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Es el tercer cuarto del juego eliminatorio de Salinas contra San Benito, su rival divisional visitante; el mariscal de campo Carl Richardson se alinea en formación escopeta y entrega el balón después de iniciada la jugada, dándoselo al corredor Mike Cortez, quien obtiene unas cuantas yardas por en medio.

Antes de que el jugador toque el suelo, el balón se zafa de la multitud de defensores y bloqueadores y sale rodando en forma impredecible hacia la banda de los visitantes. 

Es ahí cuando Iván Curiel Jr., receptor abierto de Salinas, realiza una destacada jugada para ampliar aún más la ventaja imposible de alcanzar de los Cowboys sobre los Haybalers visitantes.

El receptor recogió el balón y corrió las 60 yardas restantes hasta la zona de gol de los Haybalers, mientras el sonido en las tribunas subía de intensidad en “el Pit” conforme avanzaba por el campo.

Esa jugada fue parte esencial de la actuación estelar en eliminatorias del receptor, la cual coronó con una productiva temporada en su último año.

El 8 de mayo, Curiel Jr. aseguró que su carrera futbolística no terminaría a nivel preparatoria. Frente a entrenadores, familiares, amigos y compañeros de equipo firmó su carta de intención oficial para jugar futbol americano en la División II de la NCAA con Adams State.

“No creo que hayamos tenido a un chico que trabaje con tanto ahínco como Iván”, dijo Steve Zenk, entrenador de Salinas, ante la pequeña multitud reunida en el gimnasio Joe Chappell. “Realmente subió como líder en su último año... al inicio del año no estaba tan contento, no recibía los balones que pensaba que atraparía. Y después despegó durante el resto de la temporada, entrenando con muchas ganas”.

Para su familia son años de trabajo que están rindiendo frutos.

“Ha estado en esto desde que tenía cinco años”, dijo Iván, padre de Curiel Jr., quien jugó futbol americano en Cabrillo College. “Estoy muy orgulloso de mi hijo. Trabaja muy duro, tiene entusiasmo, tiene ambiciones... llegará lejos, siempre y cuando siga siendo como ha sido toda su vida”.

Curiel Jr. fue una opción confiable para Richardson en la parte exterior. En ese juego con 10 recepciones y 111 yardas contra San Benito demostró su destreza para realizar jugadas rápidas y generadoras de yardas en la parte exterior del campo, además de su producción de largo alcance (como su juego de 162 yardas y dos anotaciones contra Christopher).

Con frecuencia atrapaba el balón que Richardson le lanzaba y después evadía a cada esquinero, uno a uno, con un movimiento de contrapié o giro y obtenía yardas adicionales con velocidad.

Adams State, una escuela de la División II, ubicada a cuatro horas al sur de Denver, Colorado, es el hogar de los Grizzlies, equipo que no duda en lanzar el balón.

“Cuando fui de visita y hablé con los entrenadores, dijeron que generalmente la relación entre pases y carreras es de 80-20”, dijo Curiel Jr. “Tienen un grupo de jugadores a los que admiro, (como el jugador de último año, Marquese Surrell)”.

En otoño pasado, los Grizzlies terminaron en tercer lugar en yardas por pase por juego (329.7) dentro de la División II de la NCAA. Ese tipo de generación de yardas significa una oportunidad para un jugador más joven con una ética de trabajo como la de Curiel Jr.

Ahora se integra al grupo de Sebastián Gómez (Eastern Washington) y Joshua Gómez (admisión preferencial de San Jose State) como los Cowboys que se gradúan y están listos para competir en el futbol americano de la NCAA.

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