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El sospechoso de una balacera ocurrida hace dos años en un Buffalo Wild Wings de Salinas viajó a México después de que su fianza fuera reducida por error, dijeron las autoridades.

Pero este mes, las autoridades mexicanas deportaron al hombre de Chualar a los EE. UU., para enfrentar varios cargos por delitos graves, incluyendo tentativa de homicidio.

El 5 de julio, la Policía Federal mexicana aprehendió a Raúl Hernández, de 29 años, en Morelia, Michoacán, de acuerdo con James Laughlin, subfiscal de distrito del Condado de Monterey. La investigación se realizó en coordinación con el Cuerpo de Alguaciles de Estados Unidos y la policía de Salinas.

“Es un caso grave y nuestros detectives han estado trabajando de forma diligente en el caso, y finalmente podemos traerlo al sistema judicial y tener a esta persona en custodia”, dijo Miguel Cabrera, funcionario de información pública del Departamento de Policía de Salinas. “Es muy satisfactorio poder trabajar, en este caso, con las autoridades mexicanas para traer a esta persona a nuestra jurisdicción y para que se presente ante el tribunal”.

Hernández, conocido integrante de la pandilla criminal Sureños, era buscado por la balacera ocurrida fuera del Buffalo Wild Wings de Salinas el día 17 de septiembre de 2017. 

Su coacusado en el caso, Juventino Carlos Meza, de 32 años, ya había sido sentenciado en febrero pasado a 21 años en una prisión estatal.

Los expedientes judiciales del caso de Meza aclararon el incidente de 2017 que está a cargo de Laughlin.

Esa tarde de domingo, mientras en las pantallas de televisión se veían juegos de la NFL, Hernández y Meza, ambos portando camisetas de los Dallas Cowboys, entablaron una acalorada discusión afuera del restaurante con un hombre solamente identificado por usar una camisa negra y jeans azules.

El hombre regresó al interior del restaurante ante la insistencia del gerente. Hernández y Meza también entraron momentáneamente, pero salieron y se subieron a un Chevy Impala 2012 plateado (con banderines de los Cowboys en las ventanas traseras del auto) registrado a nombre del padre de Meza. Condujeron brevemente cruzando la calle, hacia el Northridge Mall, y regresaron al Buffalo Wild Wings.

En el estacionamiento, Hernández y Meza encontraron al hombre y a un presunto miembro de la pandilla rival, los Norteños, conduciendo un Chevy Impala color negro. Se efectuaron disparos hacia el Impala negro, pero nadie resultó herido.

Ambos vehículos huyeron del lugar.

El sistema de localización de disparos de arma de fuego Shotspotter de la policía de Salinas, alertó a los oficiales de nueve disparos efectuados justo antes de las 3 p. m. ese día. En el lugar, los oficiales hablaron con testigos y recolectaron casquillos en el estacionamiento, además de obtener el video de vigilancia del incidente.

La subsiguiente investigación de la policía de Salinas identificó a Hernández y a Meza como sospechosos y se emitieron órdenes para su arresto.

Además del video y las fotografías de vigilancia que los identificaban a ambos, Hernández estaba en libertad condicional y portaba un monitor de tobillo que rastreaba su ubicación mediante GPS al momento del incidente, testificó ante el tribunal un detective de la policía de Salinas.

Los detectives se pusieron en contacto con Meza en su vivienda al este de Salinas en octubre de 2017, encontrando una camiseta de los Cowboys semejante a la captada en video, así como una pistola 9 mm y parafernalia de los Sureños, de acuerdo con los expedientes judiciales. No obstante, no se encontraron municiones para la pistola de 9 mm.

Un contacto anterior con Meza indicó también que era miembro del subgrupo Salinas Vagos de la pandilla criminal los Sureños, según lo describió ante el tribunal un oficial de la Unidad Antipandillas de la policía de Salinas.

Meza y Hernández fueron arrestados el octubre de 2017 con cargos por delitos graves relacionados con la balacera, así como por agravantes por pertenecer a una pandilla y por delitos anteriores. A ambos se les fijó una fianza de $2 millones.

También tienen condenas previas por delitos graves relacionadas con casos en 2011 y 2013, junto con delitos anteriores relacionados con pandillerismo.

Inicialmente, Hernández se declaró inocente de los cargos imputados por la balacera de 2017, según los expedientes judiciales.

Sin embargo, entre el 27 de octubre y el 1 de noviembre de 2017, el monto de la fianza de Hernández cambió de $2 millones a $50,000 “debido a un error administrativo”, de acuerdo con un acta de las órdenes judiciales de febrero de 2018. Pagó su fianza el 8 de febrero de 2018 y aparentemente viajó a México en lugar de regresar ante el tribunal.

“Nuestra revisión del registro del caso no revela más información acerca del motivo del cambio que la que se conoce públicamente”, escribió un portavoz del Tribunal Superior del Condado de Monterey en un mensaje de correo electrónico el martes. “La única manera de obtener más información sería preguntarle a un juez”, aunque la ética judicial les impide comentar sobre casos pendientes.

Se giró nuevamente una orden de arresto para Hernández, mientras continuaba el caso de Meza.

Después de un cambio en la declaración de inocencia en noviembre pasado, Meza fue sentenciado en febrero por asalto con un arma de fuego semiautomática, terrorismo callejero y dos cargos de posesión de arma de fuego por un criminal convicto, además de una agravante por pena de prisión previa. Actualmente se encuentra encarcelado en la Prisión Estatal Pleasant Valley en Coalinga.

Sin embargo, el caso de Hernández seguía en proceso.

No fue sino hasta julio que las autoridades arrestaron a Hernández en Morelia, capital del estado mexicano de Michoacán. Hernández fue deportado el mismo día al Condado de Los Ángeles, debido a que estaba en México de forma ilegal, dijo Laughlin.

Nicole Navas Oxman, portavoz de Aplicación del Derecho Internacional del Departamento de Justicia de los Estados Unidos, confirmó que Hernández no fue extraditado a los EE. UU.

Los expedientes judiciales muestran una orden de arresto devuelta por la policía de West Covina en el sur de California el 6 de julio. Hernández fue posteriormente procesado en la cárcel del Condado de Monterey donde actualmente se encuentra preso.

Hasta el momento, no ha habido indicación alguna por parte de las autoridades sobre por qué estaba en Michoacán. Un portavoz del Cuerpo de Alguaciles de Estados Unidos no disponía de información sobre el caso.

“Tiene ciertos vínculos con Michoacán”, dijo Cabrera. “No habría ido allá sin ningún motivo”.

Hernández enfrenta cargos por dos acusaciones de tentativa de homicidio, dos acusaciones de asalto con un rifle semiautomático, terrorismo callejero y por ser un criminal convicto en posesión de un arma de fuego, con agravantes adicionales por pertenecer a una pandilla y por condenas previas. Ahora enfrenta un delito grave por no presentarse ante el tribunal con una agravante.

No obstante, no está claro quién disparó el arma, y podría no importar.

“Los dos fueron acusados por todo”, dijo Laughlin sobre Hernández y Meza. “Si uno conduce y ayuda a alguien, y después ese alguien dispara, aplican los mismos principios legales. Esencialmente, es como si uno hubiera disparado”.

De nuevo, la fianza de Hernández se fijó en $2 millones.

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