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Las agencias estatales y de los condados de California no están haciendo lo suficiente para proteger a las personas contra la exposición a los pesticidas, reveló un nuevo estudio.

La investigación, publicada a principios de este mes por la Universidad de California en Los Angeles, afirma una falta sistemática de supervisión por parte del Departamento de Regulación de Pesticidas de California (CDPR) y los comisionados agrícolas de los condados cuando se trata de permisos para la aplicación de pesticidas.

Los opositores de toda la zona que abarca desde la costa central hasta el valle central llaman a esta investigación un "sinsentido" y cuestionan los motivos de los autores. 

Encontrar una alternativa

La ley estatal exige que los comisionados agrícolas de los condados garanticen que quienes usan pesticidas consideren primero otras alternativas. La alternativa puede incluir medidas que excluyan todo tipo de pesticidas o bien otro pesticida que sea menos dañino para las personas y el medio ambiente.

“Sin las alternativas, estaríamos poniendo toda nuestra confianza en la idea de que las zonas de amortiguación y las mitigaciones funcionarán”, dijo el autor del estudio y profesor de derecho de la UCLA, Timothy Molloy. “Existen pruebas de que no siempre funcionan y eso pone en riesgo a las personas”.

El estudio reveló que se deja a cargo de los fumigadores la elección de los métodos alternativos y, con frecuencia, eso significa regresar al uso de pesticidas.

Henry Gonzáles, comisionado agrícola del condado de Monterey, dijo que considera que la oficina hace una supervisión adecuada de lo que a veces puede ser una consideración repetitiva. 

“Para nosotros, aquí, es muy importante que busquemos alternativas”, comentó Gonzáles. “Es el mismo pesticida en el mismo cultivo, en las mismas condiciones, una y otra y otra vez. Realmente no necesitamos hacer ese análisis cada vez, a menos que algo sea diferente o muy específico”.

No obstante, esta práctica genera un incremento de la exposición acumulativa a los pesticidas, comentó Malloy.

Exposición acumulativa se refiere a las exposiciones relacionadas con la aplicación simultánea, o secuencial, de dos o más materiales en el mismo campo, o en campos adyacentes.

Al mismo tiempo, las evaluaciones del impacto acumulativo están rezagadas a nivel estado y a nivel local, agregó Malloy.

Gonzáles estuvo de acuerdo en que la comprensión del impacto acumulativo es una pieza importante del rompecabezas y dijo que “las metodologías disponibles para evaluar el impacto acumulativo son limitadas”. Él espera ver que la ciencia progrese aún más para ofrecer al CDPR y a los comisionados una mejor visión del efecto acumulativo que tienen los pesticidas en la tierra y en las personas al paso de los años y por décadas de uso.

“El Departamento de Regulación de Pesticidas tiene que desarrollar enfoques prácticos para medir las exposiciones acumulativas”, dijo Malloy. “Lo perfecto no debería ser enemigo de lo bueno. No deberíamos esperar hasta que la ciencia se desarrolle, con lo que sabemos ahora no deberían estar esperando para actuar”.

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Charlotte Fadipe, portavoz del CDPR, respondió a la petición de una entrevista con una declaración enviada por correo electrónico.

“En California consideramos que existe una gobernanza estricta de pesticidas en el suelo”, escribió Fadipe. “La literatura y las pautas científicas para evaluar los efectos acumulativos siguen siendo relativamente nuevas y no han sido revisadas plenamente, sin embargo, el DPR garantiza que nuestros científicos se mantienen actualizados en los más recientes avances de la ciencia sobre ese tema”.

Los cultivos de cítricos, uvas vinícolas, almendras y fresas de California son los tratados con mayor frecuencia con pesticidas y la cantidad de pesticidas usada ha sido más alta en años recientes. El uso de pesticidas reportado para California en 2016 fue de 209 millones de libras en total y 101 millones de acres acumulativos tratados, de acuerdo con datos publicados por el CDPR en 2018.

La cantidad anual de pesticidas aplicados en los campos de California, tanto en 2015 como 2016, fue más alta que en cualquier año desde 1998.

Los autores del estudio de la UCLA se enfocaron en el clorpirifós, un tóxico contaminante del aire que ha demostrado riesgos para la salud y ha sido duramente criticado por los reguladores, legisladores y tribunales, aunque su uso a nivel estatal ha caído en años recientes.

