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Eli Tolentino no recuerda nada después de que se despertó por la mañana el 18 de septiembre.

Era una mañana fresca y soleada en Castroville. Como es normal, el gimnasio de la preparatoria North Monterey County estaba abierto para juegos regulares de básquetbol. Ese martes no era diferente a ningún otro, mientras los alumnos, exalumnos y miembros de la comunidad jugaban por igual en la duela del gimnasio.

Tolentino, quien se graduó de North Monterey County, participaba en uno de los juegos como lo había hecho casi a diario desde que se graduó.

Gracias a la rápida reacción de algunas personas que se encontraban ahí cuando le dio un paro cardíaco, su último recuerdo no es el de haber despertado esa mañana.

‘Nada extraño’

Ese martes por la mañana no tenía nada de extraño. Los jugadores entraron al gimnasio y se organizaron para sus juegos amistosos.

“Por lo que me han dicho, simplemente era un día normal”, dijo Tolentino.
Durante estos juegos, los jugadores forman sus propios equipos y juegan 5 contra 5 en media cancha o en la cancha completa, dependiendo de la cantidad de jugadores.

Todos se ponen de acuerdo en cuál será el marcador ganador y el valor de cada tiro antes de iniciar el juego.

Por lo que le han dicho, ese día Tolentino estaba actuando de manera normal. El básquetbol había sido parte de su vida desde hacía años, y asistía con regularidad a los gimnasios abiertos cuando no estaba tomando clases en el Monterey Peninsula College.

Ese martes, cortó hacia la canasta, hizo tiros desde fuera del área restringida y se mantuvo al paso en la defensiva.

“Nada”, dijo. “Nada extraño”.

Terminó el juego, y Tolentino comenzó a sentirse un poco extraño. Les dijo a algunos de los otros participantes que necesitaba sentarse un minuto, y se dirigió a una de las bancas pintadas de negro y gris.

Sin embargo, no logró llegar hasta ahí. Se colapsó y entonces le dio un paro cardíaco.
Posteriormente, se enteró de que en ese instante había sufrido un espasmo de la arteria coronaria. Los espasmos de la arteria coronaria hacen que las arterias que rodean el corazón se contraigan, lo cual puede impedir el flujo de sangre a ese órgano. 

El daño cerebral a causa de un paro cardíaco puede comenzar en cuestión de minutos.

En cuatro a seis minutos se produce un daño cerebral permanente o la muerte. 

Ahora esta era una situación de vida o muerte.

Intervención crítica

Afortunadamente para Tolentino, dos de los jugadores que se encontraban ahí eran el asistente del entrenador del equipo varonil Austin Self, y el maestro de educación física Jesús Galindo.

Self ha conocido a Tolentino desde hace años, ya que fue entrenador de su hermano en múltiples equipos y de él también mientras jugó para los Condors.

“He conocido a su hermano desde que yo estaba en la secundaria”, dijo Self. “Y posteriormente lo entrené a él durante sus dos últimos años de preparatoria. Tengo una buena relación con ese muchacho”.

Self también trabajó como paramédico (EMT) después de graduarse de North Monterey County en 2010. En una situación como esta, él tenía que intervenir.

“En esa situación, lo único que se puede hacer es intervenir”, agregó. “Lo peor que uno puede hacer es no hacer nada”.

Tanto Self como Galindo tomaron capacitación en reanimación cardiopulmonar (RCP) al principio del año escolar. Él y Galindo, antiguo entrenador de básquetbol de los Condors, llevaron a cabo la reanimación de emergencia para mantener a Tolentino en las mejores condiciones posibles hasta que llegara una ambulancia.

“Sabíamos qué era lo que teníamos que hacer, Galindo y yo”, dijo. “Todo el profesionalismo realmente nos ayudó”.

En una situación como esta, en especial con los equipos de emergencias médicas en camino a restar ayuda, la RCP es fundamental para mantener vivas a las personas.

Según la Fundación contra los Paros Cardíacos Súbitos, solo una de cada 10 personas sobrevive este tipo de paro cardíaco, pero la RCP puede duplicar las probabilidades de sobrevivir.

“Cuando la ambulancia llegó, no tenían ni idea de lo que había sucedido que le hubiera provocado un paro cardíaco”, dijo Self. “Los paramédicos dijeron que es probable que la RCP administrada de inmediato le haya salvado la vida”.

Los dos habían ayudado en todo lo que pudieron. Tolentino fue trasladado a una sala de emergencias y posteriormente despertó. ¿Cuál es su primer recuerdo después de haber sufrido el paro cardíaco?

“Mi familia completa estaba ahí para saludarme y darme la bienvenida”, dijo.

Recuperación y reconocimiento

En los días posteriores, Tolentino, de 18 años de edad, se recuperó físicamente con mucha facilidad. La recuperación mental, sin embargo, fue otra historia.

“Me sentía realmente cansado, así que simplemente traté de volver a la normalidad”, dijo. “No me siento como el mismo Eli, pero estoy tratando de volver a eso”.

Decidió tomar un descanso de sus clases en el Monterey Peninsula College y ahora usa un chaleco que contiene un desfibrilador externo automático, en caso de que le vuelva a dar un paro cardíaco.

A mediados de noviembre regresó al gimnasio para asistir a los juegos anuales de los exalumnos de North Monterey County. En los juegos compite el equipo interuniversitario de los Condors contra un equipo de exalumnos. Self se encontraba en la banca de los

Condors con el entrenador en jefe Patrick Kilty durante el juego del equipo varonil, y Galindo jugó con los exalumnos.

Antes del juego del equipo varonil, Self y Galindo recibieron placas conmemorativas de agradecimiento por las acciones que emprendieron para salvar una vida.

“Simplemente es una bendición verlo caminando y hablando”, dijo Self.

Tolentino hizo eco a este sentimiento.

“Es una bendición”, informó. “Estoy contento de estar aquí”.

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