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Early diagnosis of a potentially fatal fungal infection called valley fever can help patients. Wochit

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Rogelio Jacinto no sabe si todavía puede cantar; tan solo respirar se le dificulta.

Al residente de Salinas le encanta interpretar una buena canción y durante décadas cantó en iglesias del área y en eventos comunitarios. También ha sido defensor de tener mejores condiciones para los trabajadores agrícolas, junto a César Chávez, participó como miembro del consejo del sistema Clínica de Salud y trabajó con cinco equipos de futbol soccer juvenil.

A los 68 años de edad, un diagnóstico de fiebre del valle cambió su vida abruptamente.  

“Cada noche rezo y pido: Dios mío, por favor déjame despertar”, comentó. “Todavía no puedo creer que contraje la fiebre del valle”.

Al principio, los médicos pensaban que tenía bronquitis o neumonía, diciéndole a Jacinto que sus pulmones “se escuchaban muy mal en la revisión”. Su doctor confirmó más tarde que tenía coccidioidomicosis, una infección causada por el hongo Coccidioides, comúnmente conocida como fiebre del valle.

La noticia asustó a Jacinto, quien perdió a su cuñado por la fiebre del valle en 2001. Su cuñado vivía en San Fernando Valley.

“Nunca escuché que la fiebre del valle estuviera en esta zona”, dijo Jacinto. “Escuché que estaba en Arizona y en el desierto... Nunca escuché que se encontrara aquí”.

“Marcado aumento” 

De hecho, los casos de fiebre del valle en el condado de Monterey se han disparado en los últimos años, provocando que los funcionarios de salud del condado, los proveedores de atención médica, los empleadores y los residentes tomen medidas de seguridad.  

“Hemos visto, durante los últimos tres o cuatro años, un marcado aumento en el número de casos de fiebre del valle en nuestra comunidad”, dijo el Dr. Allen Radner, jefe de medicina del Distrito Sanitario de Salinas Valley Memorial y especialista en enfermedades infecciosas. 

En 2008, solo se reportaron 30 casos de fiebre del valle, de acuerdo con el Departamento de Salud del condado de Monterey.

Ese número empezó a aumentar lentamente durante los años siguientes, reportándose 80 casos tanto en 2011 como en 2012, antes de que disminuyera a 24 casos en 2014.

Después, se incrementó a 80 casos en 2016 y a más del doble hasta llegar a 200 casos en 2017. El año pasado, se reportaron 240 casos de fiebre del valle en el condado de Monterey. 

“Es un aumento significativo en el número de casos”, explicó el Dr. Edward Moreno, funcionario de salud del condado de Monterey y director de salud pública.

Se sabe que el hongo que causa la fiebre del valle vive en el suelo, en el sudoeste de los EE. UU., México, Centroamérica y Sudamérica. La mayoría de los casos de fiebre del valle están en California y Arizona, dijo Radner. 

“Todos hemos visto un gran aumento, particularmente en California y ha sucedido durante tres años seguidos... El condado de Monterey realmente ha sobrepasado a muchos de los otros condados”, comentó Radner. 

La zona sur del condado es la más afectada, con una tasa de 117.3 por cada 100,000 habitantes, comparada con 37.4 en Salinas, que es la siguiente tasa más alta, de acuerdo con datos del condado de 2016 a 2018. 

Aunque el condado de Monterey solía estar más “dentro del promedio” en el número de casos de fiebre del valle, los casos han aumentado y ahora es uno de los condados con mayores tasas de incidencia en el estado. 

