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Los trabajadores del campo que son empleados de Fresh Harvest no recibirán ningún pago por su tiempo de viaje hacia y desde el trabajo, según un acuerdo alcanzado.
En lugar de eso, la compañía pagará $1 millón de dólares en salarios caídos, según informó California Rural Legal Assistance, Inc. (CRLA), que presentó una demanda junto con la firma de abogados Martínez Aguilasocho & Lynch en representación del Sindicato Unido de Trabajadores del Campo (UFW) 

Fresh Harvest, Inc. llegó a un acuerdo el 7 de noviembre con el grupo de trabajadores de cosecha con sede en Calexico, que reclamaban que no habían recibido sueldo mientras utilizaban los vehículos de la compañía para trasladarse hacia y desde el trabajo. 

De conformidad con el acuerdo, Fresh Harvest dijo que en el futuro no tendrá que pagar el tiempo de transporte de sus empleados hacia y desde el trabajo. Fresh Harvest tiene plantas en Salinas, Exeter, Porterville, Santa Bárbara y por lo menos en otra docena de lugares en California. 

“Esta demanda presentada por la CRLA fue una maniobra en contra de los empleadores que se diseñó para sacarnos del negocio al crear un nuevo requisito de compensación que habría aplicado una presión económica extraordinaria en todos los empleadores agrícolas”, dijo Steve Scaroni, propietario de Fresh Harvest, en una declaración. 

“Ganamos esta batalla, pero la guerra continúa ya que hay por lo menos otras tres demandas similares que han presentado activistas antiagricultura como CRLA y la firma de abogados del UFW Martínez Aguilasocho & Lynch, en las que buscan obtener un juicio favorable para crear nuevos requisitos de compensación, tanto para los trabajadores nacionales como para los del programa H-2A, que utilizan transportes gratuitos y proporcionados por voluntarios para ir y venir al trabajo”.

El caso se presentó ante un tribunal federal porque la queja también alegaba violaciones a la ley de protección a los trabajadores agrícolas, así como la ley de migración y nacionalidad, que especifica los reglamentos para los trabajadores agrícolas de temporada que entran al país con visas de trabajo. 

La CRLA, sin embargo, espera que los agricultores piensen mejor las cosas.
Fresh Harvest, Valley Packing y Seco Packing estuvieron de acuerdo en pagar $1 millón de dólares como parte del acuerdo. 

“El acuerdo de $1 millón de dólares no es una estafa, sino la recuperación de salarios por el tiempo que estos trabajadores tuvieron que pasar en el autobús para poder tener un empleo”, dijo Cynthia Rice, directora de litigio y defensoría de California Rural Legal Assistance.

Las demandantes Lourdes Olivo y Socorro Olivo De Vásquez son hermanas y trabajaron durante largo tiempo para Fresh Harvest en el condado de Imperial. En 2016 fueron despedidas.

Mientras las dos trabajaban en los campos de lechuga de California y Arizona, Olivo fungió como “chalequera”, que es una asistente de capataz en los campos, y De Vásquez era cosechadora. 

En su demanda de 2017, Olivo y De Vásquez solicitaron salarios caídos por viáticos y tiempo de espera no compensado, así como daños y multas por violaciones a las leyes laborales federales y de California, tanto para ellas como para otros.

Olivo y De Vásquez dijeron que todos los días durante la temporada de cosecha, los trabajadores tenían que reportarse en el mismo lugar para ser recogidos en Calexico, que se ubica cerca de la frontera entre México y Estados Unidos, en el Valle Imperial.

En ese lugar, se reportaban al autobús del trabajo que los transportaba hasta los campos.

En total, “el traslado hacia y desde los lugares de trabajo tenía una duración de dos o más horas al día”, se declaró en la demanda. “Durante este tiempo, las demandantes y otros empleados recibían a veces capacitación”.

Además, se agregó en la demanda, debido a la función que Olivo desempeñaba como chalequera, con regularidad tenía que efectuar tareas adicionales mientras los autobuses estaban estacionados, iban en camino a los sitios de trabajo y una vez que llegaban.

Esas tareas incluían distribuir guantes, redes para el cabello y barba, llenado de diarios acerca de procesos de desinfección, y recolección de formularios en los que los trabajadores reconocían estar conscientes de las reglas de seguridad, del equipo y de la limpieza de los baños en el campo.