La Agencia de Protección Ambiental (EPA) del expresidente Barack Obama había propuesto prohibir el pesticida, aunque la administración Trump detuvo el esfuerzo y ahora está estancado en los tribunales. En otoño de 2018, el CDPR publicó lineamientos temporales para el clorpirifós, que incluyen prohibirlo en la aerofumigación de cultivos, descontinuar su uso en la mayoría de los cultivos e incrementar los perímetros alrededor de los lugares donde se aplique.

"Sinsentido"

Sin embargo, algunos agricultores de California se muestran escépticos de los resultados del estudio.

Joel Nelsen, asesor del Departamento de Agricultura estadounidense y de California Citrus Mutual, dice que no es ajeno al trabajo de John Froines.

Froines es uno de los cuatro autores que se nombran en el estudio de la UCLA. Nelsen comenta que el investigador de la UCLA tiene una tendencia a “elegir datos en forma selectiva” para seguir una “agenda anti-pesticidas”.

“Decir que los agricultores no están usando las mejores prácticas (de pesticidas) alternativas en sus campos, eso es un sinsentido”, expresó Nelsen. “Los agricultores tienen que rotar en forma eficiente sus herramientas de protección de cultivos cada temporada. De lo contrario, las plagas empiezan a desarrollar tolerancia”. 

Nelsen señala que el clorpirifós está aprobado tanto por la EPA como por el CDPR. 

“Froines está equiparando el uso al riesgo”, dijo. “Si usted se toma todo un frasco de aspirina podría morirse, pero si se toma dos pastillas, es perfectamente seguro. Pasa lo mismo con nuestras herramientas de protección de cultivos”.

El CDPR ha robustecido sus restricciones al clorpirifós en años recientes. Desde 2018, el pesticida está aprobado en California para atacar solo unas cuantas plagas específicas en un puñado de cultivos, que incluyen naranjas, alfalfa y almendras.

Nelsen dice que el clorpirifós forma parte de un conjunto de herramientas de protección de cultivos que los productores de cítricos usan para mantener alejados a los bichos dañinos. El bicho que mantiene despierto a Nelsen por las noches es el psílido asiático de los cítricos, que ha acabado con la industria de cítricos de Florida desde su aparición por primera vez en 2004.

Nelsen dice que el clorpirifós y otros tratamientos para los cultivos son hasta ahora la única línea de defensa de California contra esta plaga cuasi-microscópica. 

Sin ellos, Nelsen indica que la industria de los cítricos de $8,000 millones de California podría echarse a perder rápidamente.

¿Ganancias con base en el sufrimiento?

No obstante, otros como Ann López, directora del Centro para Familias de Trabajadores Agrícolas con sede en el condado de Santa Cruz, dice que el tema es un "desastre de derechos humanos".

“Pienso que es simplemente vergonzoso e intolerable. Ninguna ganancia vale el sufrimiento que he observado en estas familias”, dijo López durante una conferencia de prensa en el condado de Monterey. López fue una entre varios defensores que se unieron para hacer un llamado a la oficina del comisionado agrícola local para que se cumpliera la ley estatal a la luz del estudio.

López, quien tiene un doctorado en ciencias ambientales, trabaja con familias afectadas por los pesticidas. Explica que los impactos de los insecticidas, como el clorpirifós, se han asociado con el trastorno de déficit de atención e hiperactividad, y que se observan a nivel local.

Para el alcalde de Greenfield Pro Tem Yanely Martínez, el estudio fue inquietante porque los reguladores estatales y locales pueden imponer alternativas más seguras.

“Solo la mezcla de estas sustancias químicas es una bomba de tiempo”, expresó sobre la exposición acumulativa. “Pero en particular con el clorpirifós, si no podemos conseguir que se prohíba ahora, realmente el comisionado agrícola debería estar sugiriendo estas alternativas más seguras. Tenemos la ciencia que lo respalda”.

Aunque el uso del insecticida ha disminuido recientemente en el condado de Monterey, la ciudad de Martínez, Salinas Valley, tiene algunas de las concentraciones más altas de uso de clorpirifós en el condado. Otras áreas de California, concretamente el Central Valley, además de los condados de Ventura e Imperial, tienden a usar cantidades mucho mayores de clorpirifós.

“Ellos representan al público, trabajan para nosotros”, expresó Martínez. “No representan a estas grandes compañías agrícolas. ¿Por qué no están protegiendo a nuestros niños”?

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