En 2017, de acuerdo con el Departamento de Salud Pública de California (CDPH, por sus siglas en inglés), los condados con la incidencia más alta a nivel estatal son:

  • Kern (305.7 por cada 100,000; 2,748 pacientes)Kings (172.7 por cada 100,000; 260 pacientes)
  • San Luis Obispo (150.4 por cada 100,000; 419 pacientes)
  • Fresno (82.4 por cada 100,000; 824 pacientes)
  • Tulare (58.2 por cada 100,000; 275 pacienteas)
  • Madera (41.3 por cada 100,000; 65 pacientes)
  • Monterey (41.1 por cada 100,000; 182 pacientes)

“El condado de Monterey se ha vuelto uno de los principales epicentros”, dijo Radner. “Todos estamos viendo un aumento, pero estamos observando un incremento desproporcionado”.

“...virtualmente puede llegar a cualquier parte del cuerpo”

Las personas pueden contraer la fiebre del valle por respirar esporas de hongos microscópicas que flotan en el aire, los cuales empiezan a crecer en el suelo durante la temporada de lluvias. 

La tierra se seca y el viento levanta el polvo y las transporta en el aire, dijo Moreno. Se sabe que los brotes de fiebre del valle ocurren después de las tormentas de polvo. 

Una vez que una persona queda expuesta a las esporas relacionadas con la fiebre del valle y tras un periodo de incubación, el hongo empieza a crecer en los pulmones. Los síntomas incluyen tos, fatiga y pérdida de peso e inicialmente podría parecer una neumonía, dijo Moreno. 

La mayoría de las personas expuestas nunca presentan síntomas. Otras personas podrían experimentar síntomas como los de la gripe, que desaparecen solos. No es contagiosa.

“Piensan que tienen gripe durante unos cuantos días. Se alivian, nunca van con el médico y nunca reciben un diagnóstico... No todas las personas que respiran las esporas necesariamente se enferman de gravedad”, dijo Radner.

Sin embargo, entre el 5 y el 10 % de aquellos que contraen la fiebre del valle desarrollan problemas graves o a largo plazo en los pulmones.

Y en alrededor del 1 % de las personas que contraen la fiebre del valle la enfermedad se propagará a otras partes de su cuerpo, lo cual puede ser muy grave y, a veces, fatal. 

“El cuerpo no puede aprisionar al hongo en los pulmones y virtualmente puede llegar a cualquier parte del cuerpo”, explicó Radner. “Puede llegar al cerebro, puede ir a los ojos, puede invadir el hígado. Puede pasar a las articulaciones, y una vez que lo hace, es un problema grave”.

Cuando el hongo sale de sus pulmones, generalmente los pacientes deben estar bajo tratamiento por el resto de su vida, comentó.

Radner también es director de medicina de la Natividad Outpatient Infectious Diseases Clinic y dice que la clínica da seguimiento a cerca de 400 pacientes que tienen el hongo de la fiebre del valle fuera de sus pulmones. 

“Este es un enorme problema en nuestro condado y no creo que haya una apreciación real de ello desde el punto de vista de los proveedores de atención médica y de los pacientes”, dijo Radner. 

Algunas personas que adquieren la fiebre del valle tienen manifestaciones más graves. Principalmente las personas con sistemas inmunológicos debilitados, mujeres embarazadas y gente de color, particularmente afroamericanos, hispanos y filipinos.

“Existe todo un subgrupo de personas para quienes la enfermedad es mucho más perjudicial”, dijo Radner. 

Polvo en el viento

Incluso los expertos no están seguros de qué es lo que está impulsando el aumento local de casos de fiebre del valle.

Sin embargo, el incremento en el área está más probablemente relacionado con las condiciones atmosféricas y el clima de los últimos años, dijo Moreno.

Por lo tanto, algunos creen que el cambio climático es la causa principal.

Ian McHardy, codirector del Centro para la Fiebre del Valle de la Universidad de California, Davis, dijo a CALmatters en otoño pasado: “Sabemos que existe una correlación directa entre estas tormentas de polvo y la fiebre del valle, y sabemos que el cambio climático está incrementando los patrones de clima extremo en este lugar, incluidas las tormentas de polvo”.

Los observadores también han comentado que las tendencias agrícolas son un factor, como la creciente popularidad por el cultivo de almendras que genera mucho polvo, dijo Radner. 

