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This dog was thrown away like trash. Crystal couldn't leave him there to die. Animalkind, USA TODAY

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“Siéntate”, le dijo Theo a su perro Opie, un pequeño perro marrón con blanco que podría ser una cruza de Jack Russel Terrier. Opie esperó a los pies de Theo, mirándolo fijamente. “Siéntate”.

Opie meneó la cola, se sentó y fue recompensado con un premio de adiestramiento y una palmadita en la cabeza. 

Si bien Opie estaba aprendiendo de Theo, él comenta que también estaba aprendiendo de Opie. 

En el Centro Juvenil del Condado de Monterey, los jóvenes reclusos dedican horas de su tiempo a entrenar perros rescatados para que puedan ser adoptados y permanecer adoptados. 

Según la Sociedad Estadounidense para la Prevención de la Crueldad con los Animales (ASPCA por sus siglas en inglés), aproximadamente 1.6 millones de perros son adoptados cada año. Muchos son devueltos una vez que los dueños se dan cuenta de que necesitan ser entrenados.

 

Los animales que provienen de UnChained tienen una tasa de adopción del 92 por ciento, dijo la directora ejecutiva de la organización sin fines de lucro, Kristen Fletcher.

Pero, hay un factor más importante, al ayudar a los animales a aprender disciplina, los mismos jóvenes prisioneros se fijan un propósito y se disciplinan ellos mismos.

UnChained es una organización sin fines de lucro que conecta a jóvenes prisioneros con animales que necesitan ser adoptados. 

“Nuestra misión se enfoca en los jóvenes y en permitirles ser capaces de retribuir”, dijo Fletcher. “Algunos de ellos tienen historias muy tristes. A veces probablemente deben tener más paciencia con sus perros de lo que otras personas han tenido con ellos”.

Esta, dijo Fletcher, es su oportunidad de aprender y retribuir.

Cada semana, seis estudiantes se juntan en parejas para entrenar a tres perros en el transcurso de varios meses.

Se les asignan sus perros y sus compañeros; primero tienen que conocer a los perros y escribir una breve declaración sobre por qué quieren trabajar con un determinado perro.

El “porqué”, dijo Fletcher, es importante y con frecuencia muestra mucho sobre cómo les gustaría a los jóvenes ser tratados.

Enseñan a los perros desde aprender a sentarse y quedarse quietos, correr por pistas de agilidad, aprender trucos personalizados (como caminar sobre sus patas traseras o rodar), hasta finalmente la graduación y la adopción. 

En este momento, los estudiantes están entrenando a Blue, Sammy y a Opie.

Theo (encarcelado en el Centro Juvenil) ha estado trabajando con un compañero para entrenar a Opie, el más pequeño de todos. The Salinas Californian no publica el apellido de Theo, ya que es menor de edad y las estancias ordenadas por el tribunal en el centro juvenil se mantienen confidenciales. 

Theo, quien espera mudarse a Los Ángeles y convertirse en músico una vez que se gradúe del Centro Juvenil en marzo, es originario de Nevada, pero se mudó al área de Carmel con su madre cuando era adolescente.

Siempre ha amado a los animales, tanto que su madre solía decirle que debería ser veterinario, pero él realmente preferiría la música. Toca la guitarra, el piano, la flauta y el violín, y además de eso, rapea y canta. 

Le gustan los desafíos, dijo, por eso es que quería trabajar con Opie. Y vaya que fue un desafío, dijo Fletcher.

“Oh, Dios mío”, respondió Theo, sonriendo, recordando sus primeros días con Opie.

Como cachorro, a Opie le costó mucho evitar las distracciones y aprender. Le tomó semanas aprender a sentarse, pero una vez que lograron eso, ya no hubo obstáculos. 

 

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Theo pensó que probablemente había aprendido tanto de entrenar a Opie como Opie había aprendido de él y de su compañero. 

“Aquí nos están capacitando sobre cómo relacionarnos con los demás en el exterior”, dijo Theo, refiriéndose al refuerzo positivo, como la pizza o las películas que se ofrecen en el centro. Eso, señaló, es similar a la forma en que están entrenando a los perros: con recompensas, no con castigos.

“También pueden identificarse con lo difícil que es aprender un nuevo comportamiento”, dijo la directora del Centro Juvenil, Jennifer Butz. “Creo que refuerza la idea general de 'no estamos tratando de castigar a nadie, estamos tratando de usar incentivos' para conseguir el comportamiento que queremos”.

Participar en el programa UnChained le da a Theo un respiro de su día en el centro. De acuerdo con Butz, es un escape emocional positivo para los chicos, que difícilmente podrían encontrar en el centro.

“Estar aquí todo el tiempo, es difícil”, dijo Theo. “A veces cuesta tener paciencia con la gente”. Pero es una habilidad que quiere desarrollar, comentó, para que cuando se gradúe, pueda resolver problemas sin empezar discusiones.

“Son capaces de mostrar afecto a los perros, cosa que no pueden hacer mucho aquí”, dijo Butz. “Tienen que bajar la guardia y ser cariñosos y afectuosos.”

“Tratamos de seleccionar a los chicos que se beneficiarían de eso, que se sienten solos o se sienten más deprimidos”, agregó. “Esto les levanta el ánimo”.

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“A través del programa, los jóvenes deben relacionarse con su perro y con el hecho de que el perro los necesita”, dijo Fletcher. “Encontrar esperanza para (los perros) les ayuda a encontrar esperanza de una segunda oportunidad para ellos mismos”.

“Es una bendición trabajar con los perros”, dijo Theo. “Sé que la mayoría de los chicos no tienen la oportunidad de participar en este programa, y me alegro de haber tenido la oportunidad de trabajar con Opie”.

Blue no se encuentra disponible para adopción. Opie se encuentra disponible a través de Animal Friends Rescue Project, y Sammy se encuentra disponible a través de Peace of Mind Dog Rescue. 

 

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