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Como si la presencia de E. coli en la lechuga romana no fuera suficientemente mala, los productores están ahora vigilando ansiosamente la respuesta de la administración de Trump a los migrantes que se encuentran en la frontera de México, con el temor de que otro cierre pudiera convertir esta temporada mala en un completo desastre.

El puerto de entrada de San Ysidro estuvo cerrado brevemente a finales de noviembre.

“Si estas fronteras cierran… Eso será un problema para nosotros”, dijo el productor del Valle de Salinas John D’Arrigo, copropietario de Andy Boy.

En noviembre de cada año, una parte del negocio de D’Arrigo se traslada a Yuma, Arizona, cuando termina la temporada de cultivo de lechuga romana en Salinas. En ese lugar, informó, emplea a jornaleros, la mayoría de los cuales cruzan la frontera entre EE. UU. y México a las 2:00 o 3:00 A.M. todos los días para trabajar recogiendo verduras.

Sin acceso a los jornaleros, agregó, su negocio estaría en problemas, tan solo una semana después de verse obligado a parar la producción de lechuga romana debido al susto por la presencia de E. coli que se originó en la Costa Central, según informó la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA).

“Este es un lugar de economía fronteriza y funciona muy bien para ambos lados”, dijo D’Arrigo. “Obviamente no podríamos funcionar sin que estos trabajadores cruzaran a recoger nuestro alimento. Esto es vital para la economía. En cuanto a los trabajadores, esto afectaría su habilidad de pagar vivienda, o incluso de tener una buena Navidad”.

Los oficiales de Aduanas y Protección Fronteriza de EE. UU. cerraron temporalmente una parte de la frontera entre Estados Unidos y México el domingo; esto interrumpió la vida diaria de muchos ciudadanos norteamericanos y mexicanos, después de que un grupo de migrantes que habían estado protestando por el lento proceso de asilo corrieron hacia la frontera.

Los oficiales respondieron con gas lacrimógeno y cerraron el tráfico hacia el sur y hacia el norte en el cruce fronterizo de San Ysidro durante casi seis horas. 

El presidente Donald Trump defendió el uso de gas lacrimógeno contra los migrantes, diciendo que algunos de ellos se abalanzaron sobre los guardias fronterizos en un esfuerzo por entrar a EE. UU. ilegalmente.

“La violencia, si se abalanzan”, informó Trump a los reporteros cuando le preguntaron qué podría causar un cierre fronterizo. “Porque con una frontera cerrada, es muy fácil detenerlos. Con una frontera abierta, no es así”.

Trump también amenazó de nuevo con cerrar la frontera si ese tipo de eventos vuelve a ocurrir.

“Nuestro presidente dijo lo que dijo, pero cerrar la frontera del sur completa sofocaría todo tipo de negocios”, dijo D’Arrigo. “No solo la agricultura, sino también la construcción… Hay niños que cruzan la frontera todos los días para ir a la escuela. Los niños, los niños sufrirían”.

“Hay bastantes trabajadores que se trasladan desde Tijuana, México hacia EE. UU. para trabajar diariamente”, dijo Norm Groot, director ejecutivo del Buró Agrícola del Condado de Monterey. “Una gran parte de la economía de esa área depende de su trabajo”.

En cuanto al impacto para los trabajadores que cruzan diariamente la frontera, Groot informó que es obvio que los efectos serían negativos. 

“Si no pueden ir a trabajar”, agregó, “no pueden ganar dinero”.

Para los productores y cosechadores de la industria agrícola, el riesgo de un cierre fronterizo representa un golpe más, después de que se descubrió la presencia de E. coli en la lechuga romana este otoño. 

“Tuvimos que detener la cosecha de lechuga romana en medio del proceso”, dijo Matt Scaroni, presidente de Fresh Harvest. “Cuando simplemente te detienes, es realmente dañino. Nuestros clientes también tuvieron que detenerse, así que fue un experiencia muy dolorosa.

“Estamos en medio de la temporada más alta en este momento”, dijo Scaroni. “Una gran parte de nuestra fuerza laboral cruza la frontera todos los días. Si se cerrara la frontera, se lesionaría grandemente nuestra industria. Así como Salinas es el tazón de la ensalada durante el verano, Yuma lo es durante el invierno”.

Fresh Harvest, que cultiva en México y opera como una empresa de cosecha y mano de obra en el Valle Imperial, en el lado estadounidense de la frontera, se detendría por completo si hubiera un cierre de la frontera sur, dijo Scaroni. 

Sus mentores en la industria, que han estado trabajando en la agricultura durante 35 o 40 años, nunca han visto nada parecido, agregó.

“Ha sido un mes de noviembre malo”, agregó. “Estamos enfrentando cosas que nunca habíamos enfrentado antes”.

La firma de Jack Vessey, Vessey and Company, cultiva frutas y verduras en el Valle Imperial para los transportistas con sede en Salinas. Vessey dijo que en un día normal, del 60 al 75 por ciento de su fuerza laboral está compuesta de jornaleros que cruzan desde México. Si se les impidiera entrar debido a un cierre de la frontera, agregó, él tendría que radicalizar sus prioridades.

“Se convertiría en una decisión diaria… Las decisiones serían acerca de lo que se tiene que hacer, que es lo que genera el mejor retorno para el rancho, cuál es mi prioridad principal”, agregó.

La amenaza de un cierre fronterizo le preocupa.

“Sería un desastre completo para nosotros”.

Mientras tanto, dijo Vessey, los agricultores, los productores y los cosechadores no podrían hacer nada más que continuar con sus planes.

“Seguir luchando”, dijo. “Seguir cultivando. Hacer lo que hacemos, lo que hacemos bien, y acostumbrarnos a evitar los problemas de la mejor manera posible. Creo que a veces esa es la agonía y la alegría del asunto”.

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