“Existen todo tipo de teorías y, repito, no es solo un fenómeno local… Este organismo, es el hongo que vive justo debajo de la tierra, la tierra se ve perturbada y entonces viene el viento”, explicó Radner. “Se transporta en el aire y la gente lo respira. Así que, ¿es (por) el cambio climático? Realmente no lo sabemos”.

Además, la parte sur del condado es excelente para cultivar la uva Pinot Noir, pero podría traer un costo imprevisto.

Drew Massengill, prevencionista de infecciones de Natividad, dijo que cada vez que los campos son arados a mayor profundidad, se libera a los organismos que nacen en el suelo y que causan la fiebre del valle. Una tendencia que ha notado es que cada vez que se plantan nuevos viñedos, se agitan más cocci (nombre abreviado del hongo Coccidioides que causa la fiebre del valle). 

Los incendios forestales que ponen al descubierto la superficie superior del suelo, con frecuencia acompañados de vientos, también podrían estar contribuyendo al incremento de la fiebre del valle, agregó.

Mayor riesgo

Solo ir a trabajar crea un riesgo para muchas personas en Salinas Valley.

Ciertos trabajos se consideran de mayor riesgo: trabajadores agrícolas, trabajadores de la construcción, personal militar y bomberos forestales, de acuerdo con un aviso de salud emitido el año pasado por el condado de Monterey sobre la fiebre del valle.

“Tenemos a muchas personas trabajando entre el polvo en la zona sur del condado... Se piensa que cualquiera que trabaje en construcción, explanación y nivelación de terreno en South County corre un mayor riesgo de enfermarse”, dijo Moreno. “Y los trabajadores agrícolas”.

En enero de 2017, a tres trabajadores que construían una granja solar en el sudeste del condado de Monterey se les diagnosticó fiebre del valle.

El CDPH colaboró con los departamentos de salud pública de los condados de Monterey y San Luis Obispo para llevar a cabo una investigación. Posteriormente, los resultados revelaron nueve casos confirmados de fiebre del valle entre 2,410 empleados de granjas solares, una tasa de incidentes sustancialmente más alta que las tasas del condado. Esto sugirió que la enfermedad estaba relacionada con el trabajo.

“Pienso que la variedad de proyectos que se llevan a cabo en la zona sur de Salinas Valley contribuiría a causar las tasas más altas que hemos estado observando”, dijo Moreno. 

El Departamento de Salud del condado de Monterey también ha estado llevando a cabo acciones de divulgación en la zona sur del condado, específicamente en áreas donde el departamento sabe que habrá construcciones y movimiento de equipo pesado, para comunicar que existe un potencial incremento de exposición al polvo que podría causar fiebre del valle.  

Se les ha dicho a los empleadores que mover la tierra pone en un mayor riesgo a los empleados y que se les debería de proporcionar mascarillas o respiradores. La División de Seguridad y Salud Ocupacionales de California exige que todos los empleadores identifiquen el riesgo de lesión o enfermedad que corren sus empleados en el lugar de trabajo, el cual puede requerir el uso de mascarillas para prevenir la exposición a agentes infecciosos, de acuerdo con funcionarios del condado. 

Si un empleador pide a alguien que use un respirador, el trabajador debe consultar a un enfermero de salud ocupacional y someterse a una prueba de ajuste para garantizar que la mascarilla está filtrando las partículas pequeñas y funciona como fue diseñada, dijo Massengill. Como parte de esa prueba de ajuste, se hace una evaluación de salud para detectar enfermedades cardiacas o pulmonares, así como cualquier otro problema que pudiera dificultad respirar mientras se usa una mascarilla.

También es importante que los trabajadores agrícolas que tengan cortadas, como por ejemplo en sus manos, piernas o brazos, se aseguren de que sus heridas no estén abiertas y expuestas al aire cuando estén entre el polvo o escombros, dijo, ya que podría causarles una infección subcutánea. 

