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El ambiente es notablemente tranquilo en el pequeño campo escondido detrás de Hillcrown Ranch. Es fácil escuchar la voz de Luis Guerrero, entrenador del Pajaro Valley United, dando indicaciones durante una reciente práctica de futbol.  

Las gruesas filas de arbustos de moras de River Valley Farms sirven de límite en un lado del campo y los altos eucaliptos alineados en forma paralela a San Miguel Canyon Road amortiguan el sonido de los silbatazos, los despejes y las exclamaciones de las jugadoras.

Aquí es donde una dupla de jugadoras locales de futbol, Alexa Arango y Melissa García, entrenan con el equipo femenil 2006 de Pajaro Valley United.

Y ellas son dos de las tres jugadoras locales que han llegado a estar entre las 100 mejores del país en sus respectivos grupos de edad dentro del Programa de Desarrollo Olímpico para el Futbol Juvenil de Estados Unidos. Están a semanas de averiguar si han sido invitadas a las pruebas nacionales para tener la oportunidad de estar entre las 26 mejores jugadoras en su grupo de edad en el país.

Una oportunidad para jugar

Arango, de Marina, y García, de Watsonville, son dos jugadoras que realizan un viaje relativamente corto para practicar en el campo entre Las Lomas y Aromas.

Algunas de las otras jugadoras vienen de más lejos, desde King City, en el sur y San José, en el norte. Ese viaje de una hora en coche vale la pena por lo que les ofrecen el entrenador Guerrero y el resto del personal del Pajaro Valley United.

“Si vas a otros clubes en el área de la bahía puede costar miles de dólares por temporada”, dijo Chris Hoyt, padre de Arango.

Pero es mucho menos costoso para las jugadoras estar en el Pajaro Valley United: $170 por temporada.

“Todo se basa en el voluntariado”, explica Guerrero. “Tener este club verdaderamente da a las chicas y a otros niños una oportunidad realmente buena, una opción de algo que hacer”.

Para Arango específicamente, este equipo le brindó una oportunidad única, además del menor costo. Los equipos de futbol juvenil están organizados por año de nacimiento, pero para su año (2007) no había muchas opciones. 

¿La solución? Hacer que suba un año y juegue en el equipo femenil 2006 del United.

“Fue duro al principio porque tienen más habilidades y talento de lo que yo tenía”, dijo Arango. “Así que dependió de que yo trabajara muy arduamente para llegar a ese nivel”.

Ese nivel no fue un reto fácil. El equipo es uno de los mejores del área en la categoría de 2006 y recientemente perdió en tiros penales ante el equipo en la 2a posición a nivel estatal, el San Juan Soccer Club (Rancho Cordova, Calif.), durante un partido de clasificación de la Liga Premier Nacional.

“Jugar así de bien contra ese oponente tan difícil fue bueno para las chicas”, dijo Guerrero. “Saben que pueden competir contra cualquiera”.

Las habilidades y poder de despeje de García hacen que ella y Arango sean peligrosas en el tercio ofensivo. Sin embargo, no es un juego de solo dos jugadoras; hay talento en cada posición del equipo, superando a sus oponentes 31-17 en sus últimos 10 encuentros. 

Excelencia individual y de equipo

El proceso de llegar a la Reserva Nacional del Programa de Desarrollo Olímpico para el Futbol Juvenil de Estados Unidos (ODP en inglés) es una tarea difícil.

Primero, Arango y García tuvieron que jugar lo suficientemente bien como para ser seleccionadas para las pruebas en el norte de California. Lograron estar entre las 26 mejores jugadoras en sus respectivas categorías de edad y afianzaron sus lugares en los Regionales del Oeste del ODP.

Los Regionales del Oeste convocan a jugadoras de Alaska, Hawaii, Washington, Oregon, California, Idaho, Nevada, Utah, Arizona, Montana, Wyoming, Colorado y New Mexico.

La dupla, así como la originaria de Carmel, Madison Gallagher, del grupo de 2005, llegaron a estar entre las 26 finalistas del Regional del Oeste.

“Me sorprendió cuando dijeron mi nombre”, admitió Arango. “Sabía que había trabajado muchísimo, pero también que había un montón de chicas realmente talentosas (en el regional)”.

“Fue realmente increíble porque eso no pasa siempre que vas a jugar a otro lado”, dijo García. 

También llamaron la atención de los San Jose Earthquakes. Los Earthquakes iniciaron recientemente una asociación con el Pajaro Valley United, y Arango y García están cosechando los beneficios. 

Las dos chicas, además de su compañera de equipo Sophia Martel, entrenan con los Earthquakes dos veces a la semana con otras jugadoras del área de la bahía y de más lejos.

“Las chicas de allá tienen realmente mucho talento”, dijo Arango. “Es un nivel de competencia más elevado y más exigente”.

“Todas las chicas saben hacer cosas diferentes que las de aquí”, agregó García. “Y las instalaciones también son muy diferentes”.

En tres semanas sabrán si calificaron para las pruebas de la Selección Nacional. Mientras tanto, vuelven a concentrarse en el próximo reto con el Pajaro Valley United: la San Diego Surf Cup en el último fin de semana de julio.

Es una competencia por la que han pasado jugadoras de la talla de Alex Morgan, Megan Rapinoe y muchas integrantes de la Selección Femenil de Futbol de los Estados Unidos.

“Cuando caminas hacia el interior del estadio, hay fotografías de las jugadoras de cuando estaban ahí y de dónde están ahora”, dijo Hoyt. “Realmente les muestra a las chicas que, si juegan lo suficientemente bien, también pueden llegar a ese nivel”.

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