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El condado de Monterey llegó a un acuerdo conciliatorio en un caso de demanda que alegaba que, en 2014, el personal de la cárcel ignoró durante cinco días a un prisionero enfermo hasta que este dejó de responder. 

La familia de Jacob Parenti y la oficina del Asesor Jurídico del Condado han llegado a un acuerdo conciliatorio tentativo por un monto de $365,000, que incluye los honorarios de abogados, con respecto al fallecimiento de Parenti el 15 de enero, de acuerdo con los documentos presentados en febrero ante el Tribunal de Distrito de los Estados Unidos para el Distrito Norte de California. 

Según muestran los registros del tribunal federal, el juez a cargo del caso esperaba la celebración de una audiencia, pero la canceló a principios de este mes tras conocer el arreglo entre las partes. 

Una vez descontados los honorarios de los abogados, el 60 por ciento del monto del acuerdo conciliatorio se apartará para el hijo de Parenti, de 12 años y solo identificado en los registros del tribunal como "D.P-O". El resto será para la madre de Parenti. 

Parenti, quien vivió en Monterey durante gran parte de su vida, falleció casi seis meses después de que fue encarcelado por violar su libertad condicional a causa de portar una "pequeña cantidad de mariguana" durante una luz roja de tráfico cuando regresaba a casa desde su trabajo en 2013, dijeron los demandantes en su demanda por daños y perjuicios presentada el 12 de diciembre de 2014. 

El tribunal le ofreció una opción: Parenti podía pasar un año en la cárcel del condado de Monterey o podían agregársele dos años a su libertad condicional, de acuerdo con la demanda. 

"Parenti eligió ir a la cárcel porque quería mudarse al condado de Butte para vivir cerca de D.P-O", se explicaba en la demanda. "Un período ampliado de libertad condicional demoraría su posibilidad de mudarse debido a que las condiciones de su libertad condicional restringían (su) residencia al condado de Monterey".

Mientras estaba en prisión, tanto los reclusos como los guardias lo describieron como "una gran persona", dijo Lori Rifkin, del equipo de abogados de los demandantes. 
"Era un hombre joven, muy agradable", dijo. "(Él era) una persona con quien se podía hablar muy bien, muy amigable y siempre dispuesto a escuchar". 

Después de que Parenti murió, los prisioneros pusieron un pequeño monumento conmemorativo en su honor en el ala D de la cárcel, aunque después se ordenó retirarlo, comentó Rifkin. 

Antes de su muerte, Parenti le dijo a su madre que la cárcel no le estaba proporcionando su medicina para la presión sanguínea ni otros medicamentos, de acuerdo con la demanda. 

La prisión sí le proporcionaba medicamentos para la depresión y la ansiedad como ayuda para dormir, aunque no se le había diagnosticado ninguna de las dos enfermedades. 

"Si eso les suena extraño, también lo fue para nosotros", expresó Rifkin. 
Sin embargo, el 10 de enero de 2014, Parenti se enfermó y llenó una solicitud de visita al médico porque tenía gripe, de acuerdo con la demanda. 

Llenó una segunda solicitud el 12 de enero de 2014 y empezó a toser sangre, explica la demanda. 

En la mañana del 15 de enero de 2014 se vio a Parenti levantado y caminando durante el desayuno.

Sin embargo, unas horas después, los guardias lo llamaron para que acudiera a la enfermería, pero Parenti estaba tendido en su camastro, dice la demanda.

"(Él) no respondió ni pudo hacerlo incluso después de que (los guardias) lo llamaron por su nombre varias veces", describe la demanda. 
Un guardia fue a la celda de Parenti y lo trató de despertar, pero no pudo hacerlo. No obstante, Parenti seguía "respirando con dificultades", explica la demanda. 

El guardia se fue y nadie revisó el estado de Parenti durante una hora hasta que los reclusos observaron que no estaba respirando y su rostro se había tornado azul, de acuerdo con la demanda. 

Personal de enfermería y de bomberos respondieron y trataron de revivir a Parenti, pero fue pronunciado muerto a las 11:05 a.m.

La causa de su muerte, sin embargo, es un asunto discutible. El condado dijo que Parenti falleció debido a una intoxicación aguda por mezcla de medicamentos. 

Pero una autopsia independiente reveló otra cosa, dijo Rifkin. 

"Lo que nuestros expertos creen, y la evidencia así lo muestra, es que su sistema respiratorio estaba deprimido, (él tenía) síntomas de influenza y neumonía y básicamente no se le diagnosticó ni trató correctamente", comentó Rifkin. "Falleció por esa razón". 

La oficina de Asesoría Jurídica del condado de Monterey, la cual representó a la oficina del comisario en el caso, no respondió a dos mensajes que pedían sus comentarios.

En los documentos del tribunal, el condado negó cualquier tipo de negligencia y no admite culpa alguna en el fallecimiento de Parenti, como parte del acuerdo conciliatorio.
Originalmente, también se interpuso una demanda contra el Grupo Médico Forense de California, pero en 2017 se retiró por acuerdo entre los litigantes, según muestran los registros del tribunal. 

El acuerdo que pone fin al caso es tentativo porque, según la ley, los acuerdos conciliatorios que involucran a menores de edad deben pasar por un escrutinio adicional, comentó Rifkin. 

Casi $113,000 del monto conciliatorio se pagará como honorarios de abogados, aunque solo es una fracción de los $1.1 millones que costó el caso, de acuerdo con la presentación del acuerdo conciliatorio propuesto. 

El resto de los costos será condonado. 

La familia de Parenti pedía originalmente al menos $250,000.

Este acuerdo conciliatorio se da solo semanas después de que se ordenó al condado pagar $1.6 millones a la familia de Mark Pajas, quien murió después de ser encontrado inconsciente en su celda más o menos un año después de que Parenti falleciera. 
Un jurado federal determinó que el condado violó los derechos constitucionales de Pajas. Rifkin también representó a la familia Pajas.

Los casos son los últimos en una serie de demandas relacionadas con la atención física y mental, así como la seguridad, en la cárcel del condado de Monterey.

El condado de Monterey está en medio de un proyecto de expansión carcelaria de $88.9 millones y ha implementado mejoras en la atención a los reclusos como parte de otro acuerdo conciliatorio en 2015 por $4.8 millones. 

Se le conoce como el caso Hernández y produjo cambios tras la presentación de una demanda por parte de los reclusos actuales que llamaron la atención acerca de salud mental y física inadecuada e instalaciones por debajo del estándar, que no podían alojar a reclusos con discapacidades y otros problemas. 

En 2018, también se llegó a un acuerdo conciliatorio en una demanda de muerte por negligencia que involucraba a otro recluso de la cárcel del condado de Monterey. El acuerdo conciliatorio por casi $825,000 acordado con el condado, incluidos los honorarios de abogados, se dividió entre dos demandantes, según muestran los registros del tribunal. 

También el año pasado, una familia a la que Rifkin representó logró un acuerdo conciliatorio con el condado de Monterey por $2.85 millones, incluidos los honorarios de abogados, por el suicidio de una prisionera en 2015, comentó la abogada. El condado retiró a Sandra Vela la vigilancia de prevención de suicidio y la puso en una celda donde tenía medios para hacerse daño. Finalmente, se ahorcó. 

Además, otros dos reclusos fallecieron el mismo año que Parenti, incluido uno que también contrajo influenza en la cárcel.

 

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