Aquellos que operan maquinaria pesada deben trabajar dentro de una cabina completamente cerrada y con aire acondicionado. Massengill dijo que él siempre ajusta en su propio auto la opción de “recirculación” del aire, especialmente cuando conduce en un área con campos y tractores operando. 

“Es algo que hago para protegerme”, explicó. 

Enfermo tras las rejas

Con la mayoría de las prisiones de California ubicadas en el centro, que es un área rural, seca y polvorienta, donde la fiebre del valle es endémica, los reclusos han sido aún más susceptibles.

En el condado de Monterey, el Centro de Capacitación Correccional y la Prisión Estatal de Salinas Valley en Soledad están “justo en medio de donde creemos que viene el cocci porque es el área más seca”, dijo Radner. 

Una “cantidad enorme de pacientes que hemos observado... son personas que vienen de las prisiones”, comentó Radner. “Y la probabilidad de enfermarse por el cocci en las prisiones es muy alta”.

Como respuesta, el Departamento de Corrección y Rehabilitación de California (CDCR, por sus siglas en inglés) empezó una clasificación médica de los internos para colocar a los prisioneros basándose en el riesgo médico, lo cual incluye específicamente restricciones por la fiebre del valle. 

Debido al particular riesgo que existe en la Prisión Estatal Avenal y la Prisión Estatal Pleasant Valley, en 2013 un juez federal ordenó que el CDCR no albergara en esos lugares a los prisioneros que fueran más susceptibles a la fiebre del valle, como los que tienen ascendencia afroamericana o filipina. El estado tuvo que trasladar a miles de internos fuera de las instalaciones.

En febrero, en una decisión que desestimaba las demandas de los internos, un tribunal de apelaciones determinó que los prisioneros de California no podían responsabilizar a los funcionarios estatales por contraer la fiebre del valle en el sistema de prisiones.

En ese momento, Ian Wallach, abogado de algunos de los internos, dijo que la decisión era devastadora.

“Las familias de más de 40 internos fallecidos y de 100 que resultaron infectados y que requieren atención médica de por vida, quedaron desamparadas”, dijo, de acuerdo con The Associated Press.

Señales de problemas

Identificar la fiebre del valle en su fase temprana es clave para combatirla.

En 2018, hubo nueve fallecimientos confirmados relacionados con la fiebre del valle en el condado de Monterey, dijo Massengill. En comparación, hubo tres muertes relacionadas con la fiebre del valle en 2015-2017.  

En febrero de 2018, Moreno emitió un aviso de salud sobre la gran cantidad de infecciones por fiebre del valle, destacando que “en varios casos, los pacientes no recibieron un diagnóstico correcto y el tratamiento apropiado se retrasó, lo cual contribuyó a tener complicaciones graves”.

Cuando se evalúa a pacientes con tos persistente y enfermedad respiratoria progresiva, los funcionarios de salud pública del condado de Monterey han exhortado a los proveedores de atención médica a que incluyan la coccidioidomicosis en sus posibles diagnósticos.

“Se trata de un organismo oportunista que quiere seguir creciendo y que ve a nuestros pulmones y otros tejidos como fuente de alimento”, dijo Massengill. 

A nivel local, el departamento de salud del condado ha estado trabajando con médicos de enfermedades infecciosas en Natividad y el Distrito Sanitario de Salinas Valley Memorial para garantizar que brinden un diagnóstico temprano y un tratamiento adecuado. 

Una vez que los pacientes reciben el diagnóstico o hay sospecha de infección, pueden empezar con medicamentos antimicóticos, agregó Massengill. 

“Es muy importante internar a estas personas de inmediato y que empiecen con el tratamiento correcto”, dijo.

Una oleada legislativa sobre la fiebre del valle fue aprobada el año pasado y el presupuesto estatal incluyó $8 millones para realizar tareas de investigación y educación.

