LINKEDINCOMENTARIOSMÁS INFORMACIÓN

La científica Emily Zefferman bajó por la colina hacia las riberas del río Salinas en Soledad, pasando por una cerca que le llegaba a la cintura y por un matorral de pastos que fácilmente le doblaba la estatura. 

El pasto parecía ser un bambú muy grueso que estrangulaba la zona por la que iba pasando. Era tan denso que para poder pasar, tuvo que trepar montones de pasto muerto y enredado. 

Esto, dijo Zefferman, es el arundo. Su eliminación podría disminuir las inundaciones en el condado de Monterey, incluso en Salinas.

“Simplemente es una obstrucción en el sistema”, dijo Zefferman. “Mientras más haya, más lentamente se moverá el agua que pasa por él, y esto podría causar inundaciones”.

Zefferman es parte del Programa para el Control del Arundo en el Río Salinas, que administra el Distrito de Conservación de Recursos del Condado de Monterey (RCDMC). El objetivo del programa es eliminar el arundo, un pasto invasivo, de las riberas del río, ya que aumenta el riesgo de inundaciones, impide el acceso de los animales y los insectos nativos y acaba con las plantas nativas que de lo contrario abundarían.

El río Salinas se inunda anualmente, y puede tener un gran impacto en los agricultores cuyas propiedades colindan con el lecho del río y en la poblaciones cercanas.

De acuerdo con FEMA, las inundaciones son el desastre natural más común de Estados Unidos. Además, esta dependencia para el control de desastres predice que las inundaciones amenazarán de nuevo la zona del condado de Monterey este invierno, con el potencial de generar daños a causa de las avalanchas de lodo y escombros provocadas por las tormentas severas. 

Las grandes inundaciones son regulares; el sitio del gobierno del Condado de Monterey contiene una lista de 18 años, desde 1911, en que el río se ha desbordado y provocado daños importantes. En algunos años se ha desbordado en varias ocasiones durante el mismo año, lo cual ha obligado al gobierno federal a declarar zona de desastre en el condado de Monterey en más de una ocasión.

Es posible que el arundo haya tenido algo que ver con las inundaciones de 1995 y 1998, en las que se dañaron puentes del condado de Monterey. Durante las inundaciones, los macizos de arundo se desprenden y se atoran en los pilones de los puentes corriente abajo, donde atrapan y retienen escombros más grandes, como ramas de árboles. 

“Ese es el verdadero peligro”, dijo Paul Robins, director ejecutivo de RCDMC.  “Durante las grandes tormentas de 1995 y 1998, algunos de los puentes de hecho se dañaron, ya que los contrafuertes se socavaron debido a los escombros y la basura flotantes”.

Incluso en años sin tormentas fuertes, los residentes de Salinas se pueden ver obligados a enfrentar caminos inundados debido a que el río Salinas se rebasa, y el asunto se complica debido a los drenajes tapados.  

El arundo no es la única razón por la que Salinas y otras ciudades del condado de Monterey se inundan, pero sí es un factor que complica el problema.

El arundo crece en las llanuras inundables del río, no en el canal de flujo bajo en sí. Al hacerlo, impide las posibilidades de que el agua utilice sus propias llanuras inundables para el control de inundaciones y la envía corriente abajo, donde invade otras zonas menos protegidas como Salinas, donde la llanura inundable puede tener tan solo 100 yardas de ancho.

“Cuando hay inundaciones graves en el valle, los mayores impactos se sienten en las partes más bajas del sistema”, dijo Robins. “Podemos imaginar que el sistema de ríos es como un embudo. Tenemos el agua que proviene de varios arroyos, y que posteriormente tiene que bajar por un embudo relativamente angosto una vez que pasa por debajo del puente de la carretera 98”.

“El Arundo básicamente bloquea ese flujo y el agua se redirige hacia la ribera del dique y puede causar erosión”, agregó.

“Mientras más (arundo) haya, más lentamente se moverá el agua que pasa por él, y eso podría causar inundaciones”.El Cuerpo de Ingenieros del Ejército plantó originalmente el arundo a lo largo de las riberas del río Salinas para evitar erosión. Es posible que los agricultores dueños de propiedades a lo largo del río lo hayan hecho también, pero como es una hierba muy tenaz, se esparció hacia las llanuras inundables.

Este grueso pasto ahora cubre aproximadamente 1,500 acres a lo largo del tramo de 90 millas del río Salinas, y el tratamiento para eliminarlo tiene un costo de aproximadamente $10,000 dólares por acre. Robins calcula que el proyecto requerirá aproximadamente $15 millones de dólares para erradicar con éxito el invasivo pasto. 

No solo está muy esparcido, sino que es difícil eliminarlo. Para poder hacerlo, el RCDMC debe podarlo, cubrirlo con herbicida y después regresar a podarlo de nuevo al siguiente año. Es posible que se requiera una segunda aplicación de herbicida, dependiendo de la eficacia de la primera. 

Esto ya se ha hecho en 500 acres, así que al programa le quedan solo mil más por tratar. Robins espera completar el proyecto para 2030. 

 

Además del impacto negativo en la población humana que rodea al río, el arundo espanta a los insectos, aves y animales nativos de la zona en la que crece. 

“Es bastante malo, prácticamente para todo”, dijo Zefferman. “No tiene una buena estructura para que las aves hagan sus nidos, como lo tiene un sauce o un álamo típico, con una estructura de ramas donde las aves pueden construir sus nidos. No produce ninguna semilla ni flores, así que no es una fuente de alimento para los animales y los insectos polinizadores o consumidores de semillas. Tampoco es apetitoso”.

Sin embargo, durante su expedición a las riberas en diciembre, Zefferman vio cierto crecimiento de plantas que le dio esperanzas. En una zona en la que el arundo había sido erradicado con éxito, crecía ya algo de arbusto coyote y no muy lejos de ahí pudo ver un álamo. 

Estas son señales de que las riberas pronto podrían regresar a lo que eran antes, informó. 

 

LINKEDINCOMENTARIOSMÁS INFORMACIÓN
Read or Share this story: https://www.elsoldesalinas.com/story/inicio/2019/01/02/las-inundaciones-podrian-mitigarse-al-cortar-pastos-invasivos/2424422002/