 30 permisos y 100 acres por campo de cultivo a 50 permisos y hasta 500 acres por ubicación. 

El 10 de julio, la Comisión de Planificación votó 8 a 0, con dos abstenciones, para tratar al cáñamo como a cualquier otro producto agrícola, lo que significa que debe registrarse ante la comisión agrícola del condado, pero puede cultivarse en todo el condado donde se cumpla con las normas de zonificación, de acuerdo con un informe para el personal. También recomendaron media milla como zona de delimitación entre las ciudades y campos de cultivo, con una zona de delimitación adicional para evitar que la marihuana y el cáñamo tengan una polinización cruzada. 

La polinización cruzada preocupa a Curtis Louie, quien es copropietario de la compañía de cultivo de cannabis Old Stage Partners con su esposa Janet Louie. La empresa está ubicada a menos de una milla de los campos de cultivo de cáñamo en Pajaro y Aromas. 

“Si se permite que las propiedades estén cerca de una granja de cannabis, ya sea nuestra o de alguien más, eso podría dañar nuestras cosechas porque producirán semillas”, dijo Curtis Louie.

El sistema de circulación de aire filtra a cualquier insecto, pero las mallas no pueden detener a las partículas de polen, dijo. 

Sin embargo, Hernández dijo que había dos problemas separados que involucraban al cáñamo: Algunas personas solo quieren cultivar las plantas por el CBD, lo que significa que solo quieren plantas hembra, las cuales en su mayoría no pueden contaminar a las plantas de cannabis, no hermafroditas o machos. 

“Con lo que estamos lidiando es con lo que es posible y lo que es probable”, dijo. “¿Es posible que alguien no vea una flor masculina en una planta mayoritariamente (hembra)? Eso es posible. Pero la probabilidad es lo que estamos observando”. 

No obstante, quienes cultivan para obtener semillas, presentan un problema, dijo. 

“Es por los criaderos de semillas que se necesitará esa zona de delimitación”, dijo Gonzales. 

La comisión de planificación recomendó una zona de delimitación de algún tipo, pero la ordenanza frente a los supervisores no obligaba a tener una brecha entre operaciones de cáñamo y la ciudad de Pajaro, lo cual se convirtió en un tema controvertido entre los supervisores. 

“Vamos a tener vecindarios que van a estar bastante molestos, y acudirán a (el presidente del consejo John) Phillips y el consejo”, dijo Alejo, quien representa a Salinas. 

Él quería al menos media milla entre Pajaro y cualquier operación de cultivo de cáñamo. 

Phillips, quien representa a Pajaro, dijo que era suficiente la distancia normal establecida para el cannabis, 1,000 pies de alejamiento de otras operaciones, así como de escuelas e instalaciones para jóvenes. Una zona de delimitación medida en millas eliminaría una gran extensión de tierra disponible en el programa piloto, dijo. 

“Me preocupan también los residentes de Pajaro. Están en mi distrito”, dijo Phillips.

Alejo dijo que una zona de delimitación de media milla eliminaría solo una pequeña cantidad de la tierra disponible alrededor de Pajaro, y King City tiene una zona de delimitación de dos millas entre ella y los campos de cultivo de cáñamo. 

Los supervisores votaron para usar la zona de delimitación de 3 millas (la misma que se usa para proteger a semillas certificadas de la contaminación causada por otras operaciones agrícolas) entre las operaciones de cáñamo y cannabis, a menos que todas las operaciones afectadas acuerden renunciar a la zona de delimitación. 

También aplicaron una zona de delimitación de 1,000 pies entre los campos de cultivo y Pajaro, con base en la misma restricción para el cannabis. 

Sin embargo, Alejo expresó su desacuerdo porque Pajaro es una “comunidad desfavorecida”, explicó. 

“Estas plantas contienen fuertes aceites que emiten olores. Debemos hablar a favor de los (residentes de Pajaro)”, dijo. 

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