El proyecto de ley 1787 (AB 1787) estableció una fecha límite anual para que los departamentos de salud reporten los casos ante el estado; el AB 1788 permitió que las pruebas de laboratorio se utilizaran para confirmar la infección, en vez de las exploraciones físicas; y el AB 1790 requirió que el departamento de salud estatal desarrollara un programa de educación sobre la fiebre del valle para médicos y pacientes.

De un campo a otro

Desde que recibió su diagnóstico, Jacinto dice que ha cambiado la manera en la que interactúa con sus seres queridos. 

“Les digo a mis nietos: recuerden toda su vida que los quiero y que no solo soy su grandpa, su abuelo, sino también su amigo”, dijo. “Ahora llamo a mis hijas e hijos cada noche. Les digo a mi esposa y a mis hijos que los amo. Esto (el diagnóstico) te hace sentir cosas raras”.

Jacinto ha estado casado durante 47 años y tiene cuatro hijos, cinco nietos y un bisnieto.

“Es una vida hermosa la que tengo con todo el amor que me rodea”, expresó.

Tiene la esperanza de que aquellos que corren un mayor riesgo ante la fiebre del valle, como los trabajadores del campo, reciban una advertencia adecuada para que puedan protegerse lo más que puedan. 

“La gente necesita más información y la necesita directamente en el campo. Las personas lo ven en la televisión, pero no prestan atención”, dijo. “...Necesitan información directa en los campos. Personas que vayan de un campo a otro, dando información”.

Ser proactivo

El Departamento de Salud del condado de Monterey recomienda que la mejor manera para reducir el riesgo de contraer la fiebre del valle es evitar respirar en áreas llenas de tierra o polvo, donde se presenta comúnmente. 

Cuando hay viento, especialmente durante las tormentas de polvo:

  • Permanezca en interiores y mantenga cerradas las puertas y ventanas.
  • Mientras conduce, mantenga cerradas las ventanillas del auto y use la “recirculación” del aire acondicionado, si tiene esa opción.
  • Si tiene que estar al aire libre cuando hay polvo en el aire, considere usar una mascarilla N95 o un respirador. Las mascarillas N95 se consiguen en farmacias y ferreterías. Para que sean eficientes, las mascarillas N95 deben ajustarse correctamente. Consulte a un profesional en salud ocupacional.

Cuando trabaje o juegue en áreas abiertas donde hay polvo:

  • Humedezca la tierra antes de pisarla para reducir el polvo.
  • Considere usar una mascarilla N95 o un respirador.

Otras cosas que puede hacer:

  • Cubra las áreas de tierra expuestas que rodean su hogar con pasto, plantas u otras cubiertas para el suelo.
  • Después de trabajar o jugar, cámbiese la ropa si está cubierta de polvo.
  • Tenga cuidado de no sacudir la ropa y de no respirar el polvo antes de lavarla. Advierta esto a la persona que lavará esa ropa, si usted no la va a lavar.
  • Lleve consigo un par de mascarillas N95 o respiradores en el auto en caso de necesitarlos.

Si usted hace un trabajo donde se remueva el polvo o la tierra en un sitio donde es común la fiebre del valle, usted y su empleador deberían de revisar el sitio web para prevenir la fiebre del valle relacionada con el trabajo del Departamento de Salud Pública de California.

Los síntomas más comunes incluyen:

  • Fatiga (cansancio)
  • Tos
  • Fiebre
  • Dificultad para respirar
  • Dolor de cabeza
  • Sudoración nocturna
  • Dolor muscular o en las articulaciones
  • Urticaria en la parte superior del cuerpo o en las piernas

Si cree que tiene la fiebre del valle, visite a su proveedor de atención médica. Además, reporte sus síntomas a su empleador. Para obtener más información, visite http://bit.ly/ValleyFeverWork o llame a la Línea de ayuda de peligros laborales del CDPH al (866) 282-5516. 

The Associated Press contribuyó a este informe. 

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