Todo esto se llevaba a cabo antes de que los trabajadores estuvieran “en el horario de trabajo”, se mencionó en la demanda. Los chalequeros como Olivo recibían una hora adicional de sueldo al día por estas actividades, sin importar cuánto tiempo pasaran desempeñándolas.

Lourdes Olivo y otros trabajadores del campo de Valle Imperial abordaban los autobuses a las 4:00 o 5:00 A.M., y eran transportados a diversos lugares de Valle Imperial y Yuma, a veces hasta a 90 minutos de distancia para cosechar y empacar lechuga, dijo Rice. 

“Por lo general, a los trabajadores no se les decía dónde se ubicaban los campos”, agregó. “Es claro que el ‘transporte voluntario’ no refleja la realidad de la situación”.

A veces, los autobuses se detenían y esperaban antes de entrar a los campos, porque había hielo en la lechuga y no podía cosecharse. Los trabajadores no tenían control sobre este tiempo de espera, informó. 

Por lo general, los empleados tenían que esperar al menos 40 minutos para comenzar a trabajar y que su tiempo comenzara a contar.

A los empleados solo se les contaba el tiempo cuando todos los autobuses llegaban al lugar de trabajo y la compañía consideraba que el campo estaba listo para entrar, se explicó en la demanda,

En la demanda se alegaba que los empleados también tenían que permanecer ahí sin goce de sueldo al final del día. 

Un capataz o líder de cuadrilla ponía fin al día pidiendo la “última caja”, y eso marcaba el final del día con goce de sueldo, se explicó en la demanda. Los trabajadores del campo tenían que esperar entonces aproximadamente una hora en el campo cada día para que el conductor del tractor trasladara la carga de lechuga a los remolques enfriadores, antes de que pudieran abordar el autobús y que los chalequeros pudieran completar las tareas del final del día.

En el camino de regreso, los capataces también tenían que detenerse en los bancos para entregar sus cheques a los trabajadores, lo cual con frecuencia tardaba hasta una hora. “Los trabajadores tenían que estar presentes en los autobuses para recibir sus avances, su equipo de trabajo y sus cheques de sueldo, si es que querían recibirlos en cuanto estuvieran disponibles”, se explicó en la demanda.

Estos viajes de regreso con frecuencia se utilizaban para hacer vueltas de la compañía, como llenar los tanques de combustible o comprar suministros.

El caso parece haberse derivado de una investigación interna de la capataz Rosalba Ramos, efectuada en 2015.

A Olivo la entrevistaron acerca del trato que Ramos daba a su cuadrilla, en particular con respecto a proporcionarles descansos obligatorios y programados. Como resultado de la investigación, Ramos fue despedida Según la CRLA, por esta razón se enfrentó a Olivo.

A Ramos la reemplazó como capataz su esposo Santiago Palacios, quien posteriormente bajó de nivel y despidió a Olivo, se informó en la demanda.

Posteriormente, a Olivo y a De Vásquez les negaron trabajo en la siguiente temporada, y las dos hermanas piensan que la decisión de no recontratar a ninguna de ellas fue en parte porque Fresh Harvest asignó a trabajadores con visa.
Las dos trataron de comunicarse con Fresh Harvest acerca de esto, pero se les informó que no podían regresar.

“Al navegar por este caso”, dijo Scaroni, “se ha vuelto definitivamente evidente que los contratistas de mano de obra agrícola que no tienen la sofisticación necesaria para navegar en el ambiente de California, que cada vez está más en contra de los empleadores, no solo representa un riesgo para las personas para quienes trabajan, sino para la industria completa al manejar asuntos legales similares a los de los viáticos obligatorios”.

La CRLA dice que el acuerdo arroja luz sobre la forma en que se trata a los trabajadores del campo.

“Este es un modelo empresarial que explota a los trabajadores y la CRLA seguirá presentando casos que desafíen esta práctica que lesiona a los trabajadores y a las comunidades en las que viven”, dijo Rice. “La CRLA espera que este acuerdo actúe como un disuasivo para los empleadores, incluida Fresh Harvest, si consideran participar en prácticas que violen la ley”.

El acuerdo, indicó Fresh Harvest, no incluyó ninguna acción que establezca precedentes acerca de que el transporte pagado para los empleados es una reclamación válida.

Los demandantes tendrán que proporcionar un borrador del acuerdo a los demandados para el 26 de noviembre y un acuerdo final para el 21 de diciembre.

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