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Gloria Torrez was diagnosed with fatal cancer last year, and now, without the means to pay outright, she must fundraise for her own funeral. Kate Cimini, The Californian

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Después de que una bala terminara con la vida de su hijo de 15 años, Gloria Torrez, residente de Salinas, dedicó más de una década de su vida a ayudar a otras personas afectadas por la violencia de pandillas, llamando finalmente la atención de la Casa Blanca.

La activista y Mujer del Año 2010 del Condado de Monterey falleció el 30 de abril después de una batalla de ocho meses contra el cáncer de estómago, dijo su hija Yolanda Torrez.  

Pam Patterson, la gerente del Programa de Asistencia para Víctimas/Testigos de la Oficina del Fiscal de Distrito del condado de Monterey, trabajó con Gloria tras el asesinato de su hijo.

“Muchas personas tardan años, pero ella fue capaz de decidir rápidamente y tomar la decisión de que quería ayudar a la comunidad”, comentó Patterson. “Y tal vez salvar algunas vidas y educar a la gente sobre lo que estaba sucediendo en su comunidad”.

Ella fue testigo de la transformación de Gloria en activista y la admira por ello.

“El condado de Monterey y Salinas han perdido a una buena persona, alguien que quería hacer la diferencia”, dijo Patterson. “Espero que otras personas hagan una pausa y mediten por un momento, quizá también tomen esa decisión de querer hacer algo por esta comunidad”.

Al ser madre ama de casa, Gloria adoptó el activismo en agosto de 1992 después de que su hijo adolescente fuera asesinado por una bala perdida que iba dirigida a un pandillero. 

Preciliano "Gordo" Torrez fue herido en el corazón una noche de junio mientras estaba recargado junto al Bread Box Recreation Center, compartiendo una soda con un amigo. Más tarde, esa noche fue declarado muerto en Natividad.

Ella quedó devastada

Gloria dijo que antes de morir él, ella era tan tímida que al entrar a una tienda de abarrotes lloriqueaba y rezaba porque nadie le hablara mientras estaba ahí. 

Después de su fallecimiento, de repente eso ya no tuvo importancia. Aunque se consideraba como una persona reservada, Gloria habló ante miles de adolescentes durante una década, era oradora en mítines, en el Centro de Detenciones para Menores y en la Correccional Juvenil del condado de Monterey, en iglesias, escuelas y reuniones de clubes. Pasó sus fines de semana junto a la tumba de su hijo en Soledad.

“Solo quería que todos conocieran a mi hijo”, decía Gloria, una y otra vez. 

“Conocí a Gloria en el peor día de su vida”, dijo su amiga y compañera activista Angie Morfín, con quien Gloria inició el grupo Mothers Against Violence.

Gloria pronto convirtió esa tragedia en una pasión por evitar que otros chicos de Salinas murieran de la misma forma que su hijo. Ella fue la primera madre que empezó a protestar contra la violencia de pandillas, dijo Morfín. 

“Si no fuera por Gloria, no sé si alguien realmente habría salido a las calles”, dijo Morfín. “Ella tendió la mano a otras madres, otras familias que perdieron a sus hijos por la violencia”.

Gracias al trabajo de Gloria a través de Mothers Against Violence y la organización ahora conocida como Partners for Peace, el Departamento de Policía de Salinas asignó a más policías para patrullar el área de Del Monte, aumentando las interacciones entre los chicos y la policía y reduciendo los delitos violentos en esa área, dijo Morfín. 

Cheryl Ward-Kaiser, miembro del consejo de la Comisión de Justicia Restaurativa y representante de víctimas, quien trabajó con Gloria y Morfín a través de los años, recordó un viaje en particular al centro de detención para menores donde Gloria estuvo en contacto con el asesino de su hijo. 

“Gloria tuvo la fortaleza para hablar sobre lo que le había pasado”, dijo Ward-Kaiser. “Fue a la correccional para menores y el asesino estaba ahí. Ella lo reconoció. Ofreció una charla y (después) él fue a hablar con ella y le pidió disculpas.

“Ella fue capaz de perdonarlo y de seguir adelante y hacer una diferencia con su vida. No estaba llena de odio y eso es sencillamente asombroso”.

“Gloria era un buen ser humano y siempre estaba tratando de ayudar a los demás”, dijo el concejal de la ciudad de Salinas, Tony Barrera.

Gloria era generosa con sus palabras, nunca habló mal de los demás, comentó Barrera, incluso cuando a veces la estaba pasando mal. 

“A veces era difícil para ella, pero tenía amigos. Tenía buenos amigos”, agregó. “Se le extrañará”.

Gloria conoció al entonces presidente Bill Clinton e hizo labor de cabildeo con él sobre el tema de la violencia de pandillas. También apareció en un segmento de "America's Most Wanted", cuando estaba en plena popularidad, para hablar sobre su hijo, su fallecimiento y la violencia de pandillas que había permeado dentro del tejido social de Salinas.

Clinton vino a Salinas porque el activismo de Gloria y sus compañeros había reducido la violencia de pandillas en forma muy marcada. Ella fue la designada para hablar con el presidente. 

“Ese fue un momento destacado, cuando ella pudo hablar con el presidente sobre las necesidades de la población”, dijo Barrera. “Temas como la vivienda, las personas que viven en la pobreza. Estaba tan feliz de haber tenido la oportunidad de hablar con él. Uno pensaría que hablaría sobre ella, pero no, habló sobre otras personas en la comunidad”. 

“Era una mujer muy modesta”, agregó Barrera.

Gloria se retiró del activismo después de unos 15 años y, por su trabajo en el condado de Monterey, obtuvo el reconocimiento de Mujer del Año 2010.

En septiembre, los médicos le diagnosticaron a Gloria cáncer de estómago y le dieron de seis a ocho meses de vida. De inmediato empezó a preocuparse por cómo pagaría por su funeral.

Gloria vivió siempre al día, ganando menos de $1,000 al mes, como cuidadora de su hijo adoptivo discapacitado.

Cuando Preciliano fue asesinado en 1992, Gloria dijo que en su cuenta bancaria “probablemente tenía cinco dólares”. Sin embargo, su cuadra se unió y recaudó dinero para su funeral; la familia Torrez no tuvo que pagar un solo centavo.

Su familia tenía esa misma esperanza cuando abrieron una página de GoFundMe en enero, con el propósito de recaudar suficientes fondos para cubrir el entierro y servicio funerario de Gloria. No obstante, durante el trascurso de dos meses, solo recaudaron $1,470.

GoFundMe no se queda con ningún porcentaje de los fondos recaudados.

Por su parte, su hija Yolanda recaudó fondos adicionales, vendiendo pozole y poniendo alcancías de donativos en supermercados, pero el dinero que su esfuerzo extra pudo recaudar fue de menos de $200, dijo.

Una amiga de Gloria alertó a The Californian sobre la situación de Gloria. Después de semanas de entrevistas e investigación, su historia fue publicada el 29 de marzo, destacando las crecientes dificultades para financiar servicios funerarios y un entierro dignos, así como los altísimos costos que deben afrontar las familias en luto, dejándolas en problemas financieros.

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Poco después de que se publicara la historia inicial, el dinero de la página GoFundMe se elevó hasta $3,780 y Yolanda pudo reservar un lote para su madre en el mismo cementerio que Preciliano, donde su madre pasó tantos fines de semana. 

Todas las personas interesadas en donar para el fondo del funeral de Gloria también pueden depositar dinero directamente en la cuenta bancaria número 3251 2211 2072 de Bank of America a nombre de Yolanda Torrez